La cabeza electoral dividida de Martín Lousteau y su sombrío pronóstico económico
Martín Lousteau tiene la cabeza dividida. Tiene su apuesta por suceder a Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno porteño pero, a su vez, trabaja también por consolidar un proyecto nacional para que un Juntos por el Cambio ampliado llegue al poder.
En diálogo con MDZ, el senador radical insiste con la necesidad de incorporar a otros sectores a JxC, expone sus diferencias con Jorge Macri en la pelea por la Ciudad, y deja un categórico diagnóstico sobre el futuro económico de cara a las elecciones: “Llegamos ahogados, en el mejor de los casos”.
- ¿Hacia dónde va Juntos por el Cambio?
- Juntos por el Cambio es la única fuerza que hoy puede gobernar y darle una alternativa a la Argentina. Y está en un proceso de debate interno que es público acerca de los grados de ampliación que se necesitan para transformar la realidad. Cuando vos mirás Juntos por el Cambio a nivel local en Mendoza es una coalición de mucho partido, en Corrientes es una coalición de muchísimos partidos, en Jujuy es una coalición de muchísimos partidos, y en la propia Ciudad de Buenos Aires, una coalición que tiene el PRO, el radicalismo, la Coalición Cívica, Confianza Pública, el GEN, Republicanos Unidos, el socialismo. Y nos parece que esa es la manera de transformar de manera más definitiva las cosas. Hay algunos de nosotros que pensamos que eso es importante para poder abordar la difícil realidad económica que está viviendo la Argentina, en la que se va a heredar y creemos que es importante esa ampliación.
- ¿Ves riesgo de ruptura?
- Creo que el PRO tiene que definir una situación interna. Juntos por el Cambio requiere unanimidad para tomar estas decisiones. Hay tres de los cuatro partidos que estamos de acuerdo. Y el PRO está dividido en partes.
- ¿Cómo se hace para después de todo este proceso de internas unificar criterios para las generales?
- Primero, obviamente que este nivel de disrupción es malo porque estas son decisiones que se tendrían que haber conversado internamente y no exponerlas todo el tiempo. Ahora, después me parece que la manera de consolidar pasa por tres lugares: uno, escuchar el voto de la gente en las PASO, el que gana conduce, lo segundo creo que tiene que ver con darnos cuenta de que estamos todos en un mismo espacio, y lo tercero es ser conscientes de la debilidad y la fragilidad de Argentina para trabajar todos juntos.
- ¿Si gana las PASO Bullrich te ves trabajando activamente en esa campaña?
- Creo que el jefe de Gobierno, además de administrar la Ciudad de Buenos Aires, es una voz muy importante en el debate público y que tiene que decir lo que piensa adentro del propio espacio. Y yo sé que todas aquellas cosas en las que pueda incidir para que el gobierno de Juntos por el Cambio, gane quien gane, sea mejor, las voy a hacer. Naturalmente que tengo más afinidad con Horacio Rodríguez Larreta.
- Pero no hay un rechazo a la figura de Bullrich, de no querer que llegue a la Presidencia
- Yo tengo mi preferencia. Pero lo que quiero es que gobierne Juntos por el Cambio. Porque además ese no es solamente un tema de nombres. Yo estoy convencido que lo que tenemos que hacer no es un buen presidente, es una buena presidencia. Creo que Horacio tiene características para hacer eso. Creo que Morales ha demostrado que ha podido dar vuelta una provincia que el propio peronismo hizo creer que era inviable. Quiero ese modelo de un Estado que se gestiona para resolver el problema cotidiano. Tengo mucha más afinidad con eso.
- ¿Cómo creés que llegamos económicamente a las elecciones?
- En el mejor de los casos, con muy poco aire. Ahogados, en el mejor de los casos.
- ¿Y qué significa eso?
- Hoy por hoy es muy difícil pensar que la inflación va a ser más baja de 130% anual. Vas a llegar con pocos dólares, o mejor dicho, con ningún dólar, porque todos los dólares que estás teniendo son prestados. Porque creo que ya está empezando la recesión. Y con una pobreza en ascenso.
- Ese era el mejor de los escenarios. No te quiero preguntar el peor escenario porque no me quiero deprimir, pero ¿de qué depende de que se dé ese mejor escenario y no otro más catastrófico?
- Yo digo, y a veces suena raro, que el problema Argentina es un problema político, no económico. Lo que estamos viendo es que el Gobierno no tiene claro que sí, que no, porque tienen visiones distintas. Hay una pelea interna muy intensa, en una situación de mucha fragilidad. Es como que tuvieras un dique, tiene rajaduras por todos lados y los inspectores se están peleando entre ellos al costado. Bueno, tenés un riesgo de un accidente. ¿De qué va a depender? Básicamente de la dinámica política de cómo funciona el gobierno hacia adelante, tratando de no agravar las cosas y de cómo sea el proceso electoral.
- Los economistas plantean que la situación en la gestión próxima va a ser peor a la actual. ¿Coincidís?
- Depende de cómo se aborde. Si nosotros somos capaces de mostrar que ordenamos el Estado, ordenando ciertas cuestiones a futuro, va a haber un salto de confianza. Lo principal es mostrar que tenés músculo político para darle un cauce y que el shock sea el cambio de rumbo. Se puede caminar más rápido, más lento, pero el shock es el cambio de rumbo concertado y colectivo, y ahí por eso yo creo que la ampliación es un activo significativo. Si hacemos eso, yo creo que Argentina puede estar mejor, mucho más rápido de lo que muchos piensan.
