Milei y Bullrich, cabeza a cabeza: las promesas vacías de los candidatos
Una porción importante de desmovilización latente de la ciudadanía a la hora de ir a votar, un aparente empate técnico entre dos de los candidatos a presidente y mucha, pero mucha incertidumbre por el resultado, son los ingredientes que condimentan en Mendoza la previa de las PASO.
A una semana de la elección, a decir verdad, no hay sondeos de consultoras que en la provincia hayan fotografiado la situación en profundidad durante los últimos días. Aunque todas apuntan a un escenario posible: Patricia Bullrich y Javier Milei están cabeza a cabeza en cuanto a los candidatos más votados de manera individual. Eso generaría dos efectos: el primero, que Bullrich le ganaría la interna de Juntos por el Cambio a Horacio Rodríguez Larreta en la provincia. El segundo es que, si se concreta la proyección de la probable buena performance del candidato de Libertad Avanza, esto dejará otra vez, como sucedió en las internas provinciales de junio; al peronismo tercero. Juntos por el Cambio sería el frente electoral más votado y existe, asimismo, la chance cierta de que mucha gente no concurra a votar. Algunos muestreo parciales: iría a votar el 66% y el 70% como mucho.
Aquí se podría analizar un poco más en detalle el impacto de este fenómeno recurrente ya en la mayoría de las provincias en las que se votó de manera anticipada a la Nación en lo que va del año. Una metodología implementada por Martha Reale, detectó que el frente más beneficiado por el desinterés podría llegar a ser Unión por la Patria.
Lo que hizo Reale fue acercar cinco preguntas a sus encuestados: si va a ir seguro a votar porque cree que tiene que involucrarse en el futuro del país; si va porque el voto es obligatorio; si tiene dudas porque no lo convence ningún candidato, si tiene dudas porque siente que su voto no mueve la aguja o directamente tomó la decisión de no ir a votar.
El 85% de los electores de Serio Massa y de Juan Grabois contestaron que están decididos por ir a votar, lo mismo hizo el 82% del electorado de Bullrich, el 74% del votante de Milei y el 67% de ellos que sostienen que votarán a Larreta. "A un menor nivel de participación se terminaría beneficiando la Unión por la Patria”, lee Reale los resultados de su ensayo.
Esta última semana fue un desfile de candidatos. De los más importantes, vinieron todos. Una señal de las dudas acerca de cómo le podría ir a Milei: el sábado movilizó más gente que el resto de los candidatos que pasaron por aquí en este rush de cierre. Sin dudas. Pero también es cierto que convocó a muchos menos de los que el libertario había logrado juntar hace poco más de un año.
Sin embargo, lo que dejaron los candidatos a presidente en sus visitas de campaña fueron un reflejo de que, una vez que se profundiza un poco en el discurso, lo que queda es la impresión de que apenas sobrevuelan los temas que a Mendoza le interesan. Ya a esta altura desde hace años que es un clásico de los desembarcos nacionales: los candidatos repasan alguna que otra cuestión de la agenda provincial en el avión que los trae y después buscan convertir eso en un gran anuncio. Aunque a veces se repitan en las promesas con otros y, en muchas otras ocasiones, terminan hablando sin saber.
Patricia vino y repartió elogios apelando a una frase jamás escuchada acá, si cabe la ironía. Habló de la “cultura del esfuerzo, del trabajo, de la capacidad de transformar una tierra difícil”, sin apuntar a ninguna idea concreta. Millei, directamente no habló. Solo se limitó a arengar a sus militantes desde una camioneta y evitó el contacto con los periodistas por considerarlos (explicación más, explicación menos) a todos unos “ensobrados”.
Sí dejaron algo, si se quiere, durante sus respectivas recorridas tanto Massa, como Juan Schiaretti y Larreta. Aunque acá también existen detalles para analizar. Tanto el gobernador cordobés como el jefe de Gobierno porteño, asumieron el compromiso de trabajar para convertir a Mendoza en el eje del Mercosur. Otra de las promesas clásicas. Y Larreta repitió, dos días después, el compromiso que había asumido el martes el ministro de Economía de que, en caso de llegar a la presidencia, iba a eliminar las retenciones a las exportaciones de vino. El asunto es que Massa, dueño hoy de la lapicera en Economía, corrió con los tiempos a su favor y dijo que la medida comenzará a regir en septiembre.
