El día que Comodoro Py pasó a un segundo plano para Cristina Fernández de Kirchner
La revolución mediática que se vivió esta última semana tras el fallo de la Corte Suprema, que hizo lugar a una medida cautelar (sin resolver el fondo) del Gobierno de la Ciudad por la quita de fondos coparticipables, no es nueva, aunque tal vez en esta ocasión la política llegó al punto de querer traspasar cualquier límite cuando el presidente anunció que no se acataría el fallo por ser de “imposible cumplimiento”.
Es sabido que en la Argentina desde hace muchos años la política y la justicia bailan un tango de a dos en el que, según los acontecimientos, uno le marca el ritmo al otro, tal y como explicamos en el libro Poderosos que escribí junto a Lucía Salinas, en una relación dialéctica entre ambas, un salvoconducto que se retroalimenta y entra en tensión circunstancialmente.
Esta situación no es la excepción, es uno de los momentos más álgidos en esa relación entre el gobierno de turno y el Máximo tribunal. Algo que a estas alturas deja las críticas a los tribunales de Comodoro Py casi en segundo plano. Pero no hace falta ir mucho tiempo atrás para recordar que en diciembre de 2021 asistíamos a una situación similar.
En concreto, cuando los jueces de la Corte resolvían -después de mucho tiempo- declarar la inconstitucionalidad de la composición impulsada para el Consejo de la Magistratura por Cristina Fernandez de Kirchner cuando era senadora en 2006.
En el fallo se ordenó al cuerpo completar el número de 20 integrantes mientras que se exhortó al Congreso a dictar una ley que cumpliera con el mandato constitucional sobre el equilibro de los estamentos para evitar la hegemonía de uno de ellos.
Un año después, el Consejo aún no pudo completarse por la situación que se generó en el estamento político con la segunda minoría en el senado. Todo se judicializó, y el 8 de noviembre de este año fue la propia Corte la que revocó la designación del senador del Frente de Todos Martín Doñate y sostuvo que el lugar le correspondía a Luis Juez para el período 2022.
Desde el oficialismo rechazaron la decisión y la cuestionaron en duros términos, y días más tarde no solo se volvió a designar a Doñate para el nuevo período, sino que además lo hicieron a través de una sesión para darle marco de legalidad y además repudiar el fallo de la Corte.
Si nos retrotraemos a principios de año ,el 1 de febrero, con epicentro en el palacio de Tribunales y con diferentes marchas en todo el país, distintas organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos se manifestaron contra la Corte Suprema y pidieron por una reforma judicial. Querían que se vayan los cuatro jueces, a dos de los cuales los acusaban de estar puestos a dedo por Mauricio Macri y de haberlos metido por la ventana. Casi en canto mundialista les gritaban que renuncien.
De hecho, en un documento que se leyó en aquel momento sostenían: “Esta Corte se tiene que ir porque con su reciente fallo de ampliación del Consejo de la Magistratura viola el principio republicano de división de poderes, se sitúa por encima del Ejecutivo y Legislativo, con el único fin de presidir también un órgano Constitucional de control, manejar el presupuesto de la Corte y del Consejo y garantizar la impunidad de funcionarios del Poder Judicial denunciados, y a la vez facilitar el nombramiento de funcionarios afines a su proyecto”.
No es la primera vez que se busca ir contra el Máximo Tribunal, ya lo hizo el fallecido presidente Néstor Kirchner cuando, en cadena Nacional en 2003, a poco de asumir, pidió al Congreso alguna herramienta de juicio político contra algunos miembros de la Corte pertenecientes a la ya famosa “mayoría automática" del menemismo.
En aquel discurso pronunció lo siguiente: ”Pedimos con toda humildad, pero con coraje y firmeza, que los señores legisladores, que el Congreso de la Nación, marquen un hito hacia la nueva Argentina preservando a las instituciones de los hombres que no están a la altura de las circunstancias".
Esas palabras derivaron en renuncias y juicios políticos y un cambio a la hora de la selección de magistrados de la Corte a través del decreto 222/03.
Tiempo más tarde se redujo la cantidad de miembros en la Corte de 9 a 5, y durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se impulsó la democratización de la Justicia sin suerte, y desde allí a la fecha cada propuesta ha ido fracasando.
En mayo de 2021 un grupo de juristas, entre ellos, Lucila Larrandart, Eduardo Barcesat, Carlos Rozanski y el exmiembro de la Corte Raúl Zaffaroni pidieron el juicio político de Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti tras el fallo a favor del gobierno de la Ciudad en la disputa que mantenía con el Gobierno nacional por la presencialidad en las escuelas. Algo que no prosperó pero que a todas luces generó ruido y que el tema estuviera en el tapete.
Y es que en mayo de 2020 la Corte falló a favor del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires contra el Decreto de Necesidad y Urgencia que para mitigar la expansión del coronavirus, que determinó la suspensión de las clases presenciales.
En ese momento fue la propia Cristina Fernández de Kirchner quien arremetió de lleno contra la Corte a través de sus redes sostuvo:
“Hoy, la Corte acaba de decidir, en plena pandemia decretada por la OMS, emergencia sanitaria sancionada por el Congreso de la Nación y con más de 65.000 muertos en la Argentina, que el Poder Ejecutivo Nacional no tiene competencias para tomar medidas sanitarias".
