Mientras Mauricio Macri se asume opositor, Patricia Bullrich recorre con su ambulancia
El mapa político parece reconfigurarse y muchos de los que están en el PRO analizan continuar su actividad política por la vía de la dupla que componen Patricia Bullrich y Diego Valenzuela, mucho más lógica y criteriosa para su esquema de pensamiento, usos y costumbres, que la que plantean anárquicamente Karina Milei y los primos Menem o, provocativamente, aplicando un nuevo modelo acultural, Santiago Caputo.
¿Es una cuestión de época? ¿Pasa por una necesidad de estar dentro del poder? ¿Creen que el cambio que ellos mismos proponían hasta hace poco no fue comprendido? Sea como sea, el PRO, un partido armado en el calor del poder de la Ciudad de Buenos Aires que luego se desplegó en todo el país, no fue un movimiento político sino de gestión. Solo algunos entendieron la importancia del poder territorial, de ahí que la mayoría de los que sobrevivieron fueron intendentes.
Observador como pocos, aunque cuando fue presidente no estaba en esos detalles, Mauricio Macri se sorprendió por los ecos de su último discurso público en la fundación PENSAR, de la que todos extrajeron como impactante que se sentía “destratado” por el Gobierno nacional.
“Ningún partido opositor apoyó tanto a un gobierno en toda la historia como lo hicimos nosotros con ellos”, dijo Macri. Se puso en otro lugar, el de opositor, responsable, dialoguista y que banca buena parte del modelo. Pero opositor. ¿Iniciará una nueva era? ¿Habrá sido que alguno del entorno presidencial se “avivó” y aprovechó su última visita al conurbano para que mandara un mensaje?
Diego Valenzuela se sorprendió por el gesto del presidente Javier Milei. El jefe de Estado había llegado hasta el Colegio Militar de la Nación ubicado en El Palomar, en jurisdicción de Tres de Febrero, y el intendente lo esperó como a un viejo conocido en la puerta del lugar.
Después de recorrer un par de cuadras, en las que charlaron de historia del lugar, el jefe comunal se dispuso a seguir con lo que tenía planificado y salir raudamente hasta Capitán Sarmiento, a unos doscientos kilómetros de ahí, para participar de un brindis de fin de año organizado por Patricia Bullrich.
De pronto, desde el ceremonial presidencial, se acercan hacia Valenzuela y le piden que acompañe al Presidente a la actividad programada, fuera de todo protocolo. No hubo entre ellos nada más que eso. Ni un comentario, ni una referencia sobre la gestión o el desarrollo político en la Provincia, nada. Simplemente un gesto, que siempre, y más viniendo de Milei, vale más que mil palabras.
El intendente es, junto con Joaquín De la Torre, de los poquísimos que se dispuso a abrazar la fuerza del cielo sin pestañear. A diferencia del senador de San Miguel, que estaba en Juntos por el Cambio como aliado pero nunca fue PRO, el intendente de Tres de Febrero llegó a la gestión municipal con Mauricio Macri como sponsor y, como siempre sucede en política, hoy todo lo que sale de esa fuerza vale el doble cuando se activa en la otra.
En el caso particular de Valenzuela, además de haberla visto mucho tiempo antes y advertido en más de una ocasión el valor de la revolución que significaba la llegada a la política del líder libertario, fue compañero de estudios universitarios del Presidente que, a veces, hace cosas sin consultarlas con su hermana, Karina, "El Jefe", quien este miércoles presentó propuestas para el AMBA con equipos técnicos porteños, comandados por la legisladora Pilar Ramírez, y bonaerenses de Sebastián Pareja.
Al parecer, hasta ahora no hubo ninguna opinión en contra del intendente como la que sí hay en desmedro de José Luis Espert, con quien la hermana presidencial no tiene la mejor de las relaciones. Espert es el candidato bendecido por Milei para diputado nacional. Valenzuela quiere ser el gobernador de ese espacio en 2027.
El brindis organizado por Bullrich, al que llegó algo tarde el intendente, tenía como finalidad que la ministra se reencontrara con los candidatos que la apoyaron en varios municipios en su enfrentamiento con Rodríguez Larreta. Entre los invitados estuvo Carlos Curistis, mano derecha de Pareja. También pasó el intendente de San Isidro, Ramón Lanús.
El caso de De la Torre es distinto. Ferviente defensor de las ideas similares a las de Javier Milei, fue un adelantado cuando el año pasado proponía el Basta de Todes en su campaña para gobernador. No obstante, hoy se ve más lejos que dentro de la política. Lo sucedido con su hermano Pablo le dejó un sabor amargo, difícil de digerir. Nunca su familia tuvo una denuncia en su contra. Además, una pérdida más que sensible en lo personal, hace verse más como abuelo que como cacique territorial.
“Este gobierno empezó por lo que tenía que empezar. La Economía y la Seguridad. Luego, para lo otro, hay tiempo. Pero lo importante es empezar por lo esencial para luego solucionar otras cosas”, le dijo a MDZ el senador bonaerense. “Lo que pase conmigo no tiene demasiada trascendencia”, contestó al ser consultado sobre su futuro político.
Más allá de las creencias y los aportes, quienes pretenden acercarse al magnetismo presidencial saben que corren desde atrás y tienen que ser más que prudentes. Siempre habrá una foto que no va a gustar o una declaración que alguien la puede entender como provocadora. Saben que la vara para acusar o proteger es brutalmente kirchnerista. A los amigos del triángulo del poder, todo. A los otros, látigo y promesas.