Feletti advierte al "albertismo", pero también al "kirchnerismo duro"
Roberto Feletti se planta, y advierte. El secretario de Comercio Interior considera que él es responsable de cerrar acuerdos con empresas de alimentos, bebidas y consumo masivo, para que esos productos básicos "puedan llegar a los hogares argentinos"; según su propia definición. Pero aclara que él no es responsable de la inflación. Y que la baja del Índice de Precios al Consumidor (IPC) es tarea casi exclusiva del Poder Ejecutivo en general, el ministerio de Economía en particular y del resto del Gabinete económico en colaboración.
Esto lo tenía en claro el "albertismo" que considera al funcionario como el kirchnerista más encumbrado del Gobierno en temas económicos. Sólo superado quizá por la titular del PAMI Luana Volnovich y la de Anses María Fernanda Raverta; sólo porque estas dos manejan extraordinarias cajas indispensables. Párrafo aparte para Wado de Pedro, donde el ministro de Interior cumple el rol más serio en temas políticos.
Lo nuevo de la posición de Feletti es que la advertencia también se dirige a sus aliados kirchneristas, que le reclaman más vehemencia y acción directa en sus decisiones; considerando que estas son las principales armas para bajar la inflación. El secretario de Comercio Interior les aclara también a los propios, que estas presiones por más medidas directas y con cierta violencia contra los "formadores de precios", no pueden ser tampoco consideradas como una política efectiva y seria contra la inflación
Según su razonamiento, el éxito o el fracaso de su gestión debe ser analizada en el hecho de lograr o no cerrar estas negociaciones y aplicar, o no, sanciones a las empresas díscolas. pero apuntó indirectamente a las tareas que deben ser cumplidas en otras áreas del Gobierno, más responsables que la secretaría que el comanda con mano dura, como las verdaderas claves para el éxito en la lucha por el alza de los precios. Según Feletti, mas importante que su gestión, es la de establecer equilibrios macroeconómicos básicos entre las políticas fiscal, monetaria, cambiaria y macro en general; que analizar detenidamente una canasta de precios de productos importantes.
El funcionario repite: "Basta de decir que fracasa el Plan Feletti"; ya que "el éxito de la inflación es tener un plan económico coherente y creíble que cambie las expectativas, algo que no pasa por la calle Roca sino cerca de la Plaza de Mayo", en referencia a la diagonal Roca de CABA donde tiene la sede la secretaría. Cerca de la Plaza de Mayo se encuentra la Casa Rosada, el Palacio de Hacienda y, un poco mas allá, el Banco Central.
Feletti también hace un llamado al kirchnerismo, especialmente al de la línea dura. El secretario le dejó en claro a los reclamantes de medidas más extremas, que estas pueden o no ser aplicadas, pero que hay que dejar en claro que la posibilidad cierta de bajar los índices de inflación no dependen de una ley de abastecimiento o etiquetado; sino de políticas macroeconómicas coherentes y creíbles; incluyendo decisiones sobre temas fiscales, cambiarios y monetarios; un mundo donde muchos de los dirigentes cercanos a la vicepresidenta directamente ignoras y descartan como alternativa de análisis.
Básicamente Feletti es un macroeconomista; y sabe que sus canastas y acuerdos pueden naufragar si desde otras áreas del oficialismo no hay planes económicos profundos, concretos, serios y, fundamentalmente, con apoyo político. Todo esto forma parte de la nueva grieta que aparece en el oficialismo, y que fue adelantada en estas líneas. Terminada la grieta interna del Frente de Todos (FdT) por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), llegó el momento de los debates internos sobre cómo bajar la inflación. O, dicho de otra manera, cómo encarar la nueva guerra declarada por el presidente. Por un lado militan los halcones, que reclaman la suba de las retenciones a las exportaciones, pero no sólo para la harina y el aceite de soja (dispuestas hace 15 días), sino además al trigo, maíz e incluso la soja; por ley, o por la fuerza. También defienden la aplicación pura y dura de la ley de Desabastecimiento, la reglamentación de la ley de etiquetado y la ejecución sin más demora de la ley de góndolas y critican a Alberto Fernández por el freno en el avance con estas armas, y la relacionan con otra muestra más de la falta de acción del titular del Ejecutivo.
Enfrente se encuentran las palomas, que creen en el dialogo y la negociación de un acuerdo político y social de largo alcance.


