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Alberto Fernández y el secreto mejor guardado de su discurso

El presidente Alberto Fernández decretó feriado nacional y llamó al pueblo argentino a reflexionar en paz y armonía. Algo que durante varios meses no se ha logrado dentro del Poder Ejecutivo.
Foto: Telam
Foto: Telam

Un hecho lamentable por donde se lo mire sucede en Argentina, Uruguay, México, Japón o en cualquier país del mundo donde la última noticia del día sea un acontecimiento que involucra un revólver, un presunto asesino y un gobernante. ¿Qué pasa Argentina? ¿Qué nos pasa Alberto? En menos de 5 minutos, el presidente de la República mandó al pueblo argentino a reflexionar en paz y armonía para expresarse en defensa de la vida, de la democracia y en solidaridad con la vicepresidenta. Todas esas expresiones son tan amplias en su significado que la misma sociedad está dividida en lo que piensa que es la defensa de la vida, en lo que es solidarizarse con Cristina Fernández de Kirchner y en el mismo concepto de esta democracia actual que estamos transitando, donde tanto de un lado como del otro hay una permanente acusación sobre la voluntad de desestabilizar a la patria. 

Hace casi 2 meses, Estela de Carlotto fue quien pidió -quizás de otra manera y con otras palabras- a Alberto y a Cristina lo mismo que Alberto le pidió al pueblo en su discurso: "Estamos obligados a recuperar la convivencia democrática que se ha quebrado por el discurso del odio". Sin embargo, ese mismo Poder Ejecutivo hace dos meses tenía la "paz social alterada", parecía que convivía con "un discurso que promueve el odio" y estaba lejos de la paz y armonía que tanto reclamó Alberto Fernández en su discurso.  

Argentina vivió una de las peores crisis institucionales de su historia más reciente: un Poder Ejecutivo quebrado, un país a la deriva mirando cómo la "dupla" Alberto-Cristina designaba funcionarios y armaba un mapa político acorde más a una puja de poder que a la necesidad de un pueblo y un país que necesita salir adelante. ¡Qué gran secreto guardado en el discurso del presidente! ¡Qué fácil es pedir paz y armonía pero que difícil es dar el ejemplo! Igual de difícil que dar el ejemplo suspendiendo un cumpleaños en cuarentena mientras un país acataba las órdenes. 

Lejos de no imprimirle seriedad a lo sucedido con Cristina y su presunto agresor, quiero también imprimirle seriedad al llamado al feriado nacional. ¿Acaso Alberto Fernández dejará de trabajar? ¿Podrá dar ese ejemplo? Porque para la vida de muchos argentinos, es el trabajo lo que garantiza la paz y la armonía. Es trabajando como uno recupera la convivencia democrática, es trabajando como se quiebra el discurso del odio.

Justamente, la falta de trabajo es lo que puede engendrar violencia, la falta de trabajo es lo que cataliza la alteración de la paz social, es la falta de trabajo la que está poniendo en jaque a este país. ¡Queremos trabajar Alberto! Necesitamos trabajar, producir, discutir en paz y armonía en nuestras oficinas, galpones, talleres mecánicos, cocinas... en el lugar donde nos toque, pero necesitamos trabajar.  

Para un septiembre sin feriados nacionales, el discurso de Alberto será festejado por un pueblo adormecido en sus capacidades y sus talentos. Por un pueblo que festeja más 20 días marchando en protesta que un día de trabajo donde el resultado es la realización misma del ser humano. Basta de violencia, sí. Y también basta de seguir tomando decisiones que lo único que hacen es convertirnos en un país cada vez menos productivo, menos pujante y, a la larga, con mayor desigualdad y violencia social.