Negocios, oportunidades y una invasión ilegal que pone en riesgo la paz mundial
Como buen diplomático, Takahiro Nakamae define con precisión lo que dice. El embajador de Japón en Argentina conoce la región, pues ha recorrido varios países como representante de país asiático. Ahora, en un contexto muy particular, tiene como una de sus misiones transmitir cuál es el modelo de vinculación que procura Japón con el mundo. Argentina tiene un comercio bilateral poco relevante con ese país, pero hay otro modelo que es incipiente y puede generar más valor aún. Nakamae vino a Mendoza para recorrer la empresa Dervinsa, única inversión nipona en la provincia, que justamente aplica en ese mod
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elo: inversión para agregar valor y exportar, pero no a Japón sino al resto del mundo. .
En una entrevista exclusiva con MDZ el embajador explicó cuáles son las dificultades para mejorar el clima de negocios, las oportunidades y fue contundente respecto a la invasión de Rusia a Ucrania, hecho que califica de ilegal y que genera un riesgo global. "Es un riesgo para el estatus internacional", asegura.
-Hay inversiones japonesas en Mendoza que son incipientes
-Hace 5 años que hay una inversión japonesa en Derivados Vínicos y el motivo de la visita es mostrar esta inversión a las autoridades del gobierno. Es la única inversión japonesa de escala que hay en Mendoza porque es un proyecto con perspectivas Produce aceite de semillas de uva, productos derivados de lo que hacen las bodegas. Es muy importante. Hay que tomar en cuenta que los productos que fabrica no tienen su mercado solo en Japón, sino tiene una visión de colocación global. Ese es el estilo que muchas empresas japonesas están procurando llevar adelante. Las empresas no invierten para llevar sus productos al Japón: la intención es que sea un comercio global. El capital japonés, la tecnología y los recursos locales juntos producimos valor para exportar a terceros países. Este tipo de cadena de producción es de nivel global.
-¿Argentina le puede vender a Japón?
-El mercado japonés no tiene mucha expectativa de expansión. La población está disminuyendo, y la población envejeciendo. Para un país como Argentina, donde se contempla como lugar de exportación los productos alimentarios es muy difícil. Japón es un mercado muy dependiente de la importación. Más del 60% se importa desde todo el mundo. En el mercado japonés hay una competencia de todo el mundo y es un mercado bastante saturado. Para ingresar, además de todos los requisitos, hay una competencia enorme. A no ser que sea minería con el Litio.
-En la región sí hay países que exportan a Japón
-Hay algunos países muy exitosos. Chile exporta casi 30% del vino de Japón, es el mayor exportador de vino de Japón, más que Francia e Italia. Japón y Chile tienen acuerdos de asociación económica, desde hace algunos años la tasa arancelaria está exenta. Además han hecho mucho esfuerzo de comercialización. Argentina vende menos del 1% de los vinos que se importan en Japón. El vino argentino es bien conocido por su calidad. Pero todavía está por explorar el mercado japonés. El consumo de vino se está incrementando en Japón, por eso hay algún potencial. El consumo per cápita de vino se está incrementando. En Japón son 3 litros de vino per cápita. Se consume mucha cerveza, Sake japonés.
-¿Ese modelo de negocios puede ser más importante?
-Estamos observando con mucho interés el porvenir de esta empresa en Mendoza, porque sería pionero en la inversión japonesa en Argentina. Esto no se reduce a Mendoza solamente. El sector más vigoroso es el automotriz. Las marcas japonesas, como Toyota y Nissan vienen invirtiendo 180 millones de dólares en dos años. Toyota tiene el plan de aumentar su producción. Una empresa como Toyota exporta casi el 80% de su producción. Es un ejemplo: japoneses y argentinos juntos, exportamos al mundo. Este es un camino para seguir, para procurar un equilibrio expansivo de las aceleraciones económicas. Si hablamos del comercio bilateral, el monto del comercio bilateral es algo de 1000 millones de dólares solamente. Japón y Argentina no tienen que apuntar a un comercio bilateral sobre la base de complementariedad tradicional. De esa manera agregaría mayor capacidad exportadora a la economía argentina.
