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Toty Flores: “En La Matanza hay condiciones muy parecidas a las de la elección de Pinky”

El concejal de Juntos por el Cambio es candidato a intendente de La Matanza. Su mirada de la crisis social, la división del peronismo en el distrito y el rol de los piqueteros.

Héctor Flores, más conocido como Toty, tendrá el difícil desafío de pelear por la intendencia del populoso La Matanza, bastión histórico del peronismo. Antes, primero deberá superar a dos rivales en la internas de Juntos por el Cambio para llegar a octubre y que se den las condiciones que, según él, “son muy parecidas” a la elección de 1999 cuando Pinky estuvo cerca de quedarse con el municipio.

El actual concejal matancero y ex diputado nacional habla de la división del peronismo, el impacto de la crisis económica y social, el factor Javier Milei en La Matanza y el rol de los piqueteros, sector con el que Toty Flores entró a la política hasta que pegó un giro y terminó acercándose a Elisa Carrió.

- ¿Tiene chances una oposición no peronista de ganar en La Matanza alguna vez?

- Yo creo que hoy se dan condiciones muy parecidas a lo que fueron en los 90 con la elección de Pinky, porque hay un mito que hace 40 años que el peronismo no pierde, pero Pinky ganó, ahí se lo robaron. Por eso también hay mucho énfasis en cómo hacemos la fiscalización y cómo cuidamos los votos.

- Y van a llegar a tener esa fiscalización, porque siempre se ve un aparato que funciona a la perfección y otro que le cuesta mucho más.

- Sí, primero tenemos que decir que el peronismo hoy está dividido y se nota en las calles como nunca. Yo veo que es bastante difícil que puedan reconciliarse entre el sector de Espinoza, el sector tradicional del peronismo, y el sector de Patricia Cubria, que es la esposa de Pérsico. Le disputan al oficialismo la vidriera más importante que tiene La Matanza, que son las paredes de la Ruta 3. La verdad que a la mañana pasan pegando afiches y paleros el sector de el Evita y a la tarde pasa al sector del oficialismo tapando esos carteles. Evidentemente el Evita tiene los recursos económicos y el Potenciar Trabajo que también se utiliza como militante de la política.

- Decís que las cooperativas del Potenciar Trabajo lo que están haciendo de trabajo ahora es pegatinas política.

- Se los ve todo el día en la calle haciendo eso, evidentemente no tienen otra tarea. Más allá de que algunos seguramente son militantes, digo, pero la utilización de las recursos es evidente en los barrios pegando afiches, volanteando. Entonces eso también hace que se le dispute el territorio y ellos están preocupados entre ellos más que por nosotros, y eso me parece que genera una oportunidad. Y el otro punto es el cansancio que tiene la gente con relación a todo lo que tiene que ver con lo que se hace en las elecciones.

- ¿Por qué hay crisis en el peronismo pero no lo logra capitalizar Juntos por el Cambio?

- Bueno, porque nosotros no tuvimos poder territorial y no construimos desde ahí. Yo decidí ir a La Matanza para disputar la posibilidad de ser intendente en el 19, porque una de las autocríticas de por que perdimos era precisamente no tener poder territorial. Yo era diputado, tenía mandato hasta el 21, pero desde la Cámara de Diputados nos estás cerca de la gente. Si estás en el municipio, sos concejal, lo tenés ahí. La gente viene, le pide al concejal que arreglen la luz, que el asfalto, que el lomo de burro, esas cosas muy concretas. Hay un dato que parece que si no conocés La Matanza parece que no tiene ningún significado. Somos siete concejales, van a ser dos años que somos siete y que estamos todos juntos. No pasaba esto en La Matanza, alguno te compraban o te quebraban.

- ¿Este problema del peronismo hoy lo está capitalizando una figura como Javier Milei?

- La cuestión del peronismo yo diría que no, porque este sentimiento de la justicia social y toda esa cosa que tiene el peronismo está muy fuerte fundamentalmente en la personas de más edad. En los jóvenes, más contestatarios, me parece que sí, porque también no solamente el discurso, sino hasta la forma, es parecido a los pibes.

El concejal matancero reconoce porqué les cuesta llegar a los jóvenes.

- Eran jóvenes que votaban al frente de todos, quizás.

