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El balotaje entre Javier Milei y Sergio Massa rompió a la política mendocina

Cambia Mendoza y la Unión Mendocina sienten el impacto político del balotaje entre Javier Milei y Sergio Massa. El peronismo, curiosamente, lo disfruta. El juego de alianzas.

Los políticos mendocinos sufren “delirium”; el síndrome de estar perdidos, desorientados. Los síntomas son diversos. Algunos pasivos, aletargados; otros hiperactivos y sin rumbo. Pero el origen de esa desorientación es el mismo: la ruptura de los esquemas políticos que los contenían y que los obliga a tomar decisiones incómodas. Cambia Mendoza y la Unión Mendocina los sufren, curiosamente el peronismo lo disfruta al haber encontrado en Sergio Massa el factor de unión que no tienen en otro plano.

El oficialismo mendocino quedó fuera de juego y recalcula. De la mano de Alfredo Cornejo fue el primero en militar a Patricia Bullrich, que ayer los dejó estupefactos con la apresurada alianza a favor de Javier Milei, realizado a coro con Luis Petri otro dirigente con un presente zigzagueante y confuso, como todo el radicalismo mendocino. En pocos meses pasaron de ser rivales, a aliados incondicionales y ahora se incomodan.

La alianza entre Milei y Bullrich tuvo fuertes repercusiones. 

Cornejo, en su rol de conductor y estratega, apuesta a rehacer la estructura de lo que quede de Juntos por el Cambio con sus colegas gobernadores. Esa idea ya la creaneaban desde antes de las presidenciales. Pero los hechos suceden más rápidos que el pensamiento. La decisión individual de Bullrich los afecta. Incluso también la uña de Mauricio Macri, que también había sido un aliado circunstancial de Cornejo en las pujas internas de JxC.

La confusión la generaron los propios dirigentes al apresurarse y detonar la bomba interna antes de tiempo. Mezclan decisiones personales, con estrategias globales.

La Unión Mendocina, esa ecléctica alianza creada para sostener la candidatura de Omar De Marchi, tiene problemas más agudos. No llegó a conformarse y ya tiene fisuras. Los apoyos cruzados hacia Javier Milei y Sergio Massa exponen las contradicciones que ya tenían. El propio De Marchi ha tenido actitudes resbalosas al coquetear sin blanquear su intención de acercarse a Milei y también sin explicar cómo su co equiper Daniel Orozco es aplaudidor de Massa. Otro de los fundadores de UM ya está abiertamente definido por el Ministro de Economía, aunque es una situación explícita desde siempre. Se trata de Jorge Difonso, que ha cambiado de frente (pasó de Cambia Mendoza a la UM), pero no resignó nunca la fidelidad a Massa.

El balotaje pone incómodos a los partidos políticos que no forman parte de la contienda. Juntos por el Cambio tiene una estructura elefántica de poder, con mesas de conducción tan amplias que hoy se hace imposible aglutinarlas. Conviven en esa conducción colegiada desde Macri, a Larreta; desde Morales, a Cornejo. Amigos de Milei y de Massa. La elección del domingo significó el un fiasco histórico (perdieron luego de tener todo para ganar) y cada dirigente eligió un camino individual frente a la derrota. De manera absurda y entusiastas buscan eliminar las palabras malditas que son las que más definen la realidad de Juntos por el Cambio: fracaso y ruptura. Como si al no decirlo no ocurrieran, eliminaron esas palabras de los comunicados y las declaraciones públicas. La realidad marca otra cosa.

En las democracias parlamentarias es habitual que se negocien apoyos extrapartidarios para conformar gobiernos. Argentina tiene un sistema presidencialista con segunda vuelta y hasta ahora hay poco ejercicio de la negociación. Patricia Bullrich tuvo un gesto que parece honesto al decir abiertamente a quién apoyaba, pero detrás hay una estrategia tejida con Mauricio Macri que dejó mal parados a sus socios. Para JXC es todo pérdida, pues no accederá al poder, será oposición en minoría parlamentaria y con una fractura expuesta. Los gobernadores electos se transformaron en el principal bastión a defender y por eso Cornejo, Frigerio y hasta el propio Jorge Macri buscan fortalecerse para enfrentar la dura realidad que tendrán desde el 10 de diciembre.