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Confusión y zozobra de los barones del Conurbano ante la llegada de los saqueos

José C. Paz fue el epicentro de la oleada de violencia y alerta que se venían precediendo por mensajes a través de WhatsApp y falsos episodios en todo el Conurbano. La reacción de los intendentes y la mira en Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.
Foto: Captura de pantalla
Foto: Captura de pantalla

Como en el antiguo cuento infantil, donde una niña con capa viene alertando con la llegada del lobo feroz, en el Gran Buenos Aires, desde hace meses, todo el sistema de la economía informal, las iglesias evangélicas y católicas, los municipios y los gobiernos nacional y provincial venían trabajando para que el desborde no se dé. Pero, finalmente, sucedió.

El peronismo, que gobernaba la provincia de Buenos Aires en 2001, vuelve a sorprenderse, o no, por como en su territorio, con otro gobierno del mismo singo político, le explota la paz social. En aquellos momentos la culpa la tenían, según esos voceros del PJ provincial, la híper de Raúl Alfonsín y la crisis de Fernando De la Rúa. Si esto fue así en aquel momento, puede decirse que ahora la responsabilidad recaerá en la ausencia de Alberto Fernández, su vice Cristina Fernández de Kirchner y la inflación desbocada del ministro candidato Sergio Massa. 

Mensaje en redes sobre saqueos en el límite de Tigre con San Fernando

El día, no por el súper más saqueado de la jornada, sino por la jornada de hoy, empezó raro. Con rumores en el barrio de Flores, que provocó el cierre de todos los locales de la calle Avellaneda y la huida de los manteros que ocupan las veredas. Pero todo se desmadró en horas de la tarde y al cierre de esta nota aparecieron nuevos conatos de violencia y robos en manada en Beccar, San Isidro, Gregorio Laferrere, La Matanza, Mar del Plata e Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora, entre otros. Con menos tensión pero la misma gravedad para los comercios damnificados, se sucedieron robos en Merlo, General San Martín y Pilar.

El supermercado Día de la avenida Croacia, en el corazón de José C. Paz, fue el primer comercio en ser saqueado por una banda de forajidos que se cruzaron en una feroz resistencia con la policía que actuó con notable rapidez. A pesar de haber un policía herido de gravedad por un arma cortante: Marcos Espinoza, de 35 años, está peleando por su vida pero para Mario Ishii no había pasado nada importante. 

En Tres de Febrero, en la localidad de Loma Hermosa, se había desatado una verdadera batalla campal en la calle Primero de Mayo, un centro comercial de cinco cuadras a la vera de la Ruta 8, en el que los comerciantes habían bajado todas las persianas a partir de las 17. Ahí, personas en motos, azotaron la zona e intentaron meterse en varios locales. 

También en José C. Paz, en la calle Saavedra Lamas, en un pequeño centro comercial, hubo situaciones violentas, disturbios y robos por parte de pequeñas bandas que aprovecharon la aparición de múltiples versiones de robos y saqueos en el distrito vecino de Moreno, algo que fue descartado oficialmente. 

Más tarde, otro local de la misma cadena Día, en Don Torcuato, localidad de Tigre, también fue saqueado y desbordado. La mayoría mujeres, oriundas del barrio San Jorge, aunque la situación no tuvo la gravedad del otro distrito pero también fue una alerta que terminó con una persona detenida. La situación de tensión fue confirmada a MDZ por el intendente Julio Zamora. 

En horas del mediodía, la paranoia se había apoderado de la mayoría de los centros comerciales del conurbano. Los dueños de los comercios se llamaban entre sí, a las autoridades e inclusive al periodismo. El caos ya estaba generado. Pero lo de José C. Paz, Tres de Febrero y Tigre fue real y prosiguió durante un par de horas.

Todos los Día, en el ojo de la tormenta.

La psicosis también afectó al distrito de Morón, donde las autoridades desmintieron, en las primeras horas de la tarde, cualquier afectación al orden público. Tanto la gestión de Lucas Ghi como el Movimiento Evita, la Corriente Clasista Combativa y Somos Barrio de Pie empezaron a desmentir que su gente haya iniciado, como sucedió en 2001, un plan para solicitar comida en los supermercados con la posterior toma de los mismos y acusaron a la las fuerzas de seguridad, mal pagas y destratadas, de haber dejado “correr a los cacos que trabajan para ellos” para generar el pánico.

Uno de los intendentes cuyo distrito también estuvo en el ojo de la tormenta pero que, afortunadamente, no tuvo ningún conato de saqueo ni vandalismo en sus escasas zonas comerciales se mostró preocupado pero intentó, en todo momento, bajarle la intencionalidad política al tema.