Para ser precisos, Larreta habló también de obras y las enumeró. Mencionó las mejoras en la ruta 7 que incluye al Sistema Cristo Redentor y a la variante Palmira y se refirió también a la ampliación del túnel de los Caracoles. Todos estos proyectos están demorados, es cierto, pero están en marcha. Un recorrido similar por estos puntos hizo Schiaretti. El alcalde porteño repartió algún compromiso para quien lo respalda desde acá casi en soledad en la interna de Juntos por el Cambio, Ulpiano Suarez, y le reiteró que la Nación le cederá a la Ciudad los terrenos de la Estación Mendoza. Y mencionó también que aumentará la inversión en Vaca Muerta.
El candidato de Unión por la Patria ocupó buena parte de su visita para pelear con el gobierno de Rodolfo Suarez. Lo hizo al referirse al futuro de IMPSA y cuando fue consultado por Portezuelo del Viento. Cuando se menciona que la Argentina es un loop, nada más cercano a esa realidad con lo que pasó, en la que los temas dan vueltas sobre sí mismos y jamás se resuelven.
Massa nos dijo sobre esto :”Yo no sé si ustedes saben, pero hay más de 25 millones de dólares que el Estado argentino depositó en la provincia de Mendoza y que se sacaron por contado con liquidación. Hoy eso está judicializado, porque es una operación que tenía prohibida la provincia de Mendoza y que en realidad, creo que va a terminar en un lío judicial grande”.
Claro que se sabe. Y el ministro también lo sabe desde hace meses este asunto. Cuando la denuncia de la diputada kirchnerista Marisa Uceda se hizo efectiva por el "delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público" y "malversación de fondos" contra el gobierno mendocino, se argumentó que el kirchnerismo había actuado luego de una presentación anónima que había llegado en un sobre al despacho de Anabel Fenández Sagasti. ¿De qué se había enterado “anónimamente” la diputada? Que la provincia había girado U$S 25 millones a través del contado con liqui al Banco de Nueva York, a través de la contratación de tres agentes de bolsa y con fondos que salieron de la cuenta del Fideicomiso creado específicamente para financiar Portezuelo. Una obra que, como ya sabe, no se hará. El punto, para Uceda, es que Mendoza tiene firmado con el gobierno nacional desde la época de Mauricio Macri un convenio que indica que esos dineros provenientes de la Nación están destinados exclusivamente a financiar otros proyectos de generación hidroeléctrica si no se hace Portezuelo.
La verdad, es que de anónima esa información no tuvo nada en su momento. El propio Massa le echó en cara la operatoria a Rodolfo Suarez en un encuentro que ambos tuvieron hacia finales de abril pasado cuando se firmó un acuerdo para financiar a futuro la represa El Baqueano.
El ministro no cuestionó en esa oportunidad la legalidad de la transferencia, sino el hecho de que la provincia tomó la decisión de sacar dólares del país en medio de la corrida financiera que se había desatado en esa oportunidad.
¿Por qué están haciendo esto?, le recriminó Massa al gobernador.
- ¿Y qué querés? ¿Que estos dólares te los dé a vos?, le respondió Suarez.
Massa tenía sobre su escritorio en ese cara a cara, un largo listado de empresas e incluso de algunas provincias que, como Mendoza, habían sacado del país dólares por un valor de unos 700 millones. Todos ellos, bastante apurados por los rumores que arreciaban en esa época de que se avecinaba tanto de una devaluación como una posible pesificación por parte del Banco Central de los depósitos en moneda extranjera.
Pero al gobierno lo ofuscaba además otra situación que el propio Massa se encargó de recordar este último martes en su gira por Mendoza. Al menos uno de los tres agentes de bolsa elegidos para realizar la operación, Max Capital, había sido sindicado por el ministerio de Economía de la Nación, en medio de la paranoia oficial, como responsable de la corrida financiera que tuvo al borde al país en esa frenética segunda quincena de abril de este año.
En definitiva. Mendoza todavía tiene esos dólares en el exterior invertidos en bonos del Tesoro norteamericano (según Hacienda a tasas superiores al 4% anual) y si Suarez no sacó más divisas del país del fideicomiso de Portezuelo (como estaba planificado por un valor de hasta U$S 600 millones) fue porque se establecieron mas cepos en este tiempo que volvió inconveniente a la operatoria. Lío judicial, por el momento parece que no se va armar: la Justicia Federal, que investiga la denuncia de Uceda desde hace tres meses, aún no dio intervención al gobierno para que explique la operación.
Larreta también tiró su promesa por los fondos de Portezuelo, en esa recorrida del jueves en la que alternó anuncios para los jubilados con escenas para el olvido de bailes de zambas. Adelantó que los 1.023 millones de dólares que Nación gira en cuotas a la Provincia para la concreción de Portezuelo serán “liberados” para que “el próximo gobernador decida en qué se usan”.
