El pueblo bonaerense donde Cristina Fernández de Kirchner podría encontrarse con su peor enemigo
"Imaginate que en la estación de servicio del pueblo se encuentren casualmente Cristina con Magnetto. ¿Qué pasaría?¿Sería bueno?", empezó su proyección un amigo de la familia Ustarroz que hace años vive en Mercedes y que comenzó a hurgar sobre todas las variantes que podría tener a su alcance la vicepresidenta de la Nación en este estado de aislamiento, shock y necesidad espiritual que atraviesa tras haber sufrido un atentado criminal.
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Desde las usinas del Instituto Patria ya no son un grupo limitado de dirigentes los que empezaron a trabajar para iniciar conversaciones directas con Mauricio Macri. Fue el diputado nacional Eduardo Valdez, amigo y a veces confidente de Cristina Fernández de Kirchner, el que más lejos llegó al hablar directamente con Mauricio Macri para ver si había una chance de iniciar un diálogo directo con la actual vicepresidenta.
Valdez es el autor intelectual del plan "puf puf" que luego llevó adelante el juez Alejo Ramos Padilla para desacreditar la denuncia de los "cuadernos" investigada por el fiscal Carlos Stornelli y que provocó que el periodista Daniel Santoro estuviera a un paso de ir a prisión, entre otras alquimias judiciales.
En esta misma semana se conoció, además, la visita al despacho vicepresidencial de José Torello, senador y amigo desde siempre del expresidente Mauricio Macri. La charla fue más que cordial y en ese momento el senador bonaerense del PRO también se llevó un mensaje directo para él.
Hace casi dos meses, el director del Banco Nación y conector de varias terminales políticas y sindicales del Frente de Todos, Máximo Rodríguez, le había dicho a MDZ que era imprescindible un diálogo mucho más amplio del que se estaba dando y que había que salir del propio dogma que imperaba en el Frente de Todos. Varios parece que tomaron nota, aunque algo tarde.
Como todo lo que ofrece el kirchnerismo cristinista, nada puede ser gradual o sin relevancia mediática. Entonces, ya no solo es imprescindible hablar con Macri, a quien de ser el representante de la dictadura para arriba le dijeron de todo, sino también con los dueños de los medios, la Suprema Corte, los empresarios... En definitiva, con todos.
Acostumbrados a decir cosas sin más sentido que el de generar impacto, muchas veces en el entorno de la vicepresidenta consideran que son "fuegos de artificio" las descalificaciones y las operaciones mediáticas que recibieron los ahora pretendidos convocados a la futura mesa del diálogo, que es imprescindible, pero que debe contar de arrepentimientos sinceros que hoy no se observan.

Mauricio Macri recibió y analizó la propuesta directamente de personas que hablaron con Cristina Kirchner o que dijeron hablar en nombre de ella. Pero duda. No confía. Dos de las personas que más lo frecuentan, que tienen un diálogo político directo, no dieron muchas esperanzas de que se produzca el encuentro nacido de la necesidad de que "no se profundice la crisis de representatividad". Es decir, que nadie se dé cuenta que la clase dirigente fue la única que mejoró su standard de vida sobre las personas a la que dicen representar, medios y Justicia incluidos.
La anécdota del posible cruce accidental en Mercedes, pueblo que conduce Juan Ignacio Ustarroz, el hermano de la vida de Wado De Pedro, a su vez el "más dialoguista de todos los referentes de La Cámpora", según sindican al ministro del Interior, surge de que el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, también es de esa localidad y suele pasar los fines de semana en este pueblo lindero a Luján, a la vera de la Ruta 5, que conecta todo el oeste agrícola ganadero bonaerense.
La necesidad de unir a los "dos mundos" que representan "los poderes concentrados de los medios, la Justicia y la derecha macrista" con la mirada "pre revolucionaria y de lucha de clases que expone el kirchnerismo radicalizado del cristinismo" es imprescindible, pero aún no empezaron a puntear sobre qué bases y condiciones. A veces, la necesidad tiene cara de hereje, dice el dicho.
En estos últimos quince días, los que parecían "inflexibles, dueños de una causa emancipadora y de liberación" tuvieron que retroceder raudamente sobre sus dogmas y abrazarse no sólo al FMI, sino al gobierno de los Estados Unidos y considerar a su embajador en la Argentina un "compañero peronista".
Esta pirueta por salvarse del naufragio también podrá derribar otra bandera del propio Néstor Kirchner, cuyo liderazgo fue puesto en duda por su viuda en su descargo público por la causa Vialidad en la que dijo que él acordaba con el grupo Clarín y con otros más.
El oficialismo pretende derogar la ley de las PASO, propuesta e impulsada por Kirchner, el original, tras la derrota de las elecciones de 2009 y fue argumentada con la necesidad de que el Estado garantice la financiación de todos los partidos políticos para que no haya diferencias con los "dueños del poder" que en aquel momento representó Francisco De Narváez, hoy uno de los empresarios más alineados con las políticas del gobierno nacional.



