Rodríguez Larreta y una extraña paradoja

Mientras se muestra en EE.UU., Rodríguez Larreta padece por lo que le pasa en el PRO

El jefe de gobierno porteño intuye que lo que percibía como lógico ya no lo es. Después del resultado electoral de 2021, todo su proyecto entró en colisión con la aparición de una vigorosa Patricia Bullrich y un cepo directo que le impone Mauricio Macri. Paradoja de ser más respetado fuera del PRO.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare domingo, 11 de diciembre de 2022 · 21:05 hs
Mientras se muestra en EE.UU., Rodríguez Larreta padece por lo que le pasa en el PRO
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Horacio Rodríguez Larreta recién aceptó, hace unas semanas, lo que todos los demás dirigentes del PRO ya habían descifrado y comprendido: Patricia Bullrich quiere ser candidata a presidente y no quiere negociar ni con él ni con Mauricio Macri esa posibilidad, y por eso atraviesa una crisis que está tratando de superar con su gira al exterior.

En estos días trascendió que parte de su círculo íntimo empezó a mirar con reojo las posturas de aquellos que dicen apoyar su proyecto presidencial pero que, a la vez, le abren la puerta y reciben a Patricia Bullrich. “Falta que salga alguno a decir que empezará a cazar traidores como hizo Mario Ishii cuando el kirchnerismo perdió contra nosotros en 2009”, recordó un PRO de la primera hora que ya escuchó esa idea.

“Alguien le tiene que avisar a Horacio que no tiene que perseguir a nadie. Todos le estamos dando una mano a Patricia para que pueda hacer campaña”, le confesó a MDZ uno de los que trabaja y cree que Rodríguez Larreta debe ser el representante presidencial de Juntos en 2023.

Mientras tanto, Mauricio Macri eleva su temperatura y su temperamento calabrés le suele jugar una mala pasada. “No te equivoques… Mauricio piensa y hace todo para estar en el centro de las decisiones y eso tensiona permanentemente con Horacio”, le confesó un referente que quiere verlo como candidato en 2023 y que describe la relación entre ellos como “formal y sin cariño”.

La relación entre el alcalde y el radicalismo es otra de las cuestiones que tiene a maltraer no solo al presidente, sino al resto del PRO. Es que Rodríguez Larreta habría amenazado con cerrar con el radicalismo a través de Martín Lousteau y canjear la Ciudad de Buenos Aires por la candidatura presidencial. “Si hace eso, todos los que estamos acá, inmediatamente nos vamos”, le confesó uno de los territoriales que todos los días trabaja, también, para verlo presidente.

Al observarse cada vez más aislado y corrido por los planteos no solo de Bullrich y de Macri sino de otros referentes, Rodríguez Larreta intuye que debe crecer por fuera de la estructura partidaria que lo vio nacer. Si sucede esto, no hay solución posible.

Es un problema que quien tiene que conducir no decodifique lo que sucede en su entorno y en lo que debe conquistar. Porque ahora también dudan quienes deben mirarlo para saber qué hacer.

La situación que se provoca en la Ciudad de Buenos Aires con la proliferación de varios candidatos PRO, y justo cuando la propia estructura partidaria descree que quede solo uno de ellos, es una de esas señales que no ayudan a consolidar un proyecto presidencial. “Si no tenes seguro tu territorio, cómo podes pretender tener el resto”, reconoció uno de los principales funcionarios del alcalde.

La crisis por la que atraviesa el Frente de Todos debería obligar a la oposición a generar ya candidatos que tengan claro que tienen una campaña y un mensaje por dar. Esto lo percibió el propio Diego Santilli en una de sus recorridas por el Gran Buenos Aires cuando le reclamaron que no haya peleas internas,

Otro de los problemas que le apareció a Juntos por el Cambio fue la irrupción de una fuerza de derecha que antes monopolizaba Macri. Esto generó una necesidad de “halconizar” el discurso por parte de varios dirigentes en contraposición de la mesura y la postura antigrieta de Rodríguez Larreta.

Esta tensión entre halcones y palomas la hizo pública el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien también se anota como candidato a gobernador pero con una fuerte alianza con su tocayo Santilli. “La llegada de Milei a la política debe llamarnos la atención”.

“No podemos enojarnos ni negar su existencia. Tenemos que atender por qué motivo mucho de lo que dice tomó cuerpo en una parte de nuestra sociedad. Y eso nos permite fortalecer las chances del cambio en la Argentina porque él también está pidiendo eso, más allá de sus formas y modos”, analizó en un off con periodistas hace una semana.

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