Oficial: el juicio más importante de Mendoza se quedó sin jueces
La causa en la que se investiga una red de corrupción que era presuntamente liderada por el juez federal Walter Bento tropezó nuevamente con los problemas de que sea un integrante del Poder Judicial el acusado: los tres jueces que habían sido designados para el juicio oral y público se apartaron. Por eso, el juicio más importante de la historia reciente de Mendoza ahora está oficialmente sin jueces, con un tribunal oral acéfalo.
Como adelantó MDZ, desde que fue designado el Tribunal Oral 2, integrado por Héctor Cortés, Pablo Salinas y Roberto Julio Naciff, el juicio parecía tener un futuro complejo porque el juego de relaciones de los magistrados generaría una trabazón; un problema que finalmente ocurrió. Hoy se confirmó la inhibición de Naciff, el único de la terna que aún quedaba en pie. Ese caso fue particular. El fiscal Dante Vega lo recusó. El juez rechazó los términos, pero al mismo tiempo se inhibió y se apartó del juicio.
Antes se habían apartado los otros dos jueces. Pablo Salinas lo hizo porque antes había sido abogado querellante en las causas por delitos de lesa humanidad y en ese rol denunció a Walter Bento por demorar las causas. Ese cruce podía generar algún tipo de suspicacias y Salinas eligió apartarse. Ese magistrado podría haber tenido una particularidad en su carrera. Como abogado fue clave en el juicio contra los camaristas federales que luego fueron condenados y destituidos por haber sido parte del aparato represivo del Estado durante la dictadura. Y ahora había sido designado para juzgar a un juez federal, esta vez en su rol de integrante del tribunal oral.
Héctor Cortéz se apartó, antes incluso de ser recusado por el acusado. Ambos tienen una mala relación personal y profesional; surgida previamente y ahondada en la convivencia en Tribunales. Cortéz también tiene antecedentes de haber juzgado a integrantes del Poder Judicial y conoce de esas tensiones internas.
Demoras
Bento está procesado por ser, según las sospechas, líder de una asociación ilícita dedicada a hacer favores a presos por delitos federales a cambio de coimas. Además, está acusado de enriquecimiento ilícito, lavado de activos y abuso de autoridad. La trama se convirtió en una de las causas más relevantes de la historia reciente de Mendoza, pues involucra al juez federal con mayor poder por la competencia penal y electoral que tiene.
Ahora el juicio se quedó sin jueces. La Cámara de Casación debe nombrar los reemplazantes, en un proceso en el que los tiempos pueden ser largos. De esa manera, las dos vías en las que se juzga el desempeño de Bento están en pausa: la causa penal fue elevada a juicio, pero no tiene quién lo haga. En el Consejo de la Magistratura se pidió el juicio político y la suspensión, pero ese organismo está en un conflictivo proceso de renovación que deja en segundo plano el caso del juez mendocino.

