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Cristina Fernández de Kirchner: un manual para terminar con el Gobierno que ella creó

Cristina Kirchner y Pablo Duggan lograron picos de audiencia históricos en cable y desperdiciaron la oportunidad de hablarle a la militancia y pedir el voto en un año electoral. El Gobierno fracasó según la vice por decisiones ajenas y pidió que la nueva generación la suceda.
Militantes: Pablo Duggan y Cristina Kirchner Foto: Gentileza
Militantes: Pablo Duggan y Cristina Kirchner Foto: Gentileza

Cristina Fernández de Kirchner jamás se atrevería a sentarse en MDZ a una entrevista no propagandística, con tensión, rigurosidad y lo que se supone hay en una charla de ese tipo: buscar un título y que el entrevistado cuente aquello que no quería contar. Cristina entonces retó a su militante, lo calificó, lo descalificó y calló, le dijo qué temas abordar, cuándo cambiar de conversación, y llegó a decirle antes de despedirse: "te portaste muy bien".

Así comprende y comprendió la vicepresidenta y su interlocutor, Pablo Duggan, durante la charla en lo que fue la destrucción final para el género de entrevista con una audiencia que abatió a todos los canales competidores y sirvió para explicar por qué nuevamente fracasó el kirchnerismo en su cuarto Gobierno, en este caso con la vice directamente postulándose como un agente externo de su última creación: Frente de Todos. 

Pablo Duggan ostentaba el título de haber sido el periodista más antikirchnerista durante muchos años, incluso con una imagen reciente de fundirse en un abrazo con Javier Milei en Polémica en el Bar, el histórico ciclo de debate que inventó medio siglo atrás Gerardo Sofovich. Duggan era macrista, libertario, conservador y pedagógico a la hora de explicar la corrupción de Néstor y Cristina Kirchner, pero al igual que Victor Hugo Morales y otros tantos, una noche acaeció y amaneció revolucionado.

Cristina Kirchner dominó la conversación, no permitió abordar temas censurando con la mirada a su interlocutor, que con inteligencia supo dónde callar y dónde obedecer con palabras. La charla fue un éxito, todo lo que quiso explicar Cristina Kirchner se logró, incluso cuando se le pidió en cámara lenta que diga que no iba a ser candidata, y no le dio el gusto a su admirador. 

Las entrevistas históricas de Antonio Carrizo, de Pablo Sirven e incluso de Jorge Lanata veinte años atrás son el modelo antagónico de lo que expusieron Cristina Fernández de Kirchner y Pablo Duggan, donde no hubo diez segundos de tensión durante la hora y media de conversa entre un líder asimétrico y su militante en el canal que Fabián de Souza y Cristobal López le compraron a Daniel Hadad en un contexto de aprietes y amenazas relatadas en detalle por el exdueño del medio. 

La entrevista supone tensión, título, búsqueda de que el entrevistado cuente lo que pensaba ocultar, de eso se habla en las escuelas de periodismo. Pero la mirada de Kirchner congeló a su interlocutor las dos veces que quiso arrimarse a un momento periodístico. La salud de Florencia Kirchner ablandó a la vice, que entre el ninguneo al jefe de Estado, Alberto Fernández y el guiño a Wado de Pedro para que sea su sucesor, no dejó nada nuevo en una hora y media de charla. 

No hay un título interesante, no hubo entrevista ni ejercicio periodístico, Cristina Kirchner reafirmó como mantra el éxito histórico de sus doce años primeros y el fracaso absoluto de Alberto Fernández, como si el actual Gobierno no fuera únicamente producto de su creación.

Alberto Fernández fue ninguneado a pesar de ser de los pocos que la defienden a capa y espada en público, más allá de sus críticas frecuentes en privado. Una oportunidad desperdiciada, una audiencia que no se llevó una idea nueva, una entrevistada que entró en pánico de sólo pensar en contar algo no contado, una chance de aportar ideas que convoquen y expandan su base electoral, diesmada en las últimas elecciones.