El albertismo se "endurece" y pone en la mira a un gobernador kirchnerista
Los "halcones albertistas" quieren pasar a la acción. Y esta vez contra Axel Kicillof, como representante claro y directo del kirchnerismo y su reciente embestida. Los sectores más duros que trabajan cerca del presidente, creen que las declaraciones del gobernador bonaerense de ayer, profundizando los mensajes del principal accionistas de la coalición oficialista; es injusta e imposible de dejar pasar. Y que amerita una acción directa del Ejecutivo. Al menos para dejarle en claro al ex ministro de Economía que una cosa es "soportar" embestidas desde el Congreso en todas sus variantes K; pero otra de un gobernador. Más si es dependiente de la acción financiera de la Casa Rosada. O al menos así se ve desde la Plaza de Mayo.
La frase que más molestó al "albertismo" duro no fue, curiosamente, la relacionada con el Fondo Monetario internacional (FMI), dado que se cree que habrá que convivir en el oficialismo con estas embestidas contra el Facilidades Extendidas cerrado el 25 de marzo pasado. Lo que realmente alteró los nervios en la Casa de Gobierno fue la frase "en el conurbano y en el interior de la provincia no da más la situación social".
Ante el panorama, la mirada cruzada sobre Kicillof y su gestión está orientada específicamente a cuestiones económicas y administrativas, sin mención de cuestiones políticas internas; y sin alterar un sólo punto los compromisos ya firmados y acordados con la gestión bonaerense. Pero sin un punto más de coparticipación comprometida o ya acordada. Y que cualquier intento de mejora relativa en el valor agregado del gasto público en la provincia, fundamentalmente en el conurbano profundo y kirchnerista; sea financiado con los propios fondos que pueda recaudar el gobernador.
En definitiva, lo que este costado del "albertismo halcón" lo que pide es frialdad fiscal en la relación entra la Nación y la provincia, y forzar a un dialogo directo de pedido de parlamentarismo para establecer algún tipo de convivencia política pacífica hasta que termine la actual gestión de Alberto Fernández.
El sector más cercano al presidente considera que el golpe más duro posible sería a Kicillof, el principal referente del kirchnerismo que debe gobernar; lejos de la cierta "comodidad" (siempre en términos albertistas) de la actividad legislativa, siempre más cómoda para la crítica extrema contra el presidente. "Si nos atacan desde el Senado o Diputados, contestamos enfriando la relación fiscal con Buenos Aires", es la máxima de hipótesis de conflicto que se examina en el albertismo.
Nada nuevo dentro del oficialismo, afirman en el Ejecutivo. Sería replicar la relación entre la Nación y la provincia que en su momento aplicó Néstor Kirchner sobre Daniel Scioli, en diferentes períodos de tiempo durante la gestión en la que el exmotonauta quería levantar la cabeza política; y desde la Casa Rosada se elaboraba un mecanismo de relojería fiscal para que sufra en el nivel de administración de sus gastos. Hasta que el gobernador se ubicara dentro del mosaico kirchnerista y hocicara. Uno de esos momentos fue en 2009 cuando el gobernador comenzaba a despuntar su intención de vuelo político a nivel Nacional, con la amenaza de algún armado por fuera de la decisión del ya expresidente.
Sólo con un par de reportajes que Scioli hizo en medios no alineados, donde deslizó sus planes electorales con ciertos aires independentistas, provocó que Kirchner le aplique una especie de Doble Nelson fiscal. Por un lado le retrasó en 48 horas el giro de los dineros necesarios para poder pagar en tiempo y forma los salarios de la administración y la seguridad provincial. Por el otro le congeló durante dos meses cualquier atisbo de incremento de dinero de transmisión para obras públicas o similar.
Se sabe, y reconocen en el "albertismo duro", que una embestida contra Kicillof, aunque sea leve y tenue, inevitablemente generaría un contraataque directo contra la Casa Rosada. Y se sabe que si el ataque es de un equivalente a un punto, la ofensiva desde el Senado podría llegar a 100. Pero también se cree que sería "pegar donde duele". Y donde se sabe hay poder de acción. Por ahora, sólo por ahora, es un plan que acelera su análisis.


