Las contradicciones de Bento para explicar su relación con Diego Aliaga
Walter Bento dijo que no tenía confianza con Diego Aliaga, pero le prestó su camioneta por varios días y el agente aduanero asesinado la usaba como propia, al punto que su hijo también circuló sin problemas en la Amarok dominio PKF325 que solía tener una oblea de libre estacionamiento porque era propiedad de quien por entonces era el juez federal más poderoso de Mendoza.
El vínculo es obvio porque hasta quedó registrado en las garitas de seguridad de un barrio privado. Pero lo que no está claro es la motivación del préstamo, pues el propio Bento dio dos versiones distintas para justificar esa vinculación: primero dijo que le dio la camioneta para que la "probara" como posible comprador. Luego, que Aliaga iba a ser una especie de gestor para venderla. En el mundo judicial y en los círculos de poder sorprendió más la confianza que denota la forma de vincularse entre ambos, que las propias sospechas de corrupción. "Bento obligaba a todos a llamarlo como 'Doctor juez federal'; no permitía que nadie lo tuteara. Sea en la calle o en su despacho", explica un abogado penalista acostumbrado a recorrer el edificio de calle España. "Que lo llame doctorazo es una señal, porque es un lenguaje coloquial que Bento no le permitía a nadie", agrega.
*Video: Rodrigo D'Angelo y Maximiliano Ríos
Diego Aliaga era un agente aduanero conocido en Tribunales porque como el propio Bento comentó, fue imputado, condenado, acusador, querellante y, con todos esos roles, un asiduo visitante de los Tribunales Federales de Mendoza. Las causas por contrabando son las que más abundan, pues el paso Cristo Redentor es una de las fronteras comerciales más calientes de la región, solo comparable con el Canal de Panamá.
Aliaga había sido condenado por contrabando y tenía su matrícula suspendida. Pero en la mega causa que tiene a Bento como principal sospechoso está signado como el "puntero" que vinculaba a los imputados por causas federales con el juez para conseguir beneficios procesales a cambio del pago de coimas.
Bento intenta desmentir que haya tenido alguna relación con Aliaga, pero hay datos que lo contradicen. Uno de esos datos es el préstamo de la camioneta y otros detalles de la vida cotidiana que sugieren confianza. Aliaga condujo varias veces la Volkswagen Amarok 2.0L TDI, modelo 2016, patente PKF325. En dos de las declaraciones que hizo, Bento dio versiones distintas. Primero expresó que Aliaga quiso comprarle el vehículo para "regalársela" a su hijo. "En el 2019 puse en venta un vehículo Amarok que tenía porque ya tenía desde la concesionaria el auto que yo quería adquirir. Le puse un cartel de venta a la camioneta… En una oportunidad, estando mostrándoselo a un vecino pasó Aliaga, a quien todos conocíamos. En esa oportunidad me preguntó si vendía la camioneta, le dije que sí, y me dijo que quería regalarle la camioneta al hijo. Le presté la camioneta para que la probara y la llevara al mecánico en dos o tres oportunidades", explicó Bento.
Sin embargo, en el debate penal, dio una versión distinta y aseguró que Aliaga era una especie de gestor para venderle la camioneta a un tercero. Incluso reconoció que firmaron un documento. “Yo le facilité la camioneta porque él me dijo que se dedicaba a la compra - venta de vehículos y yo estaba desesperado por venderla porque me estaban esperando con la otra camioneta. Él me dijo que se dedicaba a la compra-venta de vehículos, hicimos el papel de consignación. Ahora, desconozco qué pasó con la camioneta", respondió el juez ante la requisitoria del fiscal.
Llamadas que incomodan
Dentro de la causa también están las llamadas encriptadas que se descubrieron clonando el teléfono de Diego Aliaga y sobre las cuales también hay contradicciones: en la instrucción, Bento y su exdefensor Mariano Cúneo Libarona dijeron que las llamadas fueron menos de las que figuran. Pero en el juicio oral y en el debate ante el jury intentó desconocerlas. "El SIM Card del teléfono de Aliaga recoge información parcial que se logró rescatar. Aun así, el número de llamadas entre Aliaga y Bento es significativo: en siete meses, entre setiembre de 2018 y marzo de 2019 por medio de la plataforma virtual mencionada se registran doscientos sesenta y cinco (265) contactos", se describe en la elevación a juicio. En el mismo escrito se recuerda que Bento no negó las llamadas, sino que explica que fueron menos. "Al pretender Bento, palabras más o menos, que las llamadas que tuvo con aquel son muchas menos que las detectadas lo que hace en definitiva es reconocerlas. En suma, sus afirmaciones implican un indicio de mala justificación o “indicio de cargo” en la jurisprudencia de la Corte Suprema", explica la acusación.
Bento está acusado de ser el líder de una asociación ilícita dedicada a otorgar beneficios procesales en causas federales a cambio del pago de coimas. Sumado a ello se lo acusa de cohecho, enriquecimiento y lavado de dinero. Por esas causas está en pleno debate oral y público. En paralelo es sujeto de un juicio político por mal desempaño, proceso que podría terminar con su destitución. Si así fuera, quedaría detenido porque perdería los fueros que lo escudan de ser encarcelado

