Javier Milei te quiere dejar atrás
Argentina tocó fondo. Los y las argentinos tocamos fondo. Hay desazón, agobio, pesimismo en la calle. Rostros tristes, rostros pobres. No alcanzan 10 copas del mundo para levantarnos el ánimo. Cuatro décadas de democracia que nos dieron educación, nos dieron de comer y nos curaron, pero no alcanzó. Democracia para siempre, nos enseñó y nos dejó Raúl Alfonsín, pero de calidad,
con responsabilidad y honestidad.
Sin embargo, la libertad que quiere avanzar hoy no es libertad y no es democrática, más bien es antidemocrática; lo que está en discusión es la esencia misma del contrato social por partidos como La Libertad Avanza, entre otros grupos y organizaciones, que se muestran como los eruditos de la libertad y predicadores del liberalismo. Sin embargo, reivindican la tortura, la muerte y las
desapariciones de 30.000 personas bajo la última dictadura militar. Son negacionistas del calentamiento global, promueven la venta de órganos; y por supuesto, son misóginos y racistas.
El declive democrático no es solo nuestro, es transnacional y está bien presente en nuestro continente. Ejemplos sobran: Donald Trump en estados Unidos, actores del proceso constitucional en Chile, el ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, las crisis en Perú y el grupo “Con mis hijos no te metas”, El Salvador que sobrevive bajo un estado de excepción sin garantía de los derechos
humanos, una Guatemala a la que le quieren arrebatar su posible “primavera democrática”, y en Argentina con Javier Milei y su falsa y nefasta “libertad”.
No dejar a nadie atrás es el impulso y el slogan motivador de la agenda 2030. Esa hoja de ruta global, aprobada en 2015 por los estados miembros de las Naciones Unidas, que está a favor de la prosperidad, la igualdad y la sostenibilidad. La componen 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS- que buscan disminuir o eliminar por completo la pobreza, las desigualdades de género, la
contaminación, el trabajo informal, las barreras de acceso a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva, la disparidad en la educación, entre otras metas. Busca fortalecer la paz, tan anhelada por estos tiempos.
La clave reside en un financiamiento para el desarrollo centrado en las personas y en proteger el ambiente, así como reconocer la dimensión macroeconómica del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y la necesidad de redistribuirlo. Y con ello el trabajo diario de territorializar la agenda 2030, y aquí los promotores son los gobiernos locales, junto a los pilares fundamentales: las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado.
Lo que necesitamos es un modelo de justicia de desarrollo: Justicia redistributiva, justicia económica, justicia social y de género, Justicia ambiental y la rendición de cuentas ante los pueblos. En diciembre de 2015, el gobierno de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) decidió establecer 8 objetivos nacionales y 100 prioridades en el marco de la modificación de la Administración Nacional Pública, para comenzar la vinculación de los mismos con la agenda 2030. Entre esos 8 objetivos se encontraban el desarrollo humano sustentable y el fortalecimiento institucional. El gobierno siguiente dio continuidad y profundizó el proceso de monitoreo, evaluación y difusión de los ODS. ¿Qué nos espera, entonces, en los próximos 4 años?
La democracia está siendo atacada por la ultraderecha. Populistas que promueven la polarización y la pos verdad. Y políticos que mediante una ignorancia elegida les impide ver las bondades de las tres dimensiones del desarrollo sostenible: ambiental, social y económica. Para Argentina esta elección puede ser la última coca cola del desierto. Ni con los descarados que pasean en yate ni con la revulsiva dupla fan de Massera y Videla. Donde quieras que estés andá a votar con orgullo democrático, con esa forma de vida que se hizo rezo laico “con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.
* Pamela Martín García, Consultora independiente. Activista feminista. Militante política.