Cristina, en Calafate, sin respuestas ni en el Senado ni en la calle
“De la comisión para que Cristina deponga su presunta proscripción, una semana después, ni las Madres, ni las Abuelas le responden y ya le arman un nuevo bloque del Senado que no conduce”, dijo, entre jocoso y gráfico, un importante funcionario nacional que sirvió un gran asado en la zona norte del Gran Buenos Aires este fin de semana para algunos de los que estuvieron con Alberto Fernández y Máximo Kirchner el jueves pasado en la sede del PJ.
“Nadie está pidiendo que Alberto sea candidato. Pero vamos a hacer todo lo posible para que llegue en plenitud al final de su mandato”, le amplió su punto de vista este referente que tiene despacho en la Casa Rosada. “El presidente se abrió paso entre las presiones de la vice y la personalidad de Sergio Massa”, concluyó.
Estela de Carlotto y Nora Cortiñas, dos referentes máximas de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, se pararon, por primera vez, frente a un deseo – decisión de La Cámpora y sus seguidores, la de utilizar el 24 de Marzo próximo como una fecha ideal para lanzar el operativo clamor en favor del fin a la “proscripción” de Cristina Fernández de Kirchner.
En la jornada del hoy, cinco senadores nacionales del peronismo, referentes de Juan Schiaretti, Alberto Rodríguez Saá y Gustavo Bordet, gobernadores de Córdoba, San Luis y Entre Ríos, respectivamente, más el independiente “Camau” Espínola y Guillermo Snopek, Unidad Federal - así se llama este bloque - pide trabajar por un país “sin grieta”.
A la par, y ante la incertidumbre que generan los nuevos datos de la inflación, varios gobernadores ya se alistan para visitar, en Brasilia, al embajador argentino Daniel Scioli. Le quieren preguntar si, en caso de ser necesario, él estaría en condiciones de representarlos en el marco de una PASO. Ellos también dudan porque saben de sus continuos contactos con Cristina Fernández de Kirchner y le advertirían de lo contraproducente que esa relación le seguiría siendo para su proyecto político, tal cual le sucedió en 2015.
Sin embargo, nadie puede decir que avanzó un casillero sobre su rival interno en este cada vez más fracturado oficialismo. Los senadores están enojados por igual con el presidente como con su vice. Nadie los representa. “Ni siquiera nos llaman para ver qué pasó… Sabían de nuestro malestar, reflejamos un poder territorial que no pueden obviar y, sin embargo, nadie llama para ver si podemos recomponer una agenda en común. Nada”, relató uno de los que más impulsaba la ruptura.
En Buenos Aires, mientras tanto, nadie puede sumar un nuevo amigo. Axel Kicillof se aferra a su reelección para retener la Provincia y en las últimas horas compartió el fin del Carnaval en La Matanza, junto con su actual vicegobernadora, Verónica Maggario, y el intendente, Fernando Espinoza. Si por Kicillof fuera, la fórmula que lo llevó a la gobernación hace cuatro años debe repetirse.
La Cámpora, que domina el ANSES a través de Juan Manuel Tignanelli, sigue trabajando como policía del pensamiento y examina minuciosamente las consultas que realizan los directores ejecutivos de las UDAI bonaerenses. “Es imposible trabajar así”, se quejaron dos referentes de la agrupación que conduce Máximo Kirchner porque a pesar de “pertenecer”, ellos también sufren recriminaciones y preguntas incómodas por sus trabajos en las diferentes gerencias regionales.
Mientras tanto, los jefes territoriales tienen diferentes miradas sobre lo que deben hacer de acá para adelante. Mientras que los gobernadores no quieren saber nada de una interna, PASO o como lo tengan planteado electoralmente, los dirigentes de los municipios, fundamentalmente en muchos municipios de la Provincia, quieren tener chances de reemplazar a los intendentes que hoy gobiernan a pesar que sean de su mismo partido o alianza electoral. Si esto sucede, nadie puede responder qué sucederá el día después.