Portezuelo del Viento abre una nueva grieta por el uso de 1.023 millones de dólares
Fue en 1950 cuando se comenzó a hablar por primera vez de una presa en Portezuelo del Viento para regular el río Grande. Desde entonces, la “obra del siglo” ha tenido sus progresos, largos remansos y hasta retrocesos. Julio Cobos y Néstor Kirchner avanzaron en el tema en 2006 al acordar un resarcimiento para Mendoza tras ser perjudicada durante años en el reparto de los fondos de la promoción industrial. Con ese dinero se tenía pensado financiar la construcción, sin embargo, el tiempo pasó, la plata no llegó y el monto se desactualizó.
A pesar de que Francisco Pérez se refirió a Portezuelo del Viento cada vez que asistió a la Legislatura para dar el discurso de apertura de sesiones ordinarias, las intenciones quedaron prácticamente en la nada. La historia de este proyecto tuvo varios capítulos que la asemejan a un culebrón centroamericano y hasta emergió la figura de un antagonista para los planes mendocinos: La Pampa.
El momento más tenso entre ambas provincias surgió cuando Alfredo Cornejo y Mauricio Macri firmaron un nuevo acuerdo y, en 2019, se comenzaron a pagar las primeras cuotas. En este contexto, el entonces gobernador pampeano, Carlos Verna, se convirtió en uno de los más férreos opositores del proyecto. Es que la represa, que estaría sobre el principal afluente del Río Colorado, tendrá un impacto a lo largo de todo el curso del Colorado, que atraviesa también Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. Todas estas provincias participan del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) donde La Pampa reiteró sus reclamos acerca de los impactos ambientales. Hubo un primer laudo a favor de Mendoza, pero no fue el final; al menos desde el punto de vista político.
Fue durante la gestión de Alberto Fernández que las críticas de La Pampa comenzaron a tener resonancia en la Nación. Mientras tanto, en Mendoza, Rodolfo Suarez veía cada vez más lejana la idea de que la "mega obra del siglo" se concretara y comenzó a tomar más fuerza la opción de usar este dinero con otros fines.
Sin embargo, el escrito que se rubricó con Macri esconde un punto central que puede crear una nueva grieta entre el oficialismo y la oposición de Mendoza. Es que, los fondos deben ser destinados a obras que tengan como finalidad la generación de energía. En caso de que se quiera usarlo con otros fines, el gobierno provincial necesita obligatoriamente del permiso presidencial.
Adelantándose a este panorama, el martes Rodolfo Suarez llevó consigo un escrito a Casa Rosada en el que se realizaba el pedido formal. Es que, según explicó Víctor Ibáñez, existen varios proyectos en carpeta que podrían verse beneficiados y llegar a concretarse de tener disponible este dinero. Hoy hay 450 millones de dólares inmovilizados y en total serán 1023 millones de dólares que la provincia tendrá disponibles, una oportunidad en medio de la sequía de recursos.
La alternativa provoca preocupación puertas adentro del justicialismo mendocino desde donde analizan llevar sus resquemores a la Nación. La encrucijada para el PJ es que la disponibilidad de fondos para infraestructura le daría la posibilidad a Suarez de culminar su mandato mostrando gestión. En tanto, visiones algo más suspicaces señalan que hasta se podrían usar para la campaña.