ver más

El rebote de Milei, el hundimiento opositor y el ocaso del Presupuesto

Las encuestas son unánimes respecto al crecimiento de la imagen del Presidente. En la oposición proliferan las dudas y el panorama de renovación en el Congreso es preocupante.

“Es una mujer tremenda”. Con esas palabras, Amalia “Yuyito” González definió a la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni. Fue luego de una cena que compartieron con Javier Milei en la Casa Rosada, en el marco de una semana en la que el Presidente se codeó con los principales líderes del mundo y volvió a sentir que tiene un rol especial para cumplir en el escenario geopolítico mundial. 

Milei está en un período donde las cosas le están saliendo tal como las planeaba. Y está logrando varias diferencias con sus predecesores. Tanto Alberto Fernández como Mauricio Macri llegaron a un punto donde se sentían más cómodos con la agenda internacional que con la local. Viajar les permitía desconectarse de los problemas del día a día. Al libertario, por ahora, no le estaría sucediendo. Disfruta jugar a ser el faro del mundo, pero también está entusiasmado con los resultados en el plano local.

Y la diferencia con los anteriores se está viendo en los números también. Según el más reciente estudio de opinión de Isasi/Burdman, Milei está logrando estirar más la luna de miel con el electorado. Luego de 11 meses de gestión, está en un 53% de imagen positiva, cuando en enero tenía un 50%. Alberto Fernández había arrancado con 47% y para noviembre de 2020 estaba en 42%, mientras que Macri empezó más arriba, en 51%, y también cayó al 42%.

El Presidente recibió esta semana a Georgia Meloni. Compartieron una cena con Yuyito González en Olivos. Foto: EFE.

Análisis similar hicieron desde Poliarquía, sumando también al análisis a los dos períodos de Cristina Kirchner. “Se trata del mejor primer noviembre para un presidente desde Néstor Kirchner”, concluyen, contundentes, desde la consultora. En enero, con 58%, tenía un guarismo más bajo que los mandatarios anteriores, pero en noviembre, con 56%, queda en el primer puesto. Caso de estudio de un presidente que aplica el ajuste más feroz y no paga costo político.

Algunas tardaron unas semanas más en registrarlo que otras, pero todas las encuestas están con un análisis unánime: la imagen de Milei rebotó. Entró en un valle después del veto a los jubilados y la fuerte suba de tarifas de servicios públicos en el invierno, encontró un piso donde quedó claro que el conflicto universitario no le afectó y logró un repunte de la mano de la baja de la inflación y los números más alentadores que viene mostrando la economía.

¿Es un predictor de que también hubo un rebote en la actividad económica que la estadística toma con mayor lentitud? Difícil pensar que el estado de ánimo de la gente no esté vinculado al bolsillo. Los números de actividad económica siempre vienen con un rezago. Este viernes, por ejemplo, se dio a conocer el EMAE de septiembre, que mostró una caída intermensual del 0,3%. Desde Economía destacaron que se corrigieron los números de los meses anteriores y que, por ende el tercer trimestre de 2024, cerró con un crecimiento del 3,4%. Y resaltan que la serie que mide la actividad económica ya está casi a los mismos valores de noviembre de 2023. Todo los análisis anticipan un piso de crecimiento para 2025 por encima del 4%, algo que probablemente volverá a Milei y La Libertad Avanza en un espacio con altísima chances de éxito en las elecciones de medio término. 

Milei es el presidente mejor rankeado en su primer noviembre desde Néstor Kirchner. Fuente: Poliarquía.

Eso se visualiza en el último informe de Isasi/Burman, que habla de que “crecieron los believers”, aquellos que confían en que Milei está en el rumbo correcto para lograr la recuperación de la economía. Subió del 49% en octubre al 55% en noviembre.

El ocaso del Presupuesto

Con ese envión anímico de fondo se venía consolidando la idea de que el Gobierno lograría los votos para tener el Presupuesto 2025. Solo debía sentarse con algunos gobernadores para afinar unos números y listo. Pero no fue así.