- Sí, yo creo que más va por ahí. En el caso nuestro, por lo menos en La Matanza, los jóvenes no eran muy proclives a votarnos a nosotros casi nunca, porque viste el tema de Mauricio (Macri), la derecha, gorila, todas esas cosas, que después hay que bancarse en la banda, en los grupos, es muy fuerte. Eran jóvenes que estaban relacionados con el kirchnerismo o por el tema de la cultura, la comparsa, toda cosa que realmente tenían una política para eso. Eso me parece que son los más proclives a votar a Milei. La gente grande no.

- Pero y no te preocupa que El Dipy, una figura que venga de otro palo les saque votos a ustedes.

- No, a nosotros no. Ni Milei, ni El Dipy, la preocupación es cómo nosotros logramos fortalecer, construir la organización, hablar con la gente, porque también yo considero que la campaña electoral en La Matanza, en los lugares donde nosotros transitamos, el segundo o tercer cordón, no se hace por televisión, la gente no mira los noticieros, no mira nada.

- Y cómo te imaginás este proceso si gana JxC o con cualquier otro gobierno? Los pronósticos son de un 2024 también muy complicado. Resiste la sociedad, y sobre todo el Conurbano, un proceso económico de mayor deterioro.

- Mirá, yo creo que el tema es difícil, pero acá también voy a hablar de mí. Nosotros armamos la cooperativa La Juanita, después de rechazar los planes sociales, y la pasamos mal durante los los 90. Lo único que genera capital es el trabajo. Si nosotros logramos convencer a la gente y generar las posibilidades, eso va a ser mucho más llevadero. No quiero decir que sea fácil, porque hay que trabajar mucho. En La Matanza es impresionante la cantidad de emprendedores que hay, emprendedores por necesidad. Si vos les das facilidad…

- Hablabas de 2001, ¿qué comparación haces con este período actual?

- Yo creo que es muy parecido en la cuestión social, en la cuestión económica muchos dicen que tienen un plan social. Eso te permite sobrevivir, cosa que en 2001 vos ibas cayendo. Hoy yo veo llegando a los comedores a gente que nunca en mi vida hubiera pensado que podía ir, que perdió el trabajo hace mucho tiempo, que no le alcanza y que ya vendió todo. En la feria se venden, que se yo, ahora en el invierno estufas. Estoy seguro que en la casa no tienen dos estufas, tienen que vender porque no tienen para comer. En ese sentido, ¿qué es distinto? En 2001, todavía había esperanza de que se podía salir rápidamente. Hoy, cada día que pasa sabés que es muy difícil. Hay que reformar todo.

- Y lo último, también hablamos de los piqueteros. Vos naciste en la vida política como piquetero, ¿qué cambió para que vos estés acá hoy en la Coalición Cívica, Juntos por el Cambio, y la inmensa mayoría de los piqueteros estén en otro lugar?

- Mirá, mi cambio me llevó mucho tiempo, yo fundé el Movimiento de Trabajadores Desocupados. Yo siempre digo que la T de trabajadores fue una discusión nuestra. Yo creo que los piqueteros dejaron de ser los movimientos autónomos que tenían intereses propios. Hoy son colaterales de partidos o de algún dirigente inescrupuloso que los lleva para beneficio propio. Veamos el caso de Milagro Sala o ahora de Emerenciano Sena. Venir a la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, no era nuestra forma de lucha, al contrario, íbamos cerca, a la olla popular frente al municipio, porque queríamos demostrar ahí que eran los que nos tenían que resolver nuestros problemas de necesidades urgentes. Y por ahí una gran movilización preparábamos una salida a la Ciudad de Buenos Aires para visibilizar. Queríamos ganar a la clase media porque queríamos hacer unir a todo el pueblo, como se dio en el 2001 con el tema de piquete y cacerola.

—Y hoy se pelean con la clase media.

— Así es, eso era central. Nosotros hacíamos un piquete, un corte de ruta, dejábamos un carril, no por una cuestión legal, sino porque no queríamos que la gente se perdiera de ir a trabajar. Y queríamos que la gente que estaba en el colectivo adhiriera a nuestro reclamo. Entonces no era como ahora que vienen a la capital, como corralito, digamos, sin saber porque vienen. La verdad que la utilización de la gente es denigrante también en ese sentido. Yo conozco el dolor de la gente porque lo he pasado. No es que me lo han contado. Yo siempre tuve algún rebusque con el trabajo pero la conozco a la gente que la está pasando y hoy lo está pasando muy mal.