Murió el represor Miguel Osvaldo Etchecolatz

Murió el represor Miguel Osvaldo Etchecolatz

Miguel Osvaldo Etchecolatz murió en la mañana de este sábado. Tenía 93 años y se encontraba condenado por 9 crímenes de lesa humanidad.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

A los 93 años y condenado en una cárcel común, falleció el genocida y represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenado por 9 crímenes de lesa humanidad.  Tras varios juicios en su contra, fue señalado como responsable de la desaparición y muerte de cientos de personas durante la última dictadura. 

La noticia se conoció en la mañana de este sábado, aunque todavía no trascendieron los motivos del deceso. Según las primeras informaciones, había sido internado en una clínica de San Miguel, en Buenos Aires, con custodia policial y a las 5.30 murió. 

Entre los crímenes por los que fue condenado Etchecolatz,  se encuentran el secuestro y asesinato de un grupo de adolescentes conocido como la Noche de los Lápices, la apropiación de menores y la desaparición de Jorge Julio López.

Etchecolatz durante la dictadura militar militar se desempeñó como jefe de la Policía y director de Investigaciones de la provincia de Buenos Aires donde coordinaba el accionar de los grupos de tareas.

Nacido en la ciudad de Azul el 1 de mayo de 1929, este represor muere con múltiples condenas a prisión perpetua, acusado por diversos crímenes de lesa humanidad, mediante sentencias dictadas en los años 1986, 2004, 2006, 2014, 2016, 2018, 2020 y 2021 que fueron unificadas en una pena única de reclusión.

Su nombre quedó asociado también con Jorge Julio López, desaparecido en plena democracia, luego que la declaración judicial del albañil en 2006 como testigo fuera determinante en una causa en contra del expolicía, y por la cual fue condenado a reclusión perpetua.

Años después, el 24 de octubre de 2014, este genocida y otros 14 exmilitares fueron condenados por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino La Cacha.

Mientras se leía la sentencia, Etchecolatz tenía en sus manos un papel donde se leía el nombre de López, una imagen que resultó escalofriante a más de una década de retornada la democracia y en el marco del avance de los juicios de lesa humanidad. Su figura será recordada en la historia argentina por ser uno de los principales responsables y ejecutores del período más oscuro del país.

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