Por qué el Estado puede quedarse con otra mina que no consigue inversores privados
El caso de Mendoza es extraño. O el Gobierno cree en un Estado híper presente en la actividad económica; o hay serios problemas para atraer inversiones privadas. Como sea, lo que ocurre en la vida real es que hay proyectos productivos en los que no aparecen interesados y el propio Estado es el que suple esa carencia. Ayer se concretó un ejemplo más de ese camino con la mina Hierro Indio, un proyecto que no tiene ninguna traba legal, pero tampoco consigue inversores. El propietario del emprendimiento es un empresario mendocino que tiene otras actividades ligadas al sector, pero no consiguió un millón de dólares (una cifra insignificante para esa industria) para avanzar.
La empresa Potasio Río Colorado, que es una empresa dirigida por exfuncionarios y que depende del Estado) se hará cargo del riesgo. El Gobierno tenía en carpeta crear una empresa estatal de minería. Para ahorrar pasos, utilizan con el mismo fina la estructura de PRC. Justamente se trata de otro proyecto heredado del fracaso minero privado. Es que PRC es la sociedad que la brasileña Vale le dejó al Estado local luego de abandonar la mina de Malargüe y de haber fracasado en la búsqueda de inversiones para vender el proyecto. Ahora no solo tendrá el emprendimiento de sales de potasio, sino también uno de hierro.
Más allá de la viabilidad real del proyecto, lo de Hierro Indio tiene una carga simbólica importante. Representaría el avance de un proyecto minero en una provincia antiminera. Justamente Rodolfo Suarez tenía pensado dar un salto productivo en la provincia durante su gestión apoyándose en esa actividad, pero la realidad lo golpeó durante el primer mes luego de que asumió el cargo.
Paco, Suarez y el hierro escondido
Un hombre se paseaba por la sala con una mochila en la espalda, mientras había un acalorado debate en el anexo del Senado. La discusión era, una vez más, sobre habilitación o no de la minería en Mendoza. El hombre que merodeaba el lugar tenía un equipo para explorar yacimientos de hierro y recorría la sala para demostrar que se podía hacer minería sin ningún impacto. Era, justamente, el equipo que se iba a usar para Hierro Indio. El suceso ocurrió durante la gestión de Francisco Pérez, quien también intentó impulsar la minería en Mendoza, como su par Rodolfo Suarez. Hierro Indio avanzó y ya era en su momento el proyecto insignia. Pasaron los años y está casi en el mismo punto, sin que sea la ley 7722 un freno.
En Argentina hay otra muna de hierro que está en problemas. Se trata del histórico yacimiento de Sierra Grande, en Río Negro, que está a cargo de una empresa china y cuya producción está parada. Hierro Indio aún no tiene la factibilidad económica; un punto clave para saber si es viable o no el proyecto; si alguna inversión es rentable al evaluar el costo de extracción, logística y demás. La empresa había anunciado un plan de exploración para la temporada 2022 que consistía en perforar 15 pozos de hasta 100 metros de profundidad y luego evaluar en los testigos que se extraigan la concentración y pureza del mineral. El plan, como explicó MDZ en su momento, implicaba una inversión de 500 mil dólares. Con esos datos se podrán empezar a sacar cuentas para saber si e viable o no económicamente, lo mismo que ocurrió y dio resultados negativos con PRC antes de que el Estado se hiciera cargo. Además de las inversiones que debería tener para explotar el yacimiento, uno de los problemas que debe resolver es el costo logístico para trasladar el mineral.
No se han difundido detalles del acuerdo que firmaron PRC y la empresa concesionaria de Hierro Indio, pero el gobernador adelantó que hay una cláusula por la cual la provincia podría quedarse con el proyecto y sumar a sus activos que ya incluyen concesiones petroleras e hidroeléctricas a través de EMESA y mineras con PRC.



