Cristina Fernández de Kirchner apuntó a la Justicia, negó a Alberto y criticó a los medios
Cristina Fernández de Kirchner decidió llevar la tensión a su máxima expresión con una entrevista únicamente amigable al medio brasileño Folha de San Pablo, explicando una vez más su inocencia y descalificando el proceder del organismo que la juzga y sobre la figura del juez Julián Ercolini, reiterando la teoría del "partido judicial" como denomina últimamente al Poder Judicial y tras la filtración de los supuestos chats que se hicieron públicos este fin de semana.
Por vez primera explicó que hubiese ganado sin Alberto Fernández, algo que nunca había dicho planteando que su pragmatismo y visión política hizo que primero una al peronismo para ganar sabiendo que no hacía falta convocar a su compañero de fórmula. El discurso del odio y las fake news, la persecución política a los líderes populares, la articulación del poder mediático con la Justicia, el poco poder que tienen los presidentes hoy y el lobby de los privados para meter presos a los que distribuyen la riqueza, fueron los ejes discursivos de Cristina con la periodista de Folha de Sao Pablo.
La vicepresidenta, que pidió ni mencionar al presidente Alberto Fernández, llegó a plantear incluso, que mañana será condenada y será un 7D, día en que se determinó la fallida Ley de Medios y el correspondiente plan de adaptación de distintos medios. "Presa o muerta me quieren", definió.
Cristina se convenció de que es inocente y que sólo la persecución judicial pesa sobre su figura y no un cúmulo de pruebas aportadas por la fiscalía para que obtenga un fallo condenatorio sobre la implementación de un plan para saquear al Estado, que es lo que plantea la Justicia. Cristina volvió a plantear la importancia de elegir jueces mediante elecciones populares y cambiar el método de ingreso a la Justicia, lo que fue el "vamos por todo" cuando ganó su reeleción en 2011 arrasando con el 54% de los votos. De hecho, fue más allá, y directamente planteó que "desde el fascismo se eligen así las autoridades judiciales, son rémoras del sistema", dijo. Lo mismo sucedió con los miembros de la Corte Suprema, recordando los pliegos de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz.
Los dardos fueron todos directo a Julián Ercolini: "El juez que investigó este caso es el mismo que hace siete u ocho años, ante las mismas acusaciones de la oposición, dijo que no era competente y envió el caso al sur del país”. Y agregó: “La Justicia de Santa Cruz investigó y hubo sobreseimiento, ese proceso involucró al mismo empresario y exactamente a las mismas 51 obras que ahora se investigan nuevamente”, agregó.
Constantemente buscó la hermandad de situación con la de Lula Da Silva, quien estuvo preso por corrupción y volvió a ser candidato y a ganar las elecciones presidenciales. Incluso llegó a relativizar la dictadura brasileña por considerarla más leve en distintos aspectos que el proceso vivido en Argentina entre 1976 y 1983. Además, volvió a subestimar el juicio a las juntas investigado por la Conadep y logrado por Raúl Alfonsín, planteando que "salvo dos, después no pasó absolutamente nada, en realidad es a partir de 2003 cuando las políticas de memoria, verdad y justicia se llevaron a cabo".
Finalmente reiteró el rol de la familia Caputo, vinculada a Mauricio Macri, y su atentado. Describió que quienes atentaron contra su vida habían cobrado 17 millones de pesos por un trabajo de carpintería no realizado y condenó que "no se investigó absolutamente nada sobre lo que me hicieron".
A su vez, apuntó al cambio en la región y volvió a dividir aguas en el Frente de Todos sobre Venezuela: “La definición de dictadura en el caso de Venezuela está siendo revertida ahora, porque parece ser que para el Departamento de Estado ha dejado de ser un dictador para convertirse en el presidente de Venezuela, los que surgen de la voluntad popular no pueden ser nunca dictadores y, además, hay una alianza muy fuerte entre las fuerzas armadas y el partido que representaba (Hugo) Chávez”.

