Con la idea de lo nuevo, la vieja política y Javier Milei se potencian para el 2023
Hoy parece que los “outsider” quieren ser iguales a Carlos Menem. La comparación realizada en estos últimos días por la competencia librada entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, en la que la segunda sería el Menem del PRO contra el alcalde que sería el “Antonio Cafiero” de aquella interna de 1988, hace que muchos otros piensen en ser "el marginal que toma todo". Ya se sabe cómo terminó ese proceso político irrepetible de la Argentina.
En aquel momento no importó que el gobernador riojano, con patillas, casi un protagonista del mundo de la farándula y acostumbrado a las notas de color no tuviera estructura ni cargos para repartir. Mucho menos tenía dirigentes con renombre en los municipios de la provincia de Buenos Aires y del país. Sólo Eduardo Duhalde, intendente de Lomas de Zamora, lo apoyaba, y con él empezaron a sumarse, tibiamente, algunos otros.
Por otra vía, el primero que vió al fenómeno social que provocaba el riojano fue su amigo Juan Carlos Rousselot, locutor de sonrisa amplísima e intendente de Morón, a través de la Mesa Política Sindical Menem Presidente que armó Luis Barrionuevo, el mismo que ayer le salió a discutir a Máximo Kirchner el armado de las listas del Frente de Todos en el futuro.
Sin embargo, muchos prefieren olvidar cómo terminó la experiencia. "Si decía en la campaña lo que en verdad iba a hacer, nadie me iba a votar", se había sincerado el flamante presidente que juraba que no nos iba a defraudar.
El ser un "nuevo Menem" también lo interioriza ahora Javier Milei. No sólo ser el representante de la antipolítica, el que viene a desterrar a la “casta” sino el que ofrece algo tan nuevo que nadie lo experimentó jamás. Sin embargo, con el histriónico economista libertario y anarquista esa comparación no puede ser tan lineal y quizás el resultado sea muy distinto al buscado.
Primero, el riojano tenía carisma, cintura, pretendía convencer, siempre, y nunca confrontaba. Nunca decía cosas de las que no podía volver y jamás rompía puentes con dirigentes que sabía que en algún momento debía volver a hablar. Eso claramente no es lo que hace Milei, quien ya se enemistó con quien lo invitó a la aventura política, José Luis Espert, otro difícil, si los hay.
Los dirigentes, que en algunos de los casos se los castigaba con el apodo de “desarrapados” que iban a buscar algo del carisma que Menem les podía aportar para sus campañas locales no respondían a órdenes de otro que no sean ellos mismos. En el caso de los que se suman al mileísmo, claramente, son marginales que han fracasado desde aquellas épocas, primeras de nuestra democracia, se han peleado con sus socios locales o, directamente, son mandados por el oficialismo distrital para compartir los beneficios.
Se ve con demasiada claridad que la marginalidad se suma desde la hipótesis del combate a la “casta” y aportan financiamiento que nadie puede certificar que venga de origen legal. Y a pesar que Carlos Kikuchi ya les puso el freno de mano, siguen intentando y pintando las paredes de las principales autopistas y caminos ribereños.
Los intendentes peronistas ya recibieron las visitas de los poquísimos operadores habilitados para ejecutar el plan de “ayudanos a ayudarte”, consistente en ofrecerle uno de los dos primeros lugares en las listas de concejales local a cambio de que su lista esté en el cuarto oscuro. Entonces, los fiscales de Axel Kicillof, Máximo Kirchner o la propia “casta” a la que dice combatir le cuidarán los votos a Milei en el cuarto oscuro porque sus fiscales son inexpertos o inexistentes.
El pensamiento que aún subsiste en el microclima del Frente de Todos es que cuantos más votos consiga el libertario menos obtendrá cualquier candidato de Juntos por el Cambio, algo que Shila Vilker, de Trespuntocero, ha empezado a desmitificar porque los que votarían por él en 2023 se dividen casi en partes iguales entre los que apoyaron al Frente de Todos y a JxC el año pasado.
“Por eso el acuerdo por un concejal es gratis para nosotros, si no lo vamos a sacar de ninguna manera. Por lo menos de esta forma lo metemos sin que nadie se dé cuenta”, se ríe, con ganas, un importante intendente que ya ha hecho lo mismo con Aldo Rico y Luis Patti en el siglo pasado, Francisco De Narváez en 2009, Sergio Massa en 2013 y ahora ya acordó hasta el candidato en su distrito que representará a Milei. “Un tano siempre hay a mano”, suelta con su habitual sorna.