Mauricio Macri, el gran enemigo público y privado de Juntos
"Mauricio presumía que esto explotaba la semana pasada, que la Argentina ingresaba en una crisis de poder y que iba a convocarse a una Asamblea Legislativa", describió, con pesar, uno de los intendentes que participa del principal frente opositor en la provincia de Buenos Aires.
Según su mirada, ajustada por años de conocimiento de todos los protagonistas, el expresidente de la Nación, Mauricio Macri, termina siendo el mayor escollo que tiene Juntos para definir ya una estrategia y sus candidatos. "Los tiene todos los días preocupados por si se enoja, o se revela. A Horacio Rodríguez Larreta lo tiene de la misma manera que Cristina Fernández de Kirchner tiene a Alberto Fernández. En definitiva, los dos juegan a cuanto peor mejor", sostuvo el mismo jefe comunal.
"Que Larreta tenga que estar con el freno de mano es una picardía y una tontería a la vez. Por eso tampoco tenemos la posibilidad de ordenar la Provincia, porque no hay certezas que Diego (Santilli) termine siendo el candidato", aseguró este intendente que, a diferencia de lo que se empieza a analizar en las diferentes mesas opositoras, "habrá candidaturas cruzadas en todos lados", en alusión a dirigentes del PRO y el radicalismo tanto en el orden provincial como nacional.
Según su mirada, "una fórmula muy potente sería la de Rodríguez Larreta con Gerardo Morales. Uno representa a un gobierno que puede mostrar eficacia y progreso permanente y el radical es una topadora. Fue a Jujuy y se metió con todo y contra todos. Uno representa también una porción del peronismo (por Rodríguez Larreta) y Morales es el federalismo puro", aseveró.
En los dos partidos mayoritarios que componen Juntos hay "candidatos a presidente" por cada línea interna. Para esto trascendió la posibilidad de dirimir las disputas en internas partidarias y los referentes que surjan ganadores compitan entres sí en una gran PASO. Todo esto, por supuesto, es una quimera. "Si no existe una mesa de discusión que pueda durar más de quince días, cada uno hace la suya y nada se respeta más que quince días", refleja un concejal alineado con el Peronismo Republicano, con buena relación con todas las otras líneas opositoras.
Días atrás, Joaquín de la Torre sorprendió a propios y extraños con la idea de desdoblar las elecciones generales de la Provincia de Buenos Aires y hacer lo mismo que hacen otras jurisdicciones, que anticipan la votación a nivel local. Para esto haría falta una condición elemental. El acompañamiento del peronismo, que a pesar de la guerra interna que atraviesa, aún cree que llegará unido al 2023 y que necesita de la vicepresidenta de la Nación en una sábana que abarque ambos lados de la General Paz.
A pesar que los candidatos "más instalados" provienen del PRO, tanto Rodríguez Larreta como Patricia Bullrich tienen más problemas que sus correligionarios radicales en la Provincia de Buenos Aires. Esta situación se observó nítidamente con la votación en la legislatura bonaerense antes de fin de año en el proyecto de ley que ordenó las reelecciones indefinidas y les dio otra oportunidad a todos los jefes comunales, como así también en la proliferación de candidatos.
Mientras que en el PRO ya están anotados Santilli, Diego Valenzuela, Cristian Ritondo, Julio Garro, Néstor Grindeti, Javier Iguacel y Jorge Macri, que aún sigue impulsando la consolidación de la estrategia del "de lado a lado" del Grupo Dorrego, en el centenario partido el único que puede calzar para esa postulación es Gustavo Posse aunque De la Torre ya tiene anudado un fuerte acuerdo con el presidente partidario, Maximiliano Abad.



