El Banco Central apura medidas para hoy: el campo sigue en la mira

El Banco Central apura medidas para hoy: el campo sigue en la mira

Buscarán tentar la liquidación de granos. Dólares para importaciones más flexibles. Batakis en Estados Unidos. Las limitaciones políticas de Alberto Fernández frenan cualquier intento de aplicar medidas de shock.

Rubén Rabanal

Rubén Rabanal

El Banco Central terminaba esta mañana de pulir las medidas que se anunciarán hoy para intentar calmar la corrida con el dólar, o al menos esa es la intención. El Gobierno no se apartó, por ahora, de las recetas que barajó la semana pasada: lograr que el campo liquide la soja que aún está en stock y con eso alimentar las reservas. Una alta fuente del Banco Central lo confirmó esta mañana: "No esperen espectacularidad" en los anuncios. Sin cadena nacional, ni nada que se le parezca (se reconoce que el presidente ya no esta para esos trotes) habrá, entonces, un intento para tentar al campo a liquidar y por ahora no mucho más. 

¿Qué esperar, entonces, de los anuncios que el mercado hubiera querido conocer antes de la apertura de hoy? La reunión entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner del sábado pasado no parece haber cambiado la obsesión del kirchnerismo por apuntar al campo para encontrar una solución a la falta de dólares. Tampoco hubo variantes sobre ese punto en las conversaciones que mantuvieron Alberto Fernández, Miguel Pesce y Silvina Batakis, ahora en EE.UU. Por ahora, y en lo que se conoce, los anuncios apuntarán esencialmente al campo.

Como se dijo, la acción ahora transcurre en el Banco Central: todo apunta a insistir en que "los chacareros vendan". Para eso se anunciarán en primer lugar flexibilizaciones para el acceso a liquidar a dólar oficial las importaciones del campo, tal como el Gobierno hizo, con resultado dispar por ahora, con otros sectores. Es decir, dispondrán un alivio en los límites de liquidación de importaciones de insumos al campo, como se hizo por ejemplo, con la automotrices, para dar, además, un mensaje de certeza sobre las necesidades del sector del año que viene. 

El tema es complejo y claramente parece insuficiente para la crisis. Esa liberación homeopática de dólares para el campo intentará acelerar la liquidación de granos que el Gobierno sueña en US$20.000 millones, pero que en realidad es mucho más bajo. El productor vende cuando cosecha y luego va regulando la venta a medida que lo necesita. Esa liquidación, por la que hoy recibe $91 por dólar y no tiene dónde colocarlos sin perder aún más, un sistema que le de sustento financiero a los ingresos del campo como sucede en cualquier en cualquier país. "No hay cubiertas, no hay gasoil, no hay fertilizantes y hay seca, por qué vamos a vender a $90 pesos sin saber que hacer frente al dólar", le decía hoy un productor a MDZ.

El problema de la ideologización de las medidas no es menor. En el BCRA se reconoce lo evidente: no existe un mercado de capitales que contenga financieramente al agro y hay una aceptación de las limitaciones que la política aun le esta imprimiendo a las decisiones que deberían tomarse para salir de la crisis. Una frase resume la gravedad del problema que crearon la vicepresidenta y sus seguidores cercanos: "Hay limitaciones reales para bajar retenciones a exportaciones. No podemos darle al campo lo que le negamos a los movimientos sociales". 

Semejante reconocimiento forma parte del diagnóstico más descarnado que puede hacerse hoy de la administración Fernández que pone en la misma balanza al sector que produce el 40% de la riqueza que genera la Argentina y a los piqueteros que demandan asistencialismo sin límites a cambio solo de extorsión política, como se vio en la última semana. La situación política es, en esos términos, mucho más grave de lo que podía pensarse. 

Hay otras expectativas que se centraron en lo que pueda suceder en en EE.UU. con la ministra de Economía. Más allá de sus habilidades o no para la negociación, no habría que entusiasmarse con novedades desde el norte. Silvina Batakis viajó a Washington para mantener una agenda con funcionarios del Tesoro, como David Lipton, y con el FMI básicamente porque esas reuniones ya habían sido acordadas dentro del encuentro que Alberto Fernández tenía armado con Joe Biden. El kirchnerismo, se reconoce en la Casa Rosada, no debería entusiasmarse con lograr alguna de sus demandas marquetineras con el FMI como una rebaja de tasas o la renegociación de metas. Este viaje de Batakis podrá servir para reforzar lazos con Lipton en el Departamento del Tesoro o para que Kristalina Georgieva intime con la ministra, pero no mucho más. 

La realidad, mucho más difícil que cualquier especulación política como el arcaico pedido de mandar la Policía Federal a las cuevas del dólar blue, tiene números duros: en junio Miguel Pesce tuvo que pagar US$2.000 millones en importaciones de energía. En julio ese monto será de US$2.600 millones. Eso representa más del 25 % de las necesidades de dólares que debe enfrentar el Banco Central. Y no parece que por ahora haya ninguna solución. 

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