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No se derogan leyes porque sobran: hay que acomodarlas para que sirvan

Juan Pablo Chiesa, abogado especialista en empleos, comenta acerca de la propuesta gubernamental que intenta derogar leyes obsoletas. "En el país hay 14 leyes laborales: casi todas son viejas"
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación. Foto: Noticias Argentinas
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación. Foto: Noticias Argentinas

El Gobierno nacional  envió al Congreso el proyecto de Ley de Derogación de Legislación Obsoleta - "Ley de Hojarasca", con el fin de derogar y modificar diversas normas. Dentro de la propuesta, esta ley busca promover la seguridad jurídica y remover obstáculos para el desarrollo personal y conjunto del país, según anunciaron desde el Poder Ejecutivo.

El punto de partida que establecieron consiste en que "todo aquello que está permitido por la Constitución Nacional no necesita leyes específicas".

El Gobierno Nacional envió al Congreso de la Nación el proyecto de Ley de Derogación de Legislación Obsoleta.
Foto: Juan Mateo Aberastain.

Cuáles son sus puntos centrales

  • Leyes que fueron sustituidas y englobadas por otras más completas y modernas. Así, por ejemplo, no tiene sentido una ley sobre vacunación propia de la viruela, cuando posteriormente se dictó una ley de vacunación.
  • Leyes que fueron superadas por la tecnología, el avance del conocimiento, de la economía o el paso del tiempo. Una de ellas es la ley que autoriza las emisiones de televisión a color cuando hoy vemos imágenes de vídeo en nuestras redes sociales. Otras resultan ridículas vistas desde hoy, cómo utilizarla microfilmación para guardar documentos gubernamentales.
  • Leyes que limitan la libertad individual. Por ejemplo, la ley que autoriza al Estado a supervisar y prohibir reuniones en lugares privados resulta una aberración frente a la Constitución Nacional. Aún continúa vigente una ley sancionada en 1951, que impone penas para los argentinos que propicien sanciones políticas o económicas contra el Estado, cuya única finalidad fue perseguir opositores, incluidos quienes hayan denunciado violaciones a los derechos humanos en nuestro país ante organismos internacionales.
  • Leyes cuya derogación implica avanzar con el programa de desburocratización eliminando organismos y normas sobre regulatorias, alivianando el presupuesto público, sin perder la eficiencia. 
  • Leyes que ya no tienen razón de ser, porque los organismos o instituciones responsables dejaron de existir en los hechos.
Leyes cuya derogación implica avanzar con el programa de desburocratización eliminando organismos y normas sobre regulatorias.

En materia laboral, Argentina tiene 14 leyes laborales, de las cuales la mayoría son viejas. Las llamamos 'letra muerta': no se aplican, no tienen sentido, son parte de otra época, de otro siglo, y nadie se decidió a darles un marco moderno. Tenemos un excelente cuerpo normativo en todos los aspectos (penal, laboral y comercial), pero los problemas pasan por otro lado, la operatividad.

Esos problemas, tienen su base en que no hay gente que opere las leyes o las aplique. Y hay jueces, la mayoría corruptos, que no aplican las leyes. El asunto es la operatividad, no lo legislativo. Hay un problema mínimo, legislativo, que son estas leyes vetustas, que el ministro Federico Sturzenegger quiere derogar. La idea, entonces, es organizar el sistema laboral, que está entrelazado con las leyes antiguas: "El sistema penal juvenil y el sistema civil también están muy viejos". 

Tenemos un código civil de 1968, que tuvo una reforma en 2015. No derogamos leyes porque sobren. Es acomodarlas en el sistema legislativo para que no se choquen, que no sean contradictorias entre sí. Que acompañen el futuro desde el punto de vista laboral.

Es un cambio bueno, o un cambio malo

Es lógico preguntarse si semejante proyecto, que busca agilizar un poco el sistema legislativo en lo laboral es pernicioso o será algo que redunde en beneficios. No es bueno ni malo. Es una cuestión de excesos legislativos, lagunas legales y de contradicciones normativas. 

"No se trata de si es bueno o malo la ley de hojarasca, sino de si es factible y necesaria. El mundo avanza, y cambiar es parte de la humanidad, no olvidemos “mejorar es cambiar de opinión”.

 Juan Pablo Chiesa.

Juan Pablo Chiesa es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora. 

X: @Juanchiesaok.