La distancia que aleja cada vez más a Argentina no del primer mundo... ¡del mundo!

La distancia que aleja cada vez más a Argentina no del primer mundo... ¡del mundo!

En una nueva etapa de mi periplo europeo, trato de ver qué está pasando en Argentina siguiendo sólo las crónicas oficiales. Lamentablemente, las comparaciones, que no deben ser lineales ni antojadizas, me juegan una mala pasada. No sólo estamos lejos de Europa, sino de lo que fuimos nosotros mimos.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Sigo con esta rara experiencia de relatar, en primera persona, mi periplo por Europa. Como soy muy nuevo en estas lides, me siento un verdadero campesino (con respeto, aprecio y admiración hacia ellos) en medio de una metrópoli donde todo anda a cien veces más velocidad de lo que mi cabeza me permite codificar. 

El domingo empecé a escribir y todo me salía a borbotones, pero hoy, es mucho más agitado aún. porque las experiencias se renuevan, y los países cambian, aunque la lógica del orden, el respeto y el deber ser no parecen ser negociables.

Terminé mi breve período en Londres. Listo, Se imaginan qué puedo decir y pensar, ¿no? Es orden, reverencia, grandeza, tiranía, respeto, todo al mismo tiempo. Van desde las irreverencias a la Reina Isabel hasta considerarla un ícono de todo lo bueno y cierto. Reivindican a cuanto villano ande suelto pero, en el día a día, en la cotidianeidad, no te cruzan un semáforo en rojo, te tratan con respeto y son más amables que más de uno que conozco en Buenos Aires.

Justo cuando teníamos que viajar con mi esposa hacia Francia, había un conflicto gremial con los trenes. Hubo demoras... ¡de seis minutos! Un solo tren se atrasó, otro se reprogramó para más temprano y todos, felices, viajaron. Si no me lo advertía un argentino que estaba, como nosotros, esperando para el check in, para mí no hubiera existido un retraso. 

Natalia, mi esposa, me hizo notar un detalle. Que no había perros sueltos en las calles. Ví muy pocos en Roma, pero ninguno en Londres. Tampoco pude encontrar un auto aunque sea abollado o que se traslade sin luces. Y el transporte público... Parece que no viviéramos en el mismo planeta. 

La idea de estas crónicas es saber cómo estamos en Argentina. Y mi desafío era saberlo sin hablar con nadie de allá, sin consultar fuentes y sólo guiándome con lo que me mandaban las oficinas de prensa que siempre me nutren más allá de algún desprevenido que no se enteró que me vine de luna de miel para estos lares. 

Me informaron, oficialmente, que habrá ajuste tarifario en el agua, el gas y la electricidad. Pero las gacetillas dedicaban varios párrafos a afirmar que no eran aumentos ni habría ajuste, sino que lo que se producía era una redistribución de costos entre los clientes de esos servicios. ¿Incorporarán a las inmensas barriadas que hoy no pagan nada de nada y que cuando le cortan la luz suelen impedir el tránsito en la Autopista Richieri, Camino Negro o Camino del Buen Ayre en los límites de las regiones más potentes del conurbano?

Cómo me obligué a no preguntar, me quedo con la duda. Pero algún amigo me podría decir si esas humildes barriadas, que al no tener gas natural aún deben calentarse con luz corriente, o que suelen tirar caños en pasillos para distribuir el agua como pueden, habrá de implementarse un trabajo para terminar con las pérdidas que provocan tantas irregularidades y pinchaduras.

Como no puedo preguntar, me imagino que las obras que me llegaron de Aguas y Saneamientos en varias localidades va en ese camino. Todas las informaciones de esas actividades vienen con la foto del intendente o jefe político al lado, salvo la de Tigre. Detalle de esa interna tan particular. 

También me dijeron que Mauricio Macri está como loco, reeditando el city tour que casi lo arrima al ballotage entre las PASO y las generales de 2019, cuando organizó recorridos por todo el país y la gente se abalanzaba para verlo. Ahora, me juran, no están tan organizadas ni preparadas, y la gente se le cuelga igual. ¿Pero cómo me entero primero? Por los "desprevenidos" que no fueron invitados y están en Juntos por el Cambio. Es decir, siguen con la misma lógica con la cual funcionaban antes de mi viaje. La interna sigue al rojo vivo por la mayor estructura opositora. 

¿Le sirve a JxC un Macri candidato? Para mí no. Porque no solo no tendrá luna de miel, a diferencia de mi, ahora, sino que tampoco tendrá una hora de paz. Los recuerdos de su primer tiempo están muy latentes en la sangre de muchos argentinos. Aunque luego, leyendo a Juan Carlos Torre, "Diario de una temporada en el quinto piso", él desnuda lo complicado que es querer gobernar queriendo quedar bien con todos a la vez, como lo hizo en los últimos años Raúl Alfonsín. (Leo, es una costumbre que me agarré cuando viajo y no conduzco).

Encima cuenta la circunstancia en la que decidieron, por presión de Enrique "Coti" Nosiglia, Leopoldo Moreau y Marcelo Stubrin, entre otros, incorporar al peronismo al Gabinete. Era un Gobierno bifronte. Finalmente, todos saben cómo terminó eso. No le sirvió ni a Alfonsín, ni a los radicales, ni al país. Gobierno bifronte, buscar el apoyo del 70%... Las fórmulas se repiten, y pretenden que den nuevos resultados. Pero de ahí a volver a Macri... Es como Back to de Future 2019, cuando nos devolvieron a Cristina Fernández de Kirchner. 

Vengan a Europa, por favor, y vean que hay otras cosas que se pueden hacer, con orden, seriedad y respeto. ¿Corrupción? ¿Mafias?... No tengo dudas, pero tampoco certezas, pero si de algo estoy seguro, es que como las brujas, aunque no las veas, que las hay, las hay. 

Es más. La semana pasada comenté cómo una conocida italiana se quejaba de la suba de los precios y la falta de presidentes. Que los Gobiernos son todos unos desastres. En Londres se fue el primer ministro hace quince días... y todo funciona. ¿Se entiende? No es cosa de Gobierno, es de la gente. El día que se den cuenta que no los necesitan tanto como creen, empezará a funcionar un poco mejor la cosa.  

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