Además, afirmó a través de su cuenta en Twitter: “Ante este escenario, digo yo... para poder gobernar, ¿no será mejor presentarse a concursar por un cargo de Juez al Consejo de la Magistratura o que un Presidente te proponga para Ministro de la Corte? Sinceramente, está muy claro que los golpes contra las instituciones democráticas elegidas por el voto popular ya no son como antaño".
Pero aquella no sería la única vez en que la vicepresidenta apuntara contra los ministros de la Corte. En junio de este año varios planteos efectuados por su defensa en la Causa Vialidad fueron desestimados, lo que derivó un mes más tarde en nuevas críticas que fueron acompañadas por sectores afines.
Nuevamente utilizando sus redes sociales subió un vídeo de más de 14 minutos donde arremetió directamente contra la Corte Suprema, al referirse a la “ejemplar” de Néstor Kirchner, pero no dejó afuera de las críticas a magistrados de Comodoro Py.
Al hablar de "persecución" se refirió entonces a que “los medios de comunicación hegemónicos comenzaron a anticipar -cual modernos Nostradamus-, cómo iba a fallar la Corte de los cuatro, en la causa fraguada y conocida mediáticamente como “vialidad” u “obra pública”. La misma en la que, con calendario electoral en mano, iniciaron el juicio oral el 21 de mayo del 2019, exactamente un mes antes de que cerraran las listas para las elecciones presidenciales. Así, y con tres años de demora, la Corte de los cuatro falló exactamente como anticiparon esos medios: rechazando todos y cada uno de los recursos y las medidas de prueba que habíamos solicitado”.
Fue un fallo totalmente atípico, sostuvo: “A la falta de argumentación jurídica y el lenguaje ofensivo utilizado -llegando a citar como antecedente el del genocida Jorge Rafael Videla-, se le sumó el prejuzgamiento explícito y descarado de los cuatro cortesanos, como un aval anticipado para la condena que, tal como dije el 1 de diciembre de 2019 ante el Tribunal Oral, ya la tienen escrita y creo, a esta altura, hasta firmada”.
Vayamos entonces al inicio de la carta: según sostuvo Cristina Fernández de Kirchner, “en el año 2003, a pocos días de asumir y ante la amenaza pública de dolarizar la economía formulada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de aquel entonces…, el presidente Néstor Kirchner se dirigió al país por cadena nacional anunciando que enviaría a la Cámara de Diputados el pedido de juicio político de los integrantes de aquella Corte, que formaban la popularmente conocida “mayoría automática”.
A partir de esa decisión, y auto limitándose en sus propias facultades para proponer los candidatos, Néstor Kirchner construyó una Corte Suprema de Justicia que fue catalogada por propios y ajenos como una "Corte ejemplar”.
No es casualidad que, más allá del bombardeo de cuestionamientos que tuvo estos últimos años en el tapete a Comodoro Py, ahora todo apunte de lleno al Máximo Tribunal, jueces a quienes desde el oficialismo y sectores más cercanos a Cristina Fernández de Kirchner acusan de ser afines a los medios hegemónicos. Es que justamente será esta Corte la que deba seguir resolviendo planteos de la defensa de la Vice y la que en definitiva decida como última instancia frente a la condena a 6 años e inhabilitación por parte del Tribunal Oral Federal 2 en la Causa Vialidad por el direccionamiento de obra pública a favor de Lázaro Báez.
Esta Corte, la que ha pasado a convertirse en el enemigo por excelencia de este Gobierno, prácticamente se mantiene indemne porque sabe al día de hoy que es muy difícil que prospere un juicio político en su contra. Puede gustar una sentencia o no, pero esta ajustada a derecho, no se ve un mal desempeño. Y aunque se presente algún recurso para dilatar plazos, tarde o temprano esas decisiones tomadas por el Máximo Tribunal deben ejecutarse.
Hoy por hoy el escenario es complejo y la grieta, que por un instante pareció desaparecer en la sociedad con el triunfo de la Selección en el Campeonato Mundial de Fútbol, donde unos y otros se abrazaban, aun siendo de River o Boca, porque todos somos argentinos, duró un suspiro. Ni una semana duró la paz, la política volvió a ser protagonista mostrando sus miserias. La guerra de unos y otros por un poco de poder termina repercutiendo en la sociedad.
Porque, en definitiva, los poderosos que son ellos, jueces y políticos, muchas veces parecen desconocer lo que los habitantes de nuestro país necesitan. En un momento donde la pobreza y la inflación son protagonistas, a ellos solo pareciera importarles mostrar quién tiene la vara más larga, porque -como dije anteriormente- se retroalimentan, y hoy el deseo de un grupo de dirigentes políticos que desean sacar a esta Corte pareciera estar fuera del alcance, porque es muy difícil a esta altura que en el Congreso puedan ponerse de acuerdo para lograr avanzar en un juicio político, sobre todo con una oposición que no votaría jamás ni le daría un triunfo al oficialismo.
Lo que sí está claro es que por primera vez Comodoro Py quedó por detrás de los jueces de la Corte en las críticas, esos que hoy están en primera plana de todos los medios, porque un Gobierno decidió encolumnarse detrás de su vicepresidenta en una guerra sin sentido.
