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Dónde está la clave de la elección y cuáles son los últimos cartuchos de los candidatos

El rol de los no politizados volvió a reflotar después de las primarias en Santa Fe. Qué dicen los encuestadores y cuáles son las estrategias de Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta para el tramo final.

Las esquirlas de Santa Fe siguen marcando el ritmo de la interna en Juntos por el Cambio. Pero la interpretación no es unánime y todo depende del cristal con el que se mire. En donde no hay diferencias es que un eventual triunfo del tándem Carolina Losada/ Patricia Bullrich hubiese sido un golpe muy fuerte para las aspiraciones de Horacio Rodríguez Larreta.

Desde el triunfo de Maximiliano Pullaro cambió el clima en el comando larretista. Cuando venía expandiéndose como una mancha de aceite la idea de que era muy difícil el triunfo, ahora se volvieron todos optimistas.

Tres argumentos repiten: que hay un espacio centrista silencioso que puede aparecer al momento de votar, que la gente -fuera de los núcleos politizados- condena la agresividad y los golpes por debajo de la cintura en las internas, y que las encuestas -sobre todo las no presenciales- tienen dificultades para medir el verdadero pulso de la opinión pública.

Desde el bullrichismo reniegan de esas lecturas. Aseguran que es imposible hacer una traspolación de una elección provincial a la nacional, sobre todo cuando se basan en que los mismos sondeos que daban a Pullaro ganando la muestran a Bullrich muy arriba en Santa Fe, y sobre todo en Rosario. “Nos da 10 puntos arriba la misma que nos daba 12 arriba a Pullaro”, dice, ahora, alguien del entorno de la exministra de Seguridad. ¿Si tenían esos números para qué fue el mismo domingo Bullrich a Santa Fe? “Nunca deja a nadie en banda”, aseguran.

Horacio Rodríguez Larreta volvió esta semana a Rosario para estar junto a Maxi Pullaro. Crédito: Prensa Larreta.

El golpe se sintió igual, porque la imagen que quedó de la elección es un Larreta triunfalista y una Bullrich derrotada. De hecho, el martes a la mañana, mientras todavía seguía la euforia larretista, dirigentes cercanos a la precandidata sacaron una carta para el jefe de Gobierno pidiéndole aclaraciones por los dichos del lilito Juan Manuel López, quien había comparado una eventual gestión de Bullrich con la serie Diciembre 2001. Cambio de eje rápido, para volver a la tensión interna y dejar de hablar de Santa Fe.

“Traspolar los resultados y tomar como ejemplo nacional lo de Santa Fe es relativo. Es una provincia donde gobernó durante mucho tiempo el socialismo, el frente fue aliado al socialismo y Pullaro fue ministro de Seguridad del socialismo”, asegura un analista que duda del impacto que ese resultado pueda tener.

La clave de la elección

En ese contexto, a solo tres semanas de las elecciones, los bullrichistas siguen ilusionados y aseguran tener encuestas presenciales que los dan 7 puntos arriba, mientras que los larretistas dicen llevar 4 de ventaja. Más allá de las interpretaciones de cada bando, la coincidencia es que la clave de las PASO de Juntos por el Cambio va a estar en cómo terminen votando lo que algunos llaman “no politizados”, otros “moderados” y algunos “aletargados”.

Ese último concepto es el que presenta la encuestadora Shila Vilker, para quien hay un voto “sin ancla”, una opinión pública “blanda”, con cuatro fenómenos que pueden dificultar las proyecciones de los sondeos. Primero, la alta cantidad de indecisos. Segundo, que hay un gran volumen que elige una opción pero después asegura que está poco o nada decidido. Tercero, es importante la cantidad de gente que dice que se ausentará y no irá a votar. Javier Milei es de los que más lo padecería: un cuarto de los que contestan que lo votarán también dicen que podrían no presentarse. Y por último, con los grandes liderazgos que representaban Cristina Kirchner y Mauricio Macri corridos, los rechazados ya no son tan ordenadores como antes. 

