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Alberto Fernández busca gobernadores que lo apoyen para sostener su campaña

Canceló la reunión del sábado y viajó a Tucuman y La Rioja para ser recibido y buscar apoyos. Cristina Kirchner ordena desaires en Buenos Aires y Santa Cruz, y el presidente se apoyará en movimientos sociales y Hugo Moyano para competir en las PASO.

El sábado no habrá convite y los gobernadores esperarán otro turno para reunirse con Alberto Fernández y sostener la candidatura para las PASO de agosto. Alberto está convencido de que tendrá apoyo de Tucuman, La Rioja, Catamarca, San Juan, Formosa, La Pampa y Chubut. El objetivo más difícil es Buenos Aires, Córdoba y Capital Federal, terrenos que generan más de la mitad de los votos del país y donde el albertismo por ahora no pisa con fuerza. 

El presidente sostiene su objetivo y no lo corre. La agenda de los gobernadores maquilló un plantón que habría estropeado la primera gran cumbre política de gobernadores y el potencial candidato, Alberto Fernández. El martes fue ovacionado en Tucumán mientras Juan Manzur, para despejar dudas, lo abrazó y llamó a acompañarlo junto a Osvaldo Jaldo, quien se encamina a ganar si se cumplen los pronósticos históricos del peronismo tucumano. Lo mismo sucede en Entre Ríos, donde Gustavo Bordet tiene minado el camino con Rogelio Frigerio muy fuerte como opositor, y acercó posiciones con el presidente con dos visitas en pocas semanas. 

Lo cierto es que Raúl Jalil de Catamarca estaba confirmado, y Ricardo Quintela lo recibe en su provincia después de encontrarse con Sergio Massa para la vendimia local. Mariano Arcioni, gobernador de Chubut, atraviesa mucho fuego amigo de La Cámpora, donde le disputan el poder y las intendencias claves. Lo mismo pasa en Santa Cruz, donde Alicia Kirchner tiene frente interno partido, pero no hay por ahora posibilidad alguna de que traicionen a Cristina Kirchner en sus pedidos de desaire al presidente. 

Así entonces, Alberto canceló la cita del sábado, pero su bosquejo está intacto: movimientos sociales de la mano de Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro, la familia Moyano con Hugo y sus hijos conteniendo otros sindicatos muy numerosos, seis o siete gobernadores de los 23 que confirmen a viva voz que apoyan su intención de jugar y después apostar a que la imagen negativa de Cristina Kirchner haga el resto. 

La jugada de Alberto tiene un enroque poco estudiado, que es que a medida que sus diatribas y avances sobre la Corte Suprema o la oposición se sostengan, su diferencial que le permitió llegar al poder se achica. Es decir, la opción populista de Cristina Kirchner con La Cámpora sin un solo voto independiente, no llega a sumar más de viente puntos, pero Alberto acercándose con sus posturas al cristinismo y dinamitando el voto independiente, no llega a diez puntos en la interna. 

El gran desafío es ver qué juego arma Sergio Massa, a quien por igual dan por lanzado y no lanzado. Nadie sabe qué hará el tigrense, que fue a La Rioja y se abrazó a la peor enemiga del gobernador, la intendenta Inés Brizuela y Doria.