Días de pánico y el apoyo menos pensado para evitar la salida general
Sergio Massa no cuenta con más apoyo de nadie más que de una parte menor del Gobierno por el desastre cambiario que volvió a disparar el dólar a casi 500 pesos. Una parte de la mesa del Banco Central operó fuerte ayer para evitar que las cotizaciones financieras, esencialmente MEP y CCL terminen por apunar al Gobierno y exigir una salida anticipada, algo que se dice en casi todos los despachos.
Quien opera hoy para salvar la ropa y evitar esa situación es Estados Unidos, quien con una administración demócrata vapuleada y un presidente con dudoso estado de salud y casi ochenta años, quieren que Massa siga en su cargo. La condición de EE.UU. es que se devalúe la moneda un 30% para tomar como actitud de reconciliación y sostener un acuerdo roto que firmó Massa y en el que ya nadie cree.
La jornada estuvo ayer sobrepasada de tensión, y en trece días, el dólar aumentó 100 pesos, más que en diez años de Carlos Menem. El temor norteamericano se basa esencialmente en los números de Javier Milei, a quien no confían y esperan señales concretas de un plan de Gobierno que les permita bosquejar una relación futura con el economista liberal. Los demócratas compraron el plan de Jorge Arguello, embajador y nexo con Sergio Massa. Los republicanos hoy tienen sus esperanzas a que Ron DeSantis pueda devolver la Casa Blanca y sus proclamas anti covid y expresiones trumpistas lo colocan en carrera firme al gran ganador de Florida.
Lo cierto es que el presidente sabe que si los cambios no se llevan a cabo, habrá un adelantamiento de elecciones. Ayer a la tarde corrió como panacea el rumor de una reunión privada de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, hoy dedicada a el armado del acto de mañana, donde la militancia tomará nota de sus próximos casos, al compás del avance del fiscal Diego Luciani sobre su futuro inmediato.
Todo gira entorno a lo que finalmente decida Alberto Fernández, que no entregó a Miguel Pesce a pesar de los pedidos poco educados de Massa. Es Lisandro Cleri quien tomó la posta y trabaja para coordinar con Pesce la administración de la devaluación. Hay un paper para nada despreciable que circula y arrimó un peronista que peina canas y vivió estas situaciones: correr la fecha de las elecciones PASO a julio, primera vuelta la última semana, segunda en agosto y traspaso en septiembre. Puede pasar.