En su visión, además, no es correcto caracterizar a este abanico como “moderados”. “La moderación es una postura política también, los moderados son politizados, por eso yo prefiero llamarlos aletargados, están de espaldas a las elecciones, pero no significa que sean moderados”, asegura.

Patricia Bullrich estuvo ayer en San Martín y Merlo, para poner el foco en el Conurbano. Crédito: Prensa Bullrich.

Lucas Romero, en tanto, tiene en sus trabajos una forma de categorizar el nivel de politización de los encuestados. Preguntan cuestiones como el interés por la política o la predisposición a contestar encuestas, a mirar programas políticos de TV y a leer noticias sobre política. Y lo que ve es que los niveles de politización en los sondeos telefónicos son muchos más altos que en los presenciales: dos tercios tienen altos niveles de politización en los primeros y solo un tercio en los segundos.

Esto es algo que están viendo la gran mayoría de los encuestadores que pueden hacer encuestas con diferentes métodos de recolección. Y lo que detectan, en el caso de Bullrich, es que su intención de voto cae de manera pronunciada a medida que baja el nivel de politización. El problema para Larreta, sin embargo, es que su desempeño es más estable pero su crecimiento no es tan pronunciado.

De todas formas, los mismos encuestadores siguen defendiendo los diferentes métodos. “Si nos dio bien la telefónica en 2021 por qué fallaría ahora, la clave está en ver las tendencias y para mi están muy claras”, dice uno de ellos que prefirió el anonimato.

Los últimos cartuchos

Mientras tanto, en cada uno de los búnkers planean las estrategias finales. Rodríguez Larreta acelera sus recorridas por el país con la idea de mostrar dos de sus activos: gestión e hiperactividad. En sus últimos spots se le agrega un concepto más, la firmeza. Por eso se lo ve serio (para algunos enojado) mirando a cámara y destacando hechos de su administración.

Sigue habiendo algunas diferencias internas en un punto y es cómo actuar frente a Bullrich. “Nuestra idea es ignorar a Patricia, no mencionarla. Esperemos que lo pueda hacer. Yo lo noto trabado con ella, le sigue apuntando”, asegura uno de los estrategas del universo larretista. El jueves, en Rosario, el jefe de Gobierno porteño volvió a apuntarle: “Venir acá a gritar ‘los vamos a meter a todos presos’ lo dice cualquiera. El tema es tener el conocimiento y la experiencia para ir al detalle”.

“Si no nos equivocamos el pelado lo puede ganar, la gente no va a bancar candidatos que crucen límites”, aventuró el estratega, quien cree que la planificación larretista primará. 

Bullrich, en paralelo, viene privilegiando las recorridas por la provincia de Buenos Aires, sobre todo el Conurbano, a sabiendas de que será el distrito clave. En su equipo confían en las reacciones que viene generando en cada una de sus actividades. “Es impactante lo que genera la mina, Se acercan a saludarla y las historias que le cuentan son tremendas. El tema inseguridad es recurrente”, asegura una de sus sombras. Y detalla: “Se acerca mucha gente que fue víctima de inseguridad para pedirle que cuando sea Presidente meta presos a los delincuentes. La semana pasada se nos acercó una madre de un pibe que lo había matado un tipo que soltaron en la cuarentena”.

Justamente el tema de la violencia es el eje del nuevo spot que presentó ayer Bullrich. “La idea es poner énfasis en poner la violencia en el lugar donde está la violencia”, explican en el espacio. Se refieren a la pobreza, la inflación, los piquetes, la falta de clase, entre otras cuestiones, como epicentro de la violencia. Y vuelve a recurrir al concepto de “orden”.

“Más allá de las encuestas, para ver cómo viene el escenario vos te tenés que hacer dos preguntas: ¿cuál es la demanda de la época? y ¿qué dicen los candidatos?”, asegura otro analista consultado. Y concluye:  “Para mí lo más escuchado es que ‘esto así no puede seguir’. Pensá vos quién interpela mejor ese reclamo”.