Para el peronismo kirchnerista, lo que sucede es una fatalidad, aunque algunos perciben que está siendo auto infligido ante la falta de respuestas de asistencia directa a los barrios más pobres que sufren las sucesivas devaluaciones y estallidos inflacionarios. En cada reunión con Sergio Massa y Axel Kicillof el tema económico es una constante.

Entonces, las miradas recaen, en estos momentos, en Mario Ishii, el jefe político e intendente de José C. Paz, uno de los más dolidos y enojados por el cierre de listas dispuestos por Máximo Kirchner. Se sintió más que destratado. Hirientes, dirigentes oficialistas y de la oposición que lo conocen muy bien sospechan que lo que está haciendo es “llamar la atención”, como lo hizo hace tres años cuando advirtió que por la crisis económica podían repetirse situaciones similares a las de 2001.

En 2017, meses antes de la contundente victoria electoral de Cambiemos, había alertado sobre la situación social en su pueblo y la ausencia de mecanismos de contención. Rápidamente, el gobierno de María Eugenia Vidal lo asistió y se convirtió en uno de sus principales aliados externos.

Cuatro años después, ya en el gobierno del Frente de Todos, alertó: "La bronca de la gente que está sin trabajar. Al estar mucho tiempo encerrados en casa empiezan los conflictos. Es otro factor que aparece. Se nota que la gente se siente muy encerrada. Y algunos están con mucha bronca y salen. Lo peor es que muchos están con necesidades mucho mayores que en 2001. Cuando en 2001 explotó, fue por hambre”.

En estos momentos, todos los rumores afectan a distritos de la zona norte y oeste del Gran Buenos Aires. En Moreno, donde hay registros del saqueo a un supermercado y a un local de ropa, se había iniciado el proceso que terminó con la caída del gobierno de Fernando De la Rúa en 2001, y continuó en todas las localidades linderas.

En aquel momento, hubo un comerciante muerto, de nacionalidad coreana, y la mayoría de los negocios saqueados fueron de la comunidad oriental, aunque también sufrieron los súper de la misma cadena que hoy fueron robados. Luego de cuarenta y ocho horas de furia, una vez terminado el gobierno de la Alianza, todo se calmó, con la tristísima cuenta de más de treinta muertos, de los cuales sólo un puñado se sucedieron en la represión cercana a la Casa Rosada. El resto de los abatidos se produjeron en el interior del país, fundamentalmente en Córdoba y la provincia de Buenos Aires.

También en aquel momento hubo, durante 72 horas consecutivos, alertas vecinales sobre supuestas bandas que llegarían desde la periferia hasta los barrios más pudientes para vandalizar todo, lo que no sucedió ninguna vez.

La tensión en Loma Hermosa, Tres de Febrero. 

“Si Sergio no baja el dólar a menos de $700, no hay elección para nosotros”, le había confesado, la semana pasada, un funcionario de la región hoy en estado de alerta y que pertenece a Unión por la Patria. Los tiempos se acortaron.

Sin presidente de la Nación, con la vice sólo consternada con sus temas, y ahora el ministro–candidato en Estados Unidos, no hay quien tome decisiones ni se haga cargo de la situación. Para peor, en más de una reunión, todos los intendentes y hasta el ministro del Interior, Wado De Pedro, hicieron público el reclamo de renuncias para los ministros de Seguridad, Anibal Fernández y Sergio Berni.

En varias declaraciones formales y documentos de prensa, varias gestiones municipales atribuyeron la tensión social a sectores vinculados con la oposición, sin precisar cuáles eran. Consultados personalmente y en estricto off, para conocer algún detalle, las generalidades de ocasión sobreabundaron y las precisiones o informaciones brillaron por su ausencia. 

El drama en primera persona

Cuando llegaba a su negocio, que abre metódicamente desde hace más de medio siglo, Luis notó todo muy raro en la calle Primero de Mayo, en la intersección de Ruta 8, en Loma Hermosa. Las persianas estaban bajas y las calles desiertas. 

"Te llamo para saber si hay saqueos... Acá no abren porque dicen que van a venir", dijo, alarmado. Este periodista le consignó que, hasta ese momento, poco o nada se sabía. Sin embargo, a las 18, todo empezó a desmadrarse. "Empezaron a aparecer grupitos en motos, se querían meter en los locales... Yo bajé todo, cerré, pero no me puedo ir", relató. 

Sin embargo, apenas transcurrían los minutos, todo empeoraba. "Esto es un desastre... Es igual al 2001 o peor... Se están cag... a tiros en la calle... Es terrible". Ya habían pasado 40 minutos de las 19. Hasta las 21.30 aún había tensión y el municipio de Tres de Febrero lo confirmó públicamente.