Ahora se pasan la pelota unos a otros. Desde la Rosada aseguran que la estrategia de los gobernadores fue ir dilatando la cuestión hasta llegar a un punto donde al Ejecutivo no le quedara otra que aceptar los cambios. Entre gobernadores es la inversa: “Se viene hablando hace seis meses, con los puntos en discusión sobre la mesa, y la respuesta siempre fue un ‘vamos a ver, esperemos’”, cuenta uno de los mandatarios. 

Según Isasi/Burdman crece la cantidad de gente que confía en el rumbo económico.

En el gobierno dejan entrever que “ya es tarde” para reflotar negociaciones, pero los gobernadores insisten. Hay versiones que hablan de una posible reunión el lunes, aunque nadie se anima a confirmarla. En Diputados dejan una puerta abierta: “Entiendo que si logran las firmas piden extraordinarias para Presupuesto”, confiesa una fuente legislativa que reconoce que está todo muy volátil.

Ese acuerdo, de alcanzarse, tiene que ser siempre sobre la base de respetar el déficit cero. Lo explica sin reparos Claudio Zuchovicki: “El superávit fiscal es religión, es su poder político, no lo va a entregar. Donde afloja, vamos todos a pedirle”. Esa es la cuestión para Milei, pagaría demasiado caro el costo político de quedar cediendo ante un cúmulo de demandas de gobernadores y opositores. Mejor, en todo caso, es mantener la discrecionalidad y hacer el ajuste a la carta.

Se hunde la oposición

Para todos los sectores de la oposición el desconcierto es total. Están los que nunca esperaban que Milei aguante tantos meses en el poder; creían que el estallido era inevitable. No se dio. Están los que esperaban que los iban a ir a buscar para garantizar gobernabilidad y en parte lo hicieron, pero sin comprometerse a un acuerdo. Y también están los convencidos de que había espacio para construir una opción por el centro, con cambios económicos pero con otro estilo de gestión. Hoy parece cada vez más improbable.

“La imagen de los líderes opositores, en rojo y estancada”, resume Poliarquía, como contraste a los oficialistas “en su mejor momento”. Cristina Kirchner mantiene, a pesar de la condena, su imagen positiva en 29%, pero Axel Kicillof cayó dos puntos la positiva y sumó tres la negativa. Mauricio Macri, por su parte, redujo las dos imágenes en tres puntos, por lo que sumó seis la regular.

La Libertad Avanza le saca mucha ventaja al resto de los partidos según la encuesta de Isasi/Burdman.

En los escenarios electorales esto termina haciendo mella. Isasi/Burdman preguntan a la gente por quién votarían en las elecciones de 2025. La respuesta de “candidatos que apoyan a Milei” subió de 43% a 50%. La de “los que se oponen a Milei” cayó de 38 a 36%. Si se mide por fuerza política, La Libertad Avanza llega 34% (+6 respecto a octubre), muy lejos de peronismo (15%), PRO (14%), kirchnerismo (7%), izquierda (4%) y UCR (2%). 

Opinaia lo encaró especulando con las elecciones a presidente de octubre de 2023 si fuesen hoy. En un mes, Milei sube 6 puntos y llega a 37%. Lejos queda Sergio Massa con 23%, Patricia Bullrich con 8%, Juan Schiaretti 7% y Myriam Bregman 6%. Quedan 18% de indecisos. 

Opinaia preguntó a quien votaría si las presidenciales de 2023 fuesen hoy. Milei sacó amplia ventaja.

Con esa realidad tienen que lidiar los partidos opositores a la hora de pensar sus estrategias. Y como no se ponen de acuerdo, terminan todos estallados. La última esquirla fue la de Pablo Moyano, que el viernes presentó su renuncia como secretario general de la CGT. “Al no coincidir con las decisiones tomadas por la llamada ‘mesa chica’”, argumentó en la carta. Es que los gordos e independientes de la central sindical están en lógica dialoguista.

