Acuerdo con el FMI: la gran pregunta es cuándo Argentina lo incumplirá
Como dos tahúres que negocian sobre un pacto que saben que más tarde o más temprano no se cumplirá, hay un aspecto de la discusión entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que abre la especulación general. Ambas partes (y los mercados) saben que lo que están por cerrar y que formará el contenido del Facilidades Extendidas Reloaded que se presentará en sociedad, quizá en horas; no tendrá larga vida. Y que más tarde o más temprano en el tiempo de extensión del contrato, el país no cumplirá.
En algún momento de los 10 años de vigencia del acuerdo, Argentina no podrá contener en azul todas las metas de variables económicas y financieras comprometidas en el acuerdo, y deberá renegociar un waiver primero y una discusión general de un nuevo Facilidades Extendidas después. Pensar que un país como Argentina, que tiene el 90% de sus acuerdos históricos con el FMI incumplidos, pueda completar exitosamente el plan con el organismo más exigente de su historia; es casi una utopía.
Más si se tiene en cuenta el arranque del acuerdo: un Gobierno y un Fondo que se desconfían, metas que no son avaladas por la propia coalición oficialista y poco apoyo internacional al país. La pregunta entonces es simple: ¿cuándo surgirá ese incumplimiento, dentro del sendero de 10 años de vigencia del Facilidades Extendidas?
La especulación de todos los actores intervinientes que es que esto se dará más temprano que tarde. Y esto justifica una de las características del acuerdo que se negocia: que tenga dos partes, con una primera etapa que vencerá en 2,5 años; esto es, a sólo un cuarto de transcurrido el acuerdo. En fechas concretas, teniendo en cuenta que se podría firmar entre marzo y abril y comenzar a regir formalmente entre mayo y junio; antes de diciembre de 2024 el Facilidades Extendidas que debería regir hasta el 2032, ya estaría caído. Esto acontecería incluso antes que el país debiera comenzar a pagar los vencimientos, en algún momento del 2026; pasados cuatro años de vigencia del acuerdo.
Especulando entonces en que durante los próximos dos años y medio el Facilidades Extendidas caería porque Argentina no cumpliría con las metas firmadas, se podría ya comenzar a pensar en el período exacto en que esto ocurriría. Como se contó ayer, Argentina aceptará las revisiones trimestrales del Fondo, en lo que representa el costado político más difícil de digerir para la coalición gobernante.
Como se estima que el Facilidades Extendidas tradicional a 10 años será negociado con un novedoso esquema de dos etapas, con una primera de 2,5 años; habrá 10 revisiones. Estas se concretarán entre el segundo semestre de este año y diciembre del 2024. Si Argentina llegara a cumplir con todos estos 10 exámenes, hacia el primer semestre del 2025, año en que el país podría haber una renegociación general de términos y condiciones, para el resto de la vigencia del acuerdo. O, eventualmente, su renovación; los que será cuestión del próximo Gobierno.
Argentina espera que la aprobación de los exámenes trimestrales se complete por semestre y no cada tres meses; con lo que un desvío en el cumplimiento de las variables en un período fiscalizado, pueda corregirse en el posterior. Implicaría tomar promedios semestrales en lugar de trimestrales para su aprobación. Este tipo de verificaciones no se encuentra dentro de los lineamientos habituales del FMI, con lo que al tratarse de un requerimiento especial debería ser tratado especialmente por el board del organismo; un lugar donde hoy por hoy Argentina no encuentra muchos amigos poderosos.
Esta situación llevaría a lo que Claudio Loser describió como una situación donde "cada tres meses la Argentina va a tener que salvarse del default". El argentino que más lejos llegó dentro del FMI, detentando el cargo de director gerente para el Hemisfério Occidental del Fondo Monetario Internacional, expuso así la realidad que cada trimestre comenzando a contar desde el segundo de este año, el Gobierno de Alberto Fernández estará dando examen de comportamiento fiscal, financiero, monetario, cambiario e inflacionario. Demasiado para una gestión en plena crisis interna y que incluye un accionista mayoritario (el kirchnerismo), enemigo de público número uno de los que se está por firmar.
Si se tiene en cuenta que habrá 10 exámenes hasta diciembre del año próximo, y que el oficialismo entrará en campaña electoral a más tardar en el segundo trimestre del próximo año; desde el período marzo- junio del 2023, los parámetros duros y ajustadores del acuerdo con el FMI probablemente serán imposibles de aceptar para un kirchnerismo que buscará legitimarse con los votos; seguramente con un candidato propio que batalle en una interna contra el albertismo. Se ingresará así en el tiempo donde seguramente cumplir con las metas que se firmarán con el FMI se tornará muy difícil.
Casi imposible, teniendo en cuenta el compromiso de lograr un desequilibrio fiscal primario por de 1,5% del PBI; luego de desembarcar de un 2022 con un nivel de 2,5%. Y esto, sin aumentar ingresos y continuando siendo paria internacional para conseguir deuda blanda. En medio de una campaña, reducir el desequilibrio en un punto del PBI a partir de la contracción del gasto público, es para el kirchnerismo en acción una herejía. Seguramente entonces desde el segundo semestre del año próximo, será el tiempo donde el acuerdo con el Fondo entrará en crisis.