Lobos siguió robando: hallan los elementos sustraídos de la casa del exintendente
El exintendente Luis Lobos, condenado y preso por corrupción, siguió cerca del delito, aún estando en la cárcel. Como publicó MDZ, la mansión que adquirió con recursos malhabidos y que la justicia le quitó, había sido saqueada. Pero no fue un robo común: aparentemente y según las sospechas, fueron allegados al propio exintendente quienes robaron todas las cosas que pudieron de la casa; desde puertas y marcos, hasta inodoros, cocinas y roperos.
Tras la publicación de MDZ, la Dirección General de Escuelas, organismo que es beneficiario de la extinción de dominio, denunció que habían robado y vandalizado la casa que debía rematarse. Cuando investigaron, hubo una sorpresa: una mujer allegada a Lobos (que sería su nueva pareja) tenía las cosas en su nueva casa. Tras algunas averiguaciones, la Justicia realizó un allanamiento en la casa de la mujer, ubicada en Villanueva, y encontraron algunos de los bienes que originalmente era de la mansión de Lobos.
Entre los elementos curiosos que encontraron había puertas, un anafe, los inodoros, las ventanas y hasta armarios. Los bienes ya no eran de Lobos, por lo que se considera robo, La mujer y otros integrantes de la familia podrían ser imputados por robo.
Según la historia que pudo reconstruir MDZ en base a testimonios de vecinos, los autores del "saqueo" no son ajenos a la historia de Lobos. Tras los escándalos por corrupción, el exintendente y su exmujer Claudia Sgro se distanciaron. Lobos formó pareja con otra mujer y cuando fue preso, ella quedó viviendo en la mansión del barrio privado. Ese era el bien de mayor valor que tenía Lobos. Él mismo reconoció el delito y fue condenado. La justicia civil ejecutó el proceso de extinción de dominio, pero no se hizo efectiva del todo. Los habitantes circunstanciales abandonaron la casa. Pero de a poco ejecutaron el saqueo subiendo por una pared que da a la calle. La casa no tenía custodia permanente. Aprovechando el conocimiento sobre los movimientos del lugar, de a poco fueron llevándose los elementos.
La Justicia comenzó el último paso para rematar la casa. Se sorteó un martillero, entre otras cosas, Pero al ver que la vivienda perdía valor por los robos, la DGE hizo la denuncia.
Lobos era parte del esquema político de Guaymallén desde hacía décadas. Tomó relevancia cuando reemplazó a Alejandro Abraham en la intendencia y comenzó un período de ostentación y corrupción explícita. Fue condenado por contratar ñoquis y hasta cobrarle el sueldo a su empleada doméstica. Luego se declaró culpable por defraudar al Estado y enriquecimiento ilícito.
Antes de su ocaso, Lobos era un hombre sociable, los fines de semana tenían lugar reuniones familiares y con amigos en la casa ubicada en el callejón comunero de calle Tirasso. El trato con los vecinos era bueno, "un hombre común", según algunos residentes que permanecen en el lugar. Todo cambió poco antes de que Lobos ingresara a la cárcel, su esposa abandonó la casa que compartían y él se recluyó en la mansión. "Casi no salía de la casa y la mansión dejó de ser el centro de las reuniones sociales. Una mujer venía diariamente con sus hijos y lo acompañaba. Fue la misma que, tras el ingreso de Lobos al penal, quedó habitando la propiedad durante un tiempo", expresó uno de los vecinos y agregó: "En parte, la casa fue desmantelada por personas del entorno de Lobos".


