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Lo que hay detrás del éxtasis de Suarez y Cornejo, luego de la burbuja vendimial

El oficialismo generó una burbuja en la Vendimia y hubo un "radicalazo", pero no por votos. Los tres objetivos políticos que buscaron y lograron. Pero la Vendimia terminó. El guión del "modo Mendoza" y un ejecutor que no enamora, pero consigue obediencia.

Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo estaban en éxtasis. La burbuja creada en la Fiesta Nacional de la Vendimia blindó cualquier problema, incluso se olvidaron por un día que piensan distinto en varios temas. Hubo un "radicalazo", pero no en las urnas sino en el operativo político para que la principal fiesta de Mendoza tenga una sola dirección política, como ocurrió. Primero copar cada espacio; segundo aislar a Omar De Marchi, tercero, alinearse explícitamente detrás de Patricia Bullrich. Y un metamensaje: ejecutar correctamente el guión del "modo Mendoza" para evitar filtraciones incómodas de la realidad mendocina. No hubo grandes conflictos, se generó clima de fiesta, política y endogámica, y los dirigentes mendocinos fueron anfitriones de decenas de encuentros jocosos. Funcionó para ellos, pero la Vendimia terminó. 

El guión del "modo Mendoza" es de exportación; busca convencer más afuera de la provincia que adentro y no tanto a los turistas. El  relator es Rodolfo Suarez; el autor, director y principal intérprete es Alfredo Cornejo. El senador nacional, fiel a su estilo, tiene una impronta hiperrealista y sin hermosear mensajes. Ahora, con más experiencia encima, incluso es más directo y subestima cuestionamientos. Mensajes cortos, concretos y efectistas. Hacia adentro también. Más respeto y miedo que amor; más obediencia que convencimiento. Así se alineó detrás de su candidatura a gobernador todo el radicalismo. Incluso con los sectores más fieles, que en el fondo sienten alguna decepción por la postergación del intercambio generacional. Hay un germen díscolo en el radicalismo que podría crecer a fututo; pero las repercusiones a esos intentos podrían ser más dramáticas (desde el punto de vista político, claro), por lo que se mueven con pies de plomo. 

Patricia Bullrich estuvo más cómoda en Mendoza que en Buenos Aires. 

Los radicales que lideran Cambia Mendoza aislaron a Omar De Marchi y lo hostigaron en cada espacio que pudieron. La tibieza del apoyo de Horacio Rodríguez Larreta y su proclama por la unidad y el contundente mensaje de Patricia Bullrich dejan casi sin opción al diputado nacional. Incluso hubo una maniobra extrema que tiene más potencia como mensaje que como futura acción. Indica cómo desde el oficialismo amagan con usar cualquier estrategia. Rodolfo Suarez se midió como candidato, aseguran. Pero no en un cargo provincial, sino como "intendente de Luján". Aseguran que le dieron ese mensaje a De Marchi para usar como medida extrema. Según aseguran "mide más que De Marchi" y hasta podría ser candidato, pues vive el Luján. Nadie cree que eso realmente ocurra porque sería un hecho extraordinario que un exintendente de Capital se cruce de vereda, que "se degrade" siendo senador nacional suplente y, además, porque el gobernador ya dijo que no sería candidato a nada. Pero lo que importa allí es el mensaje, no las acciones. Y el que lo sufre no es De Marchi, sino Sebastián Bragagnolo, quien tiene en juego mucho más que el resto en esa pelea. El intendente va a ir por su reelección en elecciones simultáneas y con el clima hostil de sus vecinos radicales. 

Mendoza SA

Por la intensidad de la Vendimia, el anuncio quedó relegado, pero Rodolfo Suarez confirmó algo que ya había anunciado cuando asumió en 2019. Creará una nueva empresa estatal; una empresa minera. Otra empresa minera, pues ya existe Potasio Río Colorado y, también. EMESA, que administra recursos naturales. El modelo de triangulación de gestiones para alejarlas de la burocracia del Estado le sienta cómodo a Cambia Mendoza. La provincia ya tiene la Sociedad de Transporte, una empresa aeronáutica, una energética que capitaliza todas las regalías y vínculos petroleros; también tiene el Estado Potasio Río Colorado, y ahora tendrá empresa minera. Se suman a la lista Aysam y las acciones en otras privatizadas. Las SA escapan a una parte del control estatal, aún a pesar de que son conducidas políticamente e interactúan con el presupuesto y los recursos provinciales. 

El éxtasis del oficialismo se vive en el cuarto piso por haber logrado, sin mayores sobresaltos, aprobar proyectos a la carta. Ocurrió con OSEP, que será rescatada financieramente pero nunca se debatió la mejora del servicio. También con un proyecto emblema para Suarez, más por lo simbólico que por lo práctico. Se trata de Cerro Amarillo, el proyecto de exploración de cobre en Malargüe. En ese proyecto hay que estar atentos a los microdetalles. La ley de glaciares genera una protección amplia de las zonas y el plan de Cerro Amarillo promete, con una declaración jurada, un cuidado específico, de cirujano. Es decir, en las zonas donde hallaron cuerpos de hielo, no habrá perforación.

Es real que lo que se aprobó es solo un proyecto de exploración, con bajísimo impacto ambiental inicial. También que si hay explotación, será a largo plazo como todos los emprendimientos mineros. Pero Mendoza tiene tantos antecedentes en mala praxis de la gestión en el tema que muchos dudan. La mayoría de los proyectos mineros no cayeron por la ley 7722, sino por otros problemas. Potasio Río Colorado es un ejemplo, pues no solo fue la caída del precio del potasio lo que derrumbó el plan, sino la visión rapaz de quienes rodearon el tema y la falta de seguimiento estatal. Ni hablar con otras minas más viejas, como Sierra Pintada. Incluso los problemas entre privados, como ocurre entre Danone y Deprominsa en la principal reserva de cobre de la provincia. Cerro Amarillo avanzó, pero tiene luces de alerta para el futuro desarrollo de la mina. "Es a riesgo de la empresa", aseguran y escribieron en el Gobierno. 

El actual inquilino del sillón de San Martín quiere heredar esa siembra. También con Potasio Río Colorado. El banco suizo contratado para negociar presentó tres oferentes para hacerse cargo de la mina. Un detalle importante es que, como reveló MDZ, proponen que la empresa estatal PRC siga siendo parte del negocio y el riesgo, es decir ser socios. El elefante blanco que duerme en el Sur es uno de los símbolos de la decadencia productiva de Mendoza y resucitarlo tiene para Suarez también un valor simbólico grande. Se sabe poco porque rigen dos contratos confidenciales (uno de ellos probablemente al margen de lo legal, según lo establecido por la Corte Suprema). La otra herencia que el Gobernador quiere transmitirle a quien lo suceda es un plan de gestión hídrica, que está en etapa germinal. En el fondo sí hay una necesidad clara: Mendoza necesita replantearse y generar política de gestión de los recursos naturales, pues están interconectados y en tensión.