- ¿Dónde queda la Ciudad de Buenos Aires en toda esta discusión, en tu cabeza?
- Fui candidato a jefe de Gobierno en el 2015. Y seguí trabajando. En ese momento propuse 32 cosas y el Gobierno de la Ciudad, en los últimos ocho años, implementó 28 de esas 32. Sigo teniendo un equipo que se fue ampliando y trabajo permanentemente en cuestiones de la Ciudad. Queremos seguir transformando la Ciudad con sensibilidad y con innovación. Con este método que el PRO instaló en la Ciudad, que después lo abrazó todo JxC en esa coalición ampliada, se pudo usar para resolver cuestiones que hace rato que no se resuelven. Pero yo tengo como la cabeza partida en dos. Por un lado me concentro en la Ciudad pero cada vez que estoy en una mesa con candidatos nacionales, me saco un segundo el sombrero de la Ciudad y me pongo el sombrero de que quiero contribuir a que se arregle la Argentina.
- En 2015, en esa campaña, eras muy crítico de la gestión porteña. ¿Qué cambió?
- Hay un poco de todo. Primero, por ejemplo, nosotros tenemos una ciudad desigual. Y una de las cosas que yo planteaba era invertir mucho más en el sur. Cuando ves las 50 escuelas que se hicieron en la gestión Larreta, la enorme mayoría están en el sur, y aún así seguimos teniendo un déficit, no de vacantes, pero sí de vacantes cerca de donde vivís en los turnos en que pretendés. Creo que el método de gestión del PRO sirvió mucho para un montón de cuestiones de obra pública grande que se hacen y se planifican como corresponde y se terminan. Yo tengo prioridades, no sé si llamarlas más humanas, pero creo que nosotros tenemos que hacer que ese método pueda resolver diferencias que hacen a tu capacidad presente y futura. Por ejemplo, la educación. El PRO hizo un esfuerzo en muchos ámbitos en la educación, pero la verdad es que las pruebas todavía te muestran que estás muy lejos del estándar que precisás. Hace falta invertir más. Si podemos hacer obras públicas muy complejas, deberíamos poder tener todas las escuelas en buenas condiciones. Lo mismo pasa con los hospitales y con los insumos.
- ¿No están hoy en buenas condiciones?
- Depende de los hospitales. Creo que hay centros de atención primaria que pueden resolver las cosas que tienen que resolver para que no vayas a hacer cola en un hospital y creo que hay otros que les falta. Entonces tengo una mirada más de cómo podemos vivir mejor en comunidad, y en comunidad Implica que te importe el otro que está en una situación peor. Y en comunidad también implica que no haya piquetes que te impidan transitar o hacer una actividad productiva.
- El tema piquetes antes no estaba mucho en tu agenda personal. ¿Es algo que logró meter todo un sector de la política al hacer énfasis en eliminarlos?
- Me parece que lo que se instaló es una cultura del piquete, en donde ante cualquier problema lo que se decide es una acción que tiene un costo más alto que resolver el problema original. Tengo una mirada distinta de cómo se corrige, porque a mí me parece que es un slogan decir que yo agarro a la gente de la calle y la saco, o que cuando hagan un piquete los voy a correr a todos, porque después ves la magnitud del piquete, que hay chicos involucrados, y decime cómo lo hago. Pero hay dos provincias que sí lo hicieron, que son Mendoza y Jujuy, una con un código de convivencia distinto, que vos podés protestar pero que te exija cumplir con el libre tránsito del resto de las personas y que si no cumplís vas al patrimonio de aquellos que son los organizadores. En segundo lugar, si la sociedad entera hace un esfuerzo para que los chicos estén en las escuelas y para eso paga planes sociales, los chicos tienen que estar en las escuelas y no pueden venir a un piquete. Y aquel que los trae un piquete tiene que tener una sanción. Y después la Ciudad tiene un anillo digital, si vos sabés que la gente cuando viene a una protesta la traen y la traen las mismas unidades de transporte que después funcionan en la Ciudad, creo que eso lo tenés que usar. Cualquiera que ayude a que una protesta vaya por afuera de los cánones del Código de convivencia tiene que ser responsable y tiene que ser penalizado.
- ¿Qué te diferencia de Jorge Macri?
- La noción de que pertenezco a una coalición en un partido político.
- ¿Y eso a la gente cómo le cambia?
- Todas estas ideas que yo te traigo, que son ideas distintas y de las ganas de gobernar con los mejores y no con los propios. Y de no pensar que las cosas son de un partido político, sino que son del ciudadano, que tiene el mejor derecho a elegir, que lo que tiene que hacer es escuchar propuestas. Y yo creo que el PRO es muy bueno para aquellas cosas duras y creo que la parte más convivencial y de toda la parte de la preocupación por la situación del otro… la educación no es solo un problema. En las recorridas, hablando con la gente, con un montón de vecinos, la educación sale como un elemento muy importante. Nosotros queremos que la educación pública vuelva a ser la primera opción de las familias. Pero por otro lado, la educación pública es muy importante porque modifica la manera en que convivimos. Hay mucha gente que no tiene un problema en su entorno por la educación, pero quiere que la educación pública sea mejor porque sabe que modifica cómo vivimos, cómo nos comportamos, las oportunidades de los demás y las oportunidades colectivas. Eso para mí es sumamente importante y a veces es una agenda que yo no veo que que Jorge Macri abrace tanto. Además de que yo nací en la Ciudad de Buenos Aires.