-¿Qué hace falta para mejorar la vinculación?
-Se necesita un mejor ambiente de negocios en Argentina. Mayor estabilidad jurídica, mayor previsibilidad macroeconómica y adecuada protección y promoción a la inversión extranjera. Todo bajo la gobernanza de ley, no arbitrario. Hace algunos años firmamos dos tratados entre los países. Uno es el acuerdo de promoción y protección de inversiones y otro es un convenio para evitar la doble imposición. Ambos tratados fueron firmados y ya los tenemos aprobados por la legislación japonesa. Japón como país está totalmente dispuesto a ratificar para ponerlo en vigor.
-¿Sin esas garantías, qué temores hay?
-De las regulaciones o manejo de divisas, o las restricciones a las importaciones las empresas japonesas están tratando de manejarlo. Reconozco que son condiciones muy difíciles, que restringen las actividades de las empresas. Las empresas por mucho negocio que haga no pueden enviar dividendos a los accionistas. Esto está causando dificultades a las empresas, no solo japonesas. Tengo entendido que el Gobierno argentino es consciente de este asunto. Le explican que no es una medida deseable, pero es inevitable.
-¿Han notado cambios con el correr del tiempo?
-Con el cambio de gobierno hay cambio de política. El cambio de Gobierno es algo muy normal en la democracia, sin esa alternancia la democracia no funciona y hay que aceptarlo porque es un fenómeno sano. Con el cambio de Gobierno no es posible que toda la política siga igual. La gente vota un cambio de gobierno porque quiere un cambio en la política. En varios países de América Latina el cambio de política es bastante grande. De vez en cuando causa dificultad en la continuidad de la estrategia empresarial. Es algo que ya conocemos, no es nuevo. Hacer negocios en América Latina es asumir esa condición.
-¿Es un riesgo extra?
-Sí, es un riesgo empresarial. Debe ser una parte de la estrategia empresarial. Pero dicho esto, necesitamos procurar que haya estabilidad jurídica, mayor previsibilidad macroeconómica. Por eso necesitamos la ratificación de los acuerdos, todos los empresarios extranjeros necesitan esa seguridad para invertir y generar valor en Argentina.
-¿Qué sectores ve con potencial en el país?
-El litio es uno. El sector automotriz tiene mucho vigor. Otra empresa japonesa comenzó su operación de un parque eólico en Santa Cruz. Otra empresa está negociando en informática, con sistema de monitoreo de tránsito, contratos con gobiernos por Smart Cities. Mucho se habla de la dificultad macroeconómica. Pero aún en esta situación hay varias empresas que están trabajando. El litio es un sector con mucho potencial. El mercado final de todo no es Japón. La clave es cómo Argentina consigue posicionarse en la cadena global de valor.
-El capital humano es fundamental.
-Argentina es un país con mucho potencial. Estuve en IMPSA, que es de excelencia en turbinas. Está fabricando un reactor nuclear. Todo gracias a la tecnología que tiene. En términos generales se puede decir que hay una desventaja comparativa por lo geográfico. Está lejos de los mercados; el flete es enorme. La empresa IMPSA tiene que llevar hasta el puerto eso. A pesar de esas desventajas, esta empresa tiene competitividad gracias a su propia excelencia. En recursos humanos Argentina tiene ventajas.
Una invasión con riesgo global
-Japón ha tenido una posición clara respecto a la invasión de Rusia a Ucrania
-La invasión de Rusia a Ucrania es un intento de alterar el estatus quo con el uso de la fuerza y de manera unilateral. Es ilegal y además de ello es un hecho que sacude el cimiento de lo más fundamental del orden mundial. Esto no lo consideramos una guerra en Europa. Tiene una implicancia global, que también involucraría Asia. No podemos permitir un acto como este. Si lo permitimos, perdemos el orden internacional globalmente. Nos ponemos muy firmes y pusimos algunas medidas muy estrictas contra Rusia.