En el peronismo la pelea más fuerte sigue siendo entre Kicillof y La Cámpora. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, le rompió los bloques en los concejos a Mayra Mendoza (Quilmes) y Julián Álvarez (Lanús). Esa relación no parece tener vuelta atrás y 2025 parece más un año para medir fuerzas que para mostrar unidad en contra del “cuco”. 

Cristina logró consolidarse como principal figura opositora, pero sigue teniendo una negativa altísima: 64% para Opinaia. Su hijo, Máximo Kirchner, sigue haciendo alarde de su lectura política y asegura que “este es un gobierno que no se cansa de agredir a su propio pueblo”. Las encuestas, sin embargo, muestran que el pueblo no lo estaría percibiendo de esa manera o, en todo caso, piensa que los anteriores fueron peores.

Máximo Kirchner lideró un acto con críticas a Milei. Su análisis es contrario a lo que dicen las encuestas. Foto: Prensa Kirchner

Los gobernadores están cada uno en la suya y el Gobierno está siendo inteligente en negociar de a grupitos. Y todos miran sus territorios para ver cómo hacer para frenar una eventual ola violeta en 2025.

En el radicalismo ya no se cansan en disimular las diferencias. Los más opositores están cada vez más opositores mientras que los dialoguistas están cada vez más en sintonía con el Ejecutivo. Los del bloque de Miguel Pichetto no logran votar todos juntos, algunos no dan quórum para Ficha Limpia (este jueves se viene el segundo round) y otros no firman el dictamen de democracia sindical. La Coalición Cívica, en tanto, podrá coincidir con cuestiones económicas pero está cada vez más lejos del gobierno por lo institucional.

El problema es que están todo con un dilema: ponen en juego la mayor cantidad de bancas. La Libertad Avanza renueva solo 8 de los 39 (20%) que son en la actualidad. En el caso de Unión por la Patria son 47 de 99 (47%). Podrán dejar de ser primera minoría, pero seguirán como el bloque más fuerte de la oposición.

Para el PRO es muy difícil la situación: renueva 22 de 37 (59%) y tanto yendo en alianza como separados tendría muchas dificultades para lograr que el bloque se acerque a los 30 miembros. 

Dramática es la situación radical. En el bloque oficial terminan sus mandatos 14 de los 20 diputados (70%). Peor es para los disidentes: 9 de 12 (75%) deben renovar. Todos con la duda de qué armado electoral les permitirá ganar bancas, con excepción de los gobernadores que creen tener la situación un poco más controlada. Si los radicales, de uno y otro bloque, no afinan la estrategia y encuentran su lugar pueden llegar a quedar con la peor representación de la historia. Con suerte superarán los 20 diputados.

Rodrigo de Loredo encabeza un bloque del radicalismo que corre serios riesgos de achicarse fuerte en 2025. Foto: NA.

El bloque de Picheto, Encuentro Federal, se renueva por la mitad (8 de 16), mientras que la Coalición Cívica pone en juego 4 de 6.

Vientos de cambio se vienen en el sistema político pero nadie puede anticipar de qué forma serán las transformaciones y cómo quedará plasmada la oferta electoral. Mientras tanto desde La Libertad Avanza se mofan de la situación. Agustín Romo, el presidente del bloque de la Legislatura bonaerense, prepara una charla de la CPAC en Buenos Aires con un sugestivo título: “¿Por qué no debe interesarte la opinión de quienes destruyeron el país?”. ¿Incluirá en ese grupo al macrismo? La respuesta marcará las posibilidades de un acuerdo electoral en 2025.

Está dulce Milei, y están envalentonados los libertarios. Pero en política nada es para siempre. Y las decisiones que se tomen hoy, pueden condicionar el futuro de todos los espacios.