La delicada decisión que debe tomar Horacio Rodríguez Larreta
La caída de los contagios por coronavirus en todo el país trae respiro para el sistema de salud, pero también obliga a un replanteo. En la actualidad, la ocupación de camas de terapia intensiva por esta patología está en los niveles más bajos desde el inicio de la pandemia y representa un porcentaje menor respecto a otras enfermedades.
Es por eso que, en algunas jurisdicciones, se fueron desafectando salas y equipamiento, que se había destinado al covid, para ajustarlo a la nueva realidad.
Durante todo el 2020 y parte del 2021 se aumentó la capacidad de atención de hospitales y sanatorios para adaptarlo al imprevisto aumento de la demanda. Con la mejora de la situación sanitaria, muchas estructuras están sobredimensionadas.
La Ciudad de Buenos Aires fue uno de los distritos que más incrementó su capacidad de atención. Hay que recordar que los primeros casos se conocieron en la Capital Federal, por lo que se dio rápida respuesta.
Sin embargo, hoy el escenario es diferente. En los hospitales públicos porteños, las camas covid para casos graves representan 9,3% de total de 600 plazas disponibles. En el peor momento, se trabajó casi al borde de la saturación.
En marzo del 2020, la disponibilidad de camas era de alrededor de 200. Desde entonces, se triplicó.
En el Gobierno porteño, que conduce Horacio Rodríguez Larreta, hay un debate sobre la reorganización de los hospitales públicos.
La puja está entre la cartera de Salud y la de Hacienda. Desde el punto de vista técnico, se trata de mantener la mayor parte de la estructura actual para ofrecer una mejor atención. Si bien la pandemia no terminó, se estima que, difícilmente, aparezcan nuevas variantes con alto impacto de daño.
Por el lado financiero, se está buscando reducir los gastos acorde a la actual fotografía sanitaria. Más en un distrito que viene sufriendo recortes presupuestarios desde el Gobierno nacional.
El problema no son las salas, que se destinan a otras funciones, ni el equipamiento, que queda en reserva para cualquier emergencia. La discusión pasa por el personal excedente. En los próximos días, se deberá tomar una decisión sobre el nivel de recortes que se apliquen.
El problema está centrado en seis hospitales porteños: Tornú, Pirovano, Fernández, Santojianni, Durán y Argerich. Los responsables de cada uno de estos establecimientos están discutiendo con funcionarios de Larreta cómo quedará el sector de alta complejidad.
En los últimos dos años se incorporó personal especializado de forma temporal. Desde médicos, terapistas, kinesiólogos para atención de las Unidades No Invasivas, hasta enfermeros.
Desde el área de Hacienda se impulsa el fin de la relación contractual, mientras que los directores de cada hospital están tratando de preservar la mayor cantidad del personal. Se estima que hay en juego más de 150 puestos de trabajo, entre las distintas especialidades.
El argumento que sostienen los directores de los hospitales es que la pandemia sirvió para poner en sistema de salud público en condiciones, tanto a nivel equipamiento como en capital humano, y que es necesario mantenerlo. Hasta el 2020, como sucedía en todo el país, la salud pública mostraba falencias. Además, consideran que estos profesionales hicieron un gran esfuerzo en el peor momento de contagios y muertes y no pueden ser ahora descartados por cuestiones presupuestarias.
Del lado financiero, defienden la reducción presupuestaria por las cuestiones antes mencionada, en un contexto de mejora sanitaria. Según fuentes consultadas por MDZ, la resolución de este tema es inminente.
