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El efecto dominó que provocó la drástica decisión de Horacio Rodríguez Larreta

Todos decían que Horacio Rodríguez Larreta necesitaba mostrar que podía conducir el proceso que viene. Muchos focus group lo veían tibio. Errores no forzados en su carrera a la Presidencia lo obligaron a romper con su exjefe Mauricio Macri. La provincia de Buenos Aires es un hormiguero.

Los intendentes que estaban trabajando con Horacio Rodríguez Larreta y los dirigentes territoriales que habían empezado a juntarse en las peñas que organiza en la provincia de Buenos Aires su candidato Diego Santilli sintieron el temblor debajo de sus piernas.Pero, a la vez, manifestaron su solidaridad con la decisión adoptada por el jefe de Gobierno que, según algunas encuestas, ya estaba sufriendo un fuerte desgaste por ser "tibio".

A pesar que varios hablaron en privado y hasta fueron a verlo, el primero que salió a felicitar la actitud de Larreta fue Gustavo Posse, el radical más PRO de Juntos por el Cambio. Quien también hizo lo propio con el apoyo fue Sebastián Abella, de Campana. El resto evitó hablar públicamente o, directamente, no contestó los teléfonos.

Quien sí estaba más que entusiasmado fue Lucas Delfino, de Hurlingham, "Hay que jugar fuerte, y es una buena decisión". Su relación con el macrismo explícito es limitado y mucho más con Patricia Bullrich, que a pesar de ser uno de los territoriales con más peso, no quiere que haya acuerdo local. 

"Horacio necesitaba dar un golpe en la mesa y no tenía más oportunidad que esta. Lo habló con Mauricio Macri y con María Eugenia Vidal y decidió lo que más convenía al espacio de Juntos por el Cambio. No fue una decisión personal, como dicen", expresó un dirigente que habló largo y tendido con él durante toda la mañana. 

La diferencia que encuentran con otros dirigentes de este y otro espacio. Es que, lamentablemente, Larreta no festeja los éxitos políticos, "Si alguien de los nuestros le hubiera ganado por goleada, como le ganó el Pelado al gobierno con el tema de las escuelas, la salud en la pandemia y los fondos de coparticipación, todavía estaban festejando en el Obelisco. Él, sin embargo, nada. Sigue", se sinceró.

Un importante operador que suele coordinar con todos los sectores dispersos que conviven en el PRO, con cercanía al expresidente de la Nación pero con buena relación con Rodríguez Larreta, no comparte estas miradas tan optimistas que brindan desde las cercanías de la calle Uspallata, sede del Gobierno porteño. "Es un salto al vacío sin ninguna certeza. Si no es presidente, finalmente, parece que quiso regalarle la Ciudad a la UCR. Y si gana, tiene un aliado de otra fuerza en nuestro antiguo fuerte o uno propio que no lo quiere", expuso esta fuente de primerísimo nivel PRO.

Otro que no comparte para nada la decisión, un dirigente muy cercano a María Eugenia Vidal, reconoció que hoy lo llamó un importante referente larretista con manejo territorial que le confesó: "Es feo ser el primer traidor, pero peor el último bol...". Este exfuncionario macrista presume que vendrá una catarata favorable a la presidenta del PRO, quien 'con un alfiler' demostró que puede hacer un montón de cosas".

"Decime si te acordás de algún presidente del PRO antes que ella... de ninguno. Ella construyó todo desde la nada mientras Horacio compraba dirigentes", reconoció otro ofendido por la decisión adoptada en la Ciudad de Buenos Aires. 

Quien se ocupó todo el día a medir el pulso de los intendentes y territoriales que lo apoyan en su candidatura a gobernador fue Diego Santili, quien les pidió "templanza y serenidad hasta que todo se vuela a acomodar". Uno de los que recibió este llamado, con muchísimas chances de ganar un municipio que hoy está en manos del peronismo, sin embargo, reconoció que "esto nos perjudica a todos. No porque Horacio haya decidido algo que está contemplado en la ley de la Ciudad, sino porque nos pone de nuevo en máxima tensión a nosotros que necesitamos de cada hoja para ganarle al peronismo". 

"Ya lo empezaban a comparar con Alberto Fernández. Aparecía en los focus y las encuestas. Bueno, decidió enfrentar a su tutor para que, en caso de ser presidente, no tenga que estar siempre bajo la tutela de su mirada", reconoció uno de sus más cercanos colaboradores. La pregunta que queda latente es si le alcanzará o no para cumplir con su sueño presidencial. Fernando De la Rúa, en 1999, le entregó al FREPASO la administración porteña que siempre estaba en manos radical. Pero ya era candidato a ganar. Ahora, eso no está tan claro. 

Cerca de Jorge Macri, en tanto, confiaron que la corta reunión de casi una hora en el Teatro Colón fue "bastante buena". Nada más. A pesar de múltiples versiones, nadie dijo nada más al respecto. Lo que sí está claro que los intendentes que siguen bajo su conducción política ahora tomarán una medida mucho más cauta de cara a la futura interna y nadie se atreve a decir para donde decidirán jugar. Si mantienen su acuerdo con Santilli o ya empiezan el éxodo al bullrichismo para trabajar con Joaquín De la Torre, Javier Iguacel, Néstor Grindetti o un acuerdo con Cristian Ritondo, a la espera de que Vidal desista su carrera presidencial para ir con Bullrich.