¿Esto por qué?. Vale una recorrida por esta historia rocambolesca. Cornejo firmó con Macri en 2016 un acuerdo para reflotar otro acuerdo que nunca se cumplió, que fue el que a su vez habían firmado Julio Cobos con Néstor Kirchner en el 2006 para hacer Portezuelo del Viento. Ese arreglo fue beneficioso para la Nación, porque Cobos le dijo a Néstor: “Mirá yo te levanto una demanda que tiene la provincia contra el Estado nacional por los perjuicios de la promoción industrial por 1000 millones de pesos y vos me vas pagando en compensación y en cuotas esta obra". " Vamos para adelante", respondió Kirchner. Y en medio del romance por la Concertación Plural de aquella época, el entonces presiente vino a Mendoza y firmaron ese arreglo extrajudicial en San Rafael.
Pero el asunto fue que ese acuerdo luego jamás se cumplió. Aparece Cornejo diez años después y negocia con Macri reflotarlo para reformularlo por uno nuevo. Actualizan el monto, establecen los 1.023 millones de dólares y ponen dos condiciones. Esos fondos se iban a hacer efectivos en cuotas trimestrales hasta 2024 y se establecía asimismo una cláusula por la que ,en caso de que esa plata no vaya a Portezuelo, la provincia debía destinarla sí o sí a obras de generación hidroeléctrica.
Hasta acá todo bien. El asunto es que apareció en escena Alberto Fernández. En junio de 2020 el presidente decidió atender los reclamos de La Pampa sobre la obra y luego de un proceso de casi dos años, definió que no era el momento para hacerla. La provincia, entonces, se encontró de golpe con una extraordinaria fuente de financiamiento para hacer obras. ¿Solo de generación hidroeléctrica como se firmó con Macri? Todo indica que no será así.
Habrá que agradecerle el gesto a Rodríguez Larreta, pero la verdad es que es inútil. En poco tiempo la provincia no dependerá de la Nación para decidir qué hacer con esos recursos. Ya se han depositado U$S 700 millones de la deuda total y el resto será cancelado antes de septiembre de 2024 con lo cual Mendoza contará con el dinero para disponerlo para lo que decida. Algo así es lo que ya planteó Cornejo, quien viene soltando de a poco su plan para que esa plata sea volcada hacia obras de optimización del uso del agua tanto potable como para riego. Para él, esos fondos ya están liberados opine lo que opine la Nación.
Suarez perdió un tiempo valiosísimo en esta historia. Insistió con Portezuelo aún sabiendo que sería difícil su concreción desde lo político y avanzó con una licitación amañada que tenía como destinatario final a IMPSA y a las constructoras de los empresarios Fernando Porreta y de Omar Alvarez. Todos ellos, unidos a una empresa china, Synohidro, que venía de construir un mega dique en Ecuador rodeado de escándalos.
Cuando Portezuelo se derrumbó, había que hacer algo rápido. El gobernador desempolvó unos de los pocos proyectos hidroeléctricos que estaban en desarrollo dentro del gobierno y anunció que, con la mitad de los fondos de Portezuelo, se iba a avanzar con la construcción de la represa El Baqueano. La obra se iba a licitar en enero de este año y después en julio. Pero pasaron cosas en el camino.
¿Qué fue lo que sucedió? La decisión de Cornejo de presentarse otra vez como candidato a gobernador. En mayo avisó que a él no le cerraba la forma en que se había encarado el proceso de licitación de El Baqueano, básicamente porque les servía a las empresas privadas en bandeja un negocio redondo y sin riesgo. Y además, motivo central, Suarez le estaba dejando comprometidos, antes de irse, más de 500 millones de los 1000 millones de dólares que él tiene pensados para el agua en caso de volver a ganar la elección.
Cornejo habilitó para que se siguiera adelante con el proceso licitatorio pero puso un condicionante: El Baqueano se hará si las empresas que deciden participar hacen su aporte de capital. Y así se lo dijo a Suarez. ¿Por qué? Porque cree que el acuerdo que Suarez firmó hace unos pocos meses con Sergio Massa en torno a El Baqueano ( ese mismo día del reproche del ministro por los dólares que se fueron al exterior) les permitirá a las empresas garantizar un negocio extraordinario. Ese convenio fijó la tarifa que el Estado nacional les pagará por la generación de energía a futuro. Y por ello el Estado- entiende Cornejo- no tiene por qué poner todos los recursos para construir el dique.
Suarez terminó modificando los pliegos de la licitación para someterse al planteo de su candidato, pero es realmente una incógnita saber si finalmente alguna empresa se presentará bajo estas nuevas condiciones. Sobre todo porque su negocio estará sujeto a otro arreglo entre la provincia y la Nación que, en este loop que es la Argentina, ya sabemos que tranquilamente podría terminar incumpliéndose.





