Por qué aunque "hay dinero", se traban compras y gestiones urgentes

Por qué aunque "hay dinero", se traban compras y gestiones urgentes

Las arcas públicas de la provincia y de los municipios tienen recursos, pero hay servicios básicos que funcionan con problemas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

Se dice que el dinero no lo es todo. Pues quien hace un recorrido por los números y la realidad de Mendoza podría entenderlo bien: las arcas provinciales y municipales tienen un superávit que podría ser envidia de más de un gobierno o empresa, pero al mismo tiempo hay carencias estructurales. Faltan muebles en las escuelas, móviles policiales en la Policía y se demoran algunos trabajos simples. En el medio hay de todo: alguna pereza en la gestión, olvidos, cambios de funcionarios que complicaron todo y hasta ausencia de stock de herramientas básicas para el funcionamiento del Estado. El deterioro es tan grande que no alcanza con tener los recursos. 

El "balance de caja" del mes de febrero tiene un saldo positivo grande para Mendoza. Solo en el mes pasado se juntaron 5 mil millones de pesos y se acumulan 14 mil millones. Claro, es un mes de vacas gordas porque el pago anticipado de impuestos patrimoniales y la baja de gastos hace que el tesoro acumule recursos. El Gobierno tomó como estrategia manejar esos recursos con herramientas financieras que den algunas ganancias para cubrirse de la inflación y tener disponibilidad para los meses duros, como junio y julio.

El dinero no es todo

Mientras ese mecanismo de búsqueda de rendimiento de los excedentes ocurre, la Dirección General de Escuelas no puede comprar bancos para las escuelas, generando una crisis inesperada en las aulas: no hay forma de contener a los alumnos por falta de espacio y mobiliario. La plata está, pero hay un agujero negro donde se perdió la gestión para que "ocurra". En el caso de los bancos de la DGE desde el año pasado se sabía que en 2022 habría un crecimiento de la matrícula desde segundo año del secundario en adelante. La falta de repitencia, sumado a que, como dato positivo, no hubo un desgranamiento tan grande luego del aislamiento la cantidad de alumnos hizo que las instalaciones de las escuelas fueran obsoletas. 

En agosto se sabía que iba a pasar. Desde el Gobierno encararon una compra con fondos nacionales que se cayó. El cambio de funcionarios (en la Nación) aseguran que fue una de las causas que generó trabazón: tuvieron que empezar los procesos desde cero. También hubo cambio de funcionarios provinciales; justamente en Hacienda. Y no todo fluyó como se esperaba. La maquinaria fofa del Estado funcionó mucho más lento de lo que las necesidades requerían.

El dato positivo es que en Mendoza hay 10 mil alumnos más que en 2019 dentro del sistema formal. Lo malo es que excedió la capacidad de respuesta. Las clases empezaron antes que en todo el país, pero sin que las escuelas estuvieran listas. Por eso en la provincia con una caja llena de pesos, hay docentes que le piden a los alumnos que lleven sus propias sillas.

Muchas escuelas están sin bancos. 

"La razón por la que algunas cuestiones prioritarias no se resuelven oportunamente son varias. Demoras en los procesos de contratación, disponibilidad en el mercado de los bienes o servicios que pretenden contratarse, recursos específicos de planes nacionales que demoran en llegar (por razones propias o ajenas) y eventualmente falta de presupuesto para atenderlos", explicaron técnicamente desde el Ejecutivo. No hay bancos, hay poco stock en ningún lado del país. Pero Mendoza fue la única provincia del país que tuvo un problema tan agudo.

En el Ministerio de Seguridad ocurrió algo parecido. Tiene los recursos, pero no hay bienes disponibles en el mercado. Según explican, es uno de los problemas del deterioro de la economía. Es que, por ejemplo, no hay vehículos en las fábricas y no pueden renovar los móviles policiales. Por eso hubo licitaciones desiertas que tuvieron que pasar a la fase de compra directa (que generalmente hace que se compren más caros). También se adquirieron marcas no habituales para ese fin. 

Los movimientos de tesorería de la provincia. 

Un problema que hay puertas adentro es la desconexión entre ministerios para coordinar las prioridades. Es decir, si la DGE o Seguridad tiene una urgencia, que todo el "equipo" se embarque para solucionarlo. Esto ha generado tensiones internas entre funcionarios. 

El Estado provincial no es el único que tiene cajas abultadas. Los municipios también están holgados en cuanto a sus recursos. Como explicó MDZ, tienen plazos fijos, pesos en fondos comunes de inversión y cuentan sus ahorros en "nóminas salariales"; es decir en el volumen de dinero que necesitan para pagar los sueldos de sus empleados. Al mismo tiempo, los mismos municipios le esquivan a responsabilidades nuevas y tienen obras inconclusas. Ya hay tensiones clásicas entre algunas reparticiones por quién se hace cargo de algunos gastos. Ocurre entre los municipios y Aguas Mendocinas, entre los municipios y Vialidad provincial, entre Vialidad provincial y Vialidad nacional y la lista sigue.

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