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Cristina Kirchner y Sergio Massa malgastan el factor sorpresa, Axel Kicillof ruega para que no lo miren a él como candidato

El gobernador de la provincia de Buenos Aires es el elegido de la vice como candidato presidencial. Kicillof, a su vez, sabe que no puede decirle otra vez que no. Mientras, esperan si Wado crece en las encuestas, y Massa apuesta al auxilio externo, Daniel Scioli tiene dos días para resistir.

Sergio Massa defraudó. Al igual que Cristina Fernández de Kirchner en La Plata, primero, y luego el 25 de Mayo en la Plaza de Mayo. Ninguno de los dos dijo lo que su gente esperaba que dijera. La expectativa que habían generado con sus posibles declaraciones fueron muy menores a la realidad de sus dichos.

El congreso partidario del Frente Renovador, que no fue más que un acto en el que hubo un único orador (por Massa) convocó a una minimultitud hasta Malvinas Argentinas donde, hace cuatro años, el propio Sergio aseguraba su ingreso al Frente de Todos al protagonizar el primer encuentro con Cristina Fernández de Kirchner luego de años de distancia.

Sus anuncios del sábado no fueron tal y podría haberlos resuelto en una clásica entrevista con los medios del domingo. Los fuegos artificiales que hicieron volar sus adláteres y él mismo, a través de extensísimos off, quedaron sin efecto. A las tres dudas que tenían sus seguidores y aliados del Frente de Todos las respondió de manera diferente a la que habían insinuado en los días previos. No será candidato presidencial. Aceptó la competencia en las PASO para dirimir el referente final que lo representará y no se irá del futuro frente kirchnerista con reminiscencias peronistas. Tampoco dejará de ser ministro de Economía.

Massa en el acto del Frente Renovador. 

¿Entonces? Nada más. Los gobernadores que “exigieron” la elección a dedo de un candidato único, que contemple su participación en la fórmula final, volvieron a sus provincias diciendo que le da lo mismo lo que pase, siempre y cuando no los afecten en la discusión de los legisladores que propondrán para el próximo congreso nacional y para sus legislaturas provinciales.

Mientras tanto, la única decisora del espacio, Cristina Fernández de Kirchner, no puede ejecutar completamente su plan por tres razones. Primero, porque no lo tiene. Segundo, porque el candidato que ella quiere proponer es Axel Kicillof, pero él se defiende diciendo que no quiere irse de la provincia de Buenos Aires porque, esencial, cree que perderán ese territorio si él no está en esa categoría para la reelección. Tercero, porque no puede convencer a Daniel Scioli de bajarse de su pretensión presidencial. En el entorno del exgobernador cuentan las horas como los presos. "Si bancamos estos dos días, zafamos", dicen.

Los enemigos que Sergio Massa y su aliado estratégico Máximo Kirchner han sabido construir empezaron a moverse. Sergio Berni, detractor declarado del actual ministro de Economía, desde el momento en que quedó bajo sospecha de haber participado, aunque sea de manera indirecta, en el robo de la casa donde vive la familia Massa – Galmarini, también se enemistó en las PASO con el hijo de los dos presidentes, quien le negó la posibilidad de disputar una interna en la Segunda Sección Electoral contra su vecino, el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro.

El resultado electoral le dio la razón al ministro de Seguridad que casi lo trompea al joven Máximo cuando se conocieron los primeros resultados electorales. Sergio Massa fue un testigo directo de ese acontecimiento porque estaba en la carpa VIP donde sucedió todo eso. Igualmente, al ministro bonaerense de Axel Kicillof no se le puede confiar del todo. Si la vice le pide algo extremo, por necesidad, quizás termine cediendo para complacerla.

Como Sergio Berni, hay muchos más. Los intendentes de la provincia de Buenos Aires, varios de los cuales convivieron con Scioli como gobernador, siempre mantuvieron el diálogo abierto. Inclusive varios han sostenido que sería el mejor candidato, pero no lo dicen en público y ni siquiera en off ante más de dos personas porque creen que, si se entera el ministro que maneja la caja y su aliado, de mínimo, le irían a la carga y le armarían lista interna. Ni que hablar que no le permitan competir con el sello oficial del kirchnerismo, cuyo holograma de Perón, Evita, Néstor y Cristina Fernández de Kirchner estará impreso en la boleta.

El año pasado, Wado y Barrionuevo vieron la candidatura. 

Mientras tanto, lo que parecía imposible, solo visto por unos pocos, como el siempre atento Luis Barrionuevo, ahora se torna más real. Wado De Pedro, el representante de “la década diezmada”, podría ser el candidato de Cristina, su hijo y Massa, quien no dijo que iba a participar personalmente pero sí a través del Frente Renovador.

El ministro del Interior necesita ganarle a alguien para no llegar sólo como el testaferro de la vicepresidenta y de su hijo. Scioli, gustoso, acepta el reto. De haber estado marginado de la política por perder con Mauricio Macri, aceptar un quinto lugar en la boleta de diputados nacionales de 2017 y ser raleado hasta la embajada en Brasil hasta esta nueva oportunidad, es todo ganancia. Por eso el enojo de Massa. “El que no hizo nada se puede llevar todo”.

Aunque el exgobernador no se fue porque quería. Sino porque no lo querían, ahora aparece como el recolector de viejos heridos que, indudablemente, se acrecentarán desde ahora hasta el cierre de listas.