Los cambios de los Gabinetes: quién acertó y quién le sigue errando

Los cambios de los Gabinetes: quién acertó y quién le sigue errando

Los cambios de Gabinete son parecidos pero diferentes. En términos políticos, el que más cerca estuvo del mensaje de la elección fue el realizado en la Provincia, donde se interviene directamente la gestión de Axel Kicillof. Máximo Kirchner y Sergio Massa fueron más prácticos que CFK.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Las comparaciones son odiosas, pero en este caso grafican lo que sucedió en el seno del poder. Hay parecidos y diferencias en los cambios de Gabinete que se produjeron en el orden nacional y en el provincial debido a la relación que Alberto Fernández y Axel Kicillof con Cristina Fernández de Kirchner.

El parecido radica en que ni Fernández ni Kicillof querían hacer ningún cambio. Mientras que el presidente pretendía estirar todas las definiciones para luego de las elecciones generales de noviembre, el gobernador directamente hizo presentar renuncias a su Gabinete sabiendo que no las iba a aceptar.

En las reuniones que ambos tuvieron con intendentes y ministros en ningún momento se habló de cambios de funcionarios, a pesar que ambos perdieron. Los otros que también lo hicieron fueron Cristina Fernández de Kirchner y en mucha menor medida, Sergio Massa, quien casi no se mostró en la campaña.

El Gobierno nacional sufrió la presión directa cuando a media mañana del miércoles, el ministro del Interior, Wado de Pedro, comunicó que había presentado su renuncia, para precipitar lo mismo del resto del Gabinete. En ese momento empezó la resistencia albertista, que duró hasta la carta de la vicepresidente, el jueves por la noche.

Sin embargo, nada de esto se producía en el lugar donde todo empezó, la Provincia de Buenos Aires. Kicillof navegaba tranquilamente sobre la ola que arrastraba todo el ámbito nacional, cuando fue la derrota que sufrió el Frente de Todos en el territorio que él Gobierna lo que precipitó la crisis.

Máximo Kirchner es el otro personaje en discusión. Fue el que más presionó para que hubiera cambios en el Gabinete nacional pero también ya venía alertando sobre los “funcionarios que no funcionan” en el territorio bonaerense. Lo único que lo ataba era que su madre protegía al gobernador pero no al presidente.

En Provincia de Buenos Aires, a diferencia de lo que sucedió en Nación, puede decirse que las modificaciones tuvieron una lectura política directa y precisa. Lo que menos tenía el gobierno de Kicillof no sólo eran intendentes, sino que tampoco sobraban personas que pudieran entenderlos y trabajar con la ejecutividad que ellos lo hacen y precisan.

Ahora habrá dos: Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora, y Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas. No son amigos, pero son pares. Cada uno representa una cosa distinta de la política y de las relaciones con los espacios de poder.

También puede aceptarse el enroque de género producido en Gobierno, donde la experimentada Teresa García deja su caro porque próximamente asumirá como senadora provincial y hasta conduzca el bloque oficialista. En su lugar estará Cristina Álvarez Rodríguez, quien supo soportar la tensión que había entre las gestiones de Daniel Scioli y Cristina Fernández de Kirchner cuando Scioli era gobernador y quería sucederla.

Lo que sucedió en el ámbito bonaerense es una bocanada de aire positivo que puede impulsar a cambiar el humor tras la derrota electoral. Es como que hubiera habido una intervención en la gestión provincial por parte de Kirchner a través de Insaurralde, en la jefatura de Gabinete. Él conoce las necesidades y las personalidades de todos sus pares, lo cual, hasta ahora, nunca logró Kicillof, quien tampoco empatizó con la mayoría, ni siquiera con sus nuevos funcionarios.

En cuanto al Gobierno nacional, no sucede lo mismo. La llegada de Aníbal Fernández es la más clara muestra que no se entendió el voto de las PASO. Marca un paso atrás, sin proyecto futuro, que estará siempre en discusión por sus escándalos. Y si se sigue radicalizando el discurso, con una vicepresidente enojada y presionando, con escaso o mediano resultado permanentemente, pero sabiendo que ya no es la que dice algo y todos ejecutan. Sufrió mucho para imponer algo parecido a lo que pretendida.

Otro dato de color. Aníbal Fernández y Julián Domínguez, el otro ingresado al Gabinete nacional, disputaron una feroz interna para la Gobernación en 2015 en la Provincia. Ganó el primero, pero el segundo recibió el apoyo del papa Francisco y de los curas villeros en la lucha contra el narcotráfico. ¿Habrá quedado recelo de aquella época?... 

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