La Cámpora agita la interna del Frente de Todos y sale a instalar la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner
Luego de una semana agitada en el oficialismo, con más interrogantes que certezas, desde la conducción de La Cámpora han autorizado a viralizar una foto que da a entender que Cristina Fernández de Kirchner debe ser la candidata presidencial del Frente de Todos en 2023. Un rumor que comienza a tomar cuerpo en los sectores más alineados con la vicepresidenta.
Todo comenzó hace más de un mes cuando varios referentes K comenzaron a salir en las radios afines y, frente a la misma pregunta, todos contestaban que Cristina Kirchner debe ser la candidata del espacio oficialista. Uno de los pocos que no se animó a ser tan enfático fue el exjefe de Gabinete bonaerense Carlos Bianco. El actual jefe de asesores del gobernador Axel Kicillof fue cauto y planteó que “todavía es muy temprano”.
Todo parece indicar que la grave crisis política que se desencadenó en la coalición gubernamental reforzó en el universo cristinista la intención de profundizar el “operativo clamor”. Primero fue el ministro bonaerense Andrés Larroque cuando planteó que se terminó la etapa de la moderación y para ellos ahí debe jugar Cristina. Más elocuente fue Máximo Kirchner el jueves en Escobar diciendo que todos se abrazaban a Martín Guzmán y ahora “esperan que Cristina los salve”. El jefe camporista presentó a su madre como una especie de salvadora frente al “desastre” que dejó el exministro de Economía. “Quiso mostrarla casi en un rol de Mujer Maravilla o Superwoman”, dice una fuente oficial.
Lo concreto es que en las últimas horas ha comenzado a viralizarse por WhatsApp una foto de la vice tomada de atrás y mirando un 2023 con el sol en el medio, utilizando la tipografía y los colores característicos del Frente de Todos. Según fuentes del sector, “la movida bajó desde la conducción y empezamos a instalarla, seguramente están preparando afiches para el Gran Buenos Aires”, donde la vicepresidenta tiene la mayor cantidad de votos.
En fuentes de la Casa Rosada y de otros sectores del oficialismo no causa ninguna gracia esta movida, aunque creen que es un globo de ensayo para ver qué pasa dentro de la coalición y en las encuestas. Consideran que es una forma directa y deliberada de seguir devaluando la figura presidencial. “Hoy Cristina no es una figura de consenso, ni siquiera en el peronismo y además no tiene ni un voto por afuera del Frente, sería ir a una derrota segura en un balotaje, un regalo para Juntos por el Cambio”, dicen desde el entorno presidencial.
Tampoco entusiasma a Sergio Massa y Daniel Scioli, quienes hoy lucen como los dirigentes más decididos a lanzar sus respectivos proyectos presidenciales. Ninguno de ellos, además, quisiera ir a una PASO contra la vice. Hasta ahora el único que estaba decidido a enfrentarla fue Florencio Randazzo en 2017 en las legislativas de medio término. Pero ella no quiso habilitarle la primaria, se fue del PJ y armó Unidad Ciudadana. Algunas fuentes del PJ consideran que hoy es solo un diputado raso por animarse a esa “herejía”, otros adjudican su actual ocaso político a haberse prestado a ser funcional a María Eugenia Vidal que hizo la campaña de Esteban Bullrich. Globo de ensayo, instalación electoral, pero vuelve a generar un efecto político dentro y fuera del oficialismo. Quizás sólo impacta positivamente en sus seguidores, un número que se ha reducido sustancialmente en los últimos tiempos.

