Presenta:

El día en el que el futbolista se transforma en mural y en ejemplo

Enzo Fernández y Exequiel Palacios, dos vecinos del potrero de General San Martín, tendrán su fiesta el próximo lunes al mediodía en la Plaza Central de San Martín. Pero antes se inaugurará un mural de Enzo en la esquina donde alguna vez jugó, ubicado justo en uno de los barrios más violentos.
1337911.jpg

Enzo Fernández y Exequiel Palacios tendrán su homenaje el próximo lunes, al mediodía, en la Plaza central de General San Martín, en la que serán los nuevos ciudadanos aclamados por su comunidad, tal cual lo hicieron la mayoría de los jugadores del Seleccionado nacional de fútbol y el cuerpo técnico desde el martes hasta la fecha. 

Fernández, vecino de uno de los barrios más pujantes que debido a las crisis que se sucedieron se transformó en uno más de galpones abandonados y donde proliferan actividades poco edificantes, nació en Villa Bonich, a la vera de lo que comúnmente se conoce como la Ruta 8, en las cercanías del Liceo Militar y el Hospital Eva Perón. 

Palacios, en tanto, nació en Tucumán, pero se crió en el límite de Villa Ballester y José León Suárez. A pocas cuadras donde vive este cronista. Es una antigua zona de quintas, a pocas cuadras de la Ruta Provincial 4, que comunica San Isidro con Morón. 

Pero más allá de los festejos y homenajes, todos merecidos, por cierto, lo que más me impactó fue la transformación de la persona en mural, algo que sólo habían alcanzado, hasta el momento, Maradona, Gardel o Perón y los héroes de Malvinas. Hoy, mientras volvía de una reunión con amigos, me sorprendió la figura, inmensa, sonriente, con esos dientes más blancos que el azúcar, de Enzo Fernández, en la esquina de José Hernández y Cabildo, donde antiguamente funcionaba una cancha de fútbol 5 en la que él practicó y jugó. 

Ese mural, que seguramente estará terminado en horas de la noche, antes que llegue Nochebuena, es un símbolo y también un mensaje para los chicos que pasen por ahí pero, fundamentalmente, para los que viven por ahí, muy cercano a la tristemente célebre villa 9 de Julio, que manejaba la familia Pacheco, la rival de "Mameluco" en la interna del narcotráfico regional. 

Ese retrato gigante, de más de seis metros de alto por cuatro de ancho, estará ahí, siempre, como emblema y guía. Es un faro para los más chicos que pueden tentarse con el camino más corto, rápido, fugaz y sin futuro mayor que vivir el día a día. Es la figura de la perseverancia, el compromiso, la conducta y el siempre creer que con esfuerzo se pueden alcanzar las metas soñadas, pero que al resto de los humanos les pueden sonar imposible. 

Enzo y Exequiel lo hicieron. Nos emocionaron y nos dieron una de las alegrías deportivas más importantes de nuestras vidas. Son los nuevos Ciudadanos Ilustres de General San Martín, cuna, entre otros, de José Hernández. Pero el mural es lo que me ilusiona al pensar que los más chicos, esos que ven a los futbolistas como ídolos, sabrán que tienen futuro, porvenir y que pueden seguir un proyecto de largo plazo que también significa tener privaciones, alejarse de las calles y de todas las ofertas que estas tiene.  

No es un mural más. Es la del pibe del barrio que llegó.