-¿Esa posición tuvo consecuencias?
-Esto no fue sin sacrificio y sin costo. Rusia unilateralmente suspendió la negociación con Japón sobre el tratado de paz. Japón y Rusia casi 80 años después no hemos podido concluir el tratado de paz. Rusia invadió y ocupó territorio japonés. Venimos negociando por casi 6 décadas la recuperación de este territorio que es ocupado ilegalmente por Rusia, todo por vía pacífica; nunca ponemos medidas bélicas. Como consecuencia de las medidas económicas que tomamos Rusia anunció unilateralmente que suspendería la negociación. Todo lo que hicimos durante 60 años, volvió a punto de inicio. La semana pasada vimos que hay nuevos movimientos militares en ese territorio.
-Para Japón es una situación delicada
-Es muy difícil la situación en Asia del Este. Japón es vecino de Rusia, China y Corea del Norte. China es otro país que tiene intención de expandir en la zona marítima con intención de alterar el estatus a través de la fuerza en el mar de China meridional y oriental. También se habla mucho del estrecho de Taiwan. Estos elementos tienen una implicancia muy directa sobre la seguridad nacional de Japón. Corea del Norte lanzó otro misil intercontinental. Es un acto que no se puede permitir. Si Corea del Norte estuviera pensando que toda la atención en Ucrania permitiría tomar medidas aventureras, es totalmente erróneo. No lo permitimos.
-Hay quienes piensan que si le va bien a Putín, podría detonar otros procesos similares
-Por eso no lo podemos permitir, porque tendría influencia en otras partes.
-Cómo evalúa la respuesta de la comunidad internacional.
- Apreciamos la posición de Argentina, que condenó la invasión a Ucrania. Es un acto ilegal, de impacto global. Lo que necesitamos es que haya unión en la comunidad internacional para que Rusia cese.
-Su país tiene una historia rica y de resiliencia.
-Japón optó por participar en una competencia imperialista para evitar ser colonizado pero también para buscar otra cosa. Como consecuencia, se equivocó en su camino y trató de desafiar el orden internacional de aquella época. Y causó un daño enorme a nuestros vecinos. Terminó con una guerra con consecuencias devastadoras. Nuestra lección de estos 80 años es la base de la reconstrucción de nuestro país. Procuramos nuestra prosperidad y nuestra posición en la comunidad internacional de manera pacífica. No volver a usar nuestras armas como una herramienta para solucionar los conflictos internacionales. Limitar el uso de la fuerza solo por autodefensa. Y la cooperación con otros países, incluyendo América Latina, contribuyendo al desarrollo económico y social de varios países conseguimos nuestra posición.
-Hay una clave en lo que usted dice: reconocer que en algún momento se equivocaron
-Cada país tiene su afecto a su propia patria. Pero esta reflexión, y la posición de mantener esta actitud es una parte del patriotismo, porque si no seguiríamos equivocando el camino. Por eso es muy importante esta memoria de la historia. También hay que evitar politizar la memoria histórica. Cada país tiene su historia de interacción con otros países. Hay varios antecedentes, pero lo importante es que veamos para adelante sobre la base que tenemos y no politizar. Lo importante es aprender de la historia del siglo XX para conseguir la sabiduría en el manejo de las relaciones en el siglo XXI.
-Hay valores en riesgo a nivel global
-Hoy apelamos por un orden internacional libre y abierto, es el lema que estamos pronunciando, sobre la base de gobernanza de ley y valores fundamentales como la democracia, derechos humanos, libertad de expresión y el principio de solucionar los conflictos a través de negociaciones pacíficas. Cuando Japón habla de democracia, hablamos de este valor, desde nuestra propia historia. No estamos copiando los valores occidentales, sino por nuestra propia experiencia.