El cambio de gabinete suma conflictos indirectos para Máximo Kirchner

El cambio de gabinete suma conflictos indirectos para Máximo Kirchner

La designación de Juan Manzur, que aún no resolvió su sucesión al frente del gobierno tucumano, abrió la puerta para una discusión política en Buenos Aires. Su relación con Fernando Espinoza, enemigo de Máximo Kirchner y Axel Kicilof, podría provocar otro dolor de cabeza.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Juan Manzur no es santo de la devoción de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, como ella lo dijo, sinceramente, en su carta. También ya lo había expresado también en un acto a mediados de año, en Lomas de Zamora, cuando recordaban el Plan Qunita, por la cual la procesaron a ella pero no a él, el nuevo jefe de gabinete de ministros de la Nación.

Quizás no lo pensó, o por lo frenético que fue todo para ella desde la noche del domingo, donde perdió en su lugar de ocupación, el conurbano bonaerense, la expresidenta no tomó en cuenta un dato nada menor cuando propuso a Manzur en reemplazo de Santiago Cafiero, ese mismo funcionario que no quería mover Alberto Fernández porque creía que si lo hacía el próximo en ser removido era él.

Antes de ser gobernador de Tucumán, Juan Manzur fue secretario de Salud de La Matanza, que gobernaba el fallecido Alberto Belestrini, muy amigo de Néstor Kirchner a principio del nuevo siglo. Esa relación con la política local nunca se cortó, como tampoco las cuentas pendientes de resolución entre los dirigentes de ese distrito, el intendente Fernando Espinoza y la vicegobernadora Verónica Maggario, con los actores provinciales y locales de La Cámpora, los movimientos sociales y el gobernador Axel Kicillof.

Considerada la "quinta provincia", por la cantidad de votos que tiene La Matanza, en este municipio conviven bajo un estado de permanente tensión Espinoza y el presidente del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados bonaerense, Facundo Tignanelli, de extrema confianza de Máximo Kirchner. 

Máximo Kirchner tiene como aliado a Martín Insaurralde

Entonces, el nuevo jefe de gabinete, si no rompe sus viejas y duraderas relaciones con los responsables políticos matanceros, la voz del intendente será más escuchada que lo que habitualmente pasaba. Por sus modos y cierta prepotencia, Espinoza suele incomodar aunque de su boca broten las verdades más absolutas. 

En esta elección PASO se presentó como candidato a concejal "testimonial" para manifestar su desazón por el armado de las listas seccionales y nacionales y para marcar una postura ante las presiones de La Cámpora local, que había pretendido armarle una lista paralela. Otro dato más. Entre el intendente de La Matanza y el de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, el mejor aliado de Máximo Kirchner en la Provincia, la relación no solo es precaria, sino que compiten en cada oportunidad que se le presenta. 

Manzur fue "convencido" por la vicepresidente para que acepte