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Solo Cristina puede frenar la violencia que se vivió en Buenos Aires

La vicepresidenta es la responsable de esta convocatoria a la protesta que pone al país al límite de la institucionalidad. Alberto Fernández tampoco activa soluciones mientras existe un peligro claro de sedición. El peligroso silencio del peronismo y el intento de golpe a la Justicia.
Foto: EFE
Foto: EFE

Cristina Fernández de Kirchner ya no tiene solo la responsabilidad de enfrentar un juicio sino también frenar el estado de disolución institucional que muestran las calles de Buenos Aires con marchas y protestas desde que el fiscal Diego Luciani pidió 12 años de prisión para ella. Si es culpable o no de corrupción en la causa Vialidad se sabrá una vez que se atraviesen todas las instancias procesales, pero hoy claramente la vicepresidenta y sus seguidores son responsables de haber llevado la Nación a limites impensados. A esta hora la protesta frente a la casa de Cristina parecía comenzar a calmarse, pero mas allá del derecho de cualquier argentino de manifestar a favor de sus dirigentes, el peligro de una violencia mayor volverá a repetirse mañana. 

Solo la vicepresidenta de la Nación puede pedirle hoy a sus seguidores que bajen la temperatura en una situación que parece haber llegado al borde del abismo. ¿Esta en su esencia la posibilidad de hacerlo? Difícil de creer que Cristina llame a la calma cuando todas estas marchas y protestas están convocadas por ella misma desde el mismo día en que escuchó de boca de Luciani el pedido de sentencia. 

La protesta de hoy que terminó derribando las vallas que legalmente el gobierno porteño había puesto frente a la casa de Cristina Fernández de Kirchner  para intentar devolverle a los vecinos algo de vida normal, confirmó la idea de que el país esta frente a un proceso de sedición en contra de la Justicia. El kirchnerismo tiene  la ilusión de cambiar el sentido de un juicio, como el de Vialidad, que en esta instancia aun tiene mucho camino por recorrer, mas allá de la contundencia de las pruebas presentadas.

En esos términos la vicepresidenta es responsable de frenar estas protestas porque es el universo K mas duro el que las convocó y el que las llevó a una situación en que rozan con la sedición y el intento de sublevación con los poderes establecidos del Estado. Es decir, casi un golpe contra la división de poderes en términos que no estábamos a acostumbrados a describir en Argentina. 

Lamentablemente, la degradación institucional que muestra el gobierno impide pensar que el presidente de la Nación participe en la solución de esta crisis. Todo lo contrario: ayer su portavoz se sumó a la convocatoria a protestar en la Plaza Vicente López e inclusive Alberto Fernández juega en los últimos días con la idea de encabezar el mismo una gran marcha nacional el 17 de octubre para apoyar a Cristina Fernández de Kirchner.  El presidente, al igual que Cristina, también es responsable de los hechos, Aunque Sergio Massa haya fungido en rol presidencial, eso es solo una puesta en escena montada con el acuerdo de un kirchnerismo desesperado que ve al país caer en un barranco económico; es Alberto Fernández quien tiene la lapicera, que tanto le reclamó Cristina, para tomar decisiones en materia de seguridad. Nada lo excusa de eso. 

El peronismo como partido también esta "borrado" una vez mas en esta instancia. Cristina abrazó al PJ en su sentencia al pronunciar que la causa Vialidad es contra el peronismo y no solo contra ella. No todos los peronistas están de acuerdo en apoyarla, pero muchos hacen silencio. Los gobernadores peronistas están, en su gran mayoría, casi en pánico frente a una crisis que también se loa puede llevar puestos, pero como en otras ocasiones no aparece ningún dirigente de peso llamando a la cordura. Massa tampoco: eligió la cuidada lejanía de Twitter para solidarizarse a medias con Cristina tras el pedido de Luciani y  después hizo silencio en este tema. El ministro de Economía, entonces, tampoco aparece haciendo un llamamiento a la cordura. 

En estos términos debemos dar ya como un hecho que el peronismo se fundió definitivamente dentro del kirchnerismo. Sus dirigentes mas rebeldes a esta situación, como Juan Schiaretti, ya no pueden considerarse dentro de ese partido. No hay dirigencia oficialista hoy que no sea responsable de esta suerte de golpe contra la Justicia que se esta viviendo. Cristina, Alberto y el kirchnerismo saben muy bien que subvertir el orden constitucional no es solo violentar la autoridad presidencial, también lo es cuando se ataca el Poder Legislativo o el Judicial. Y hoy solo ellos pueden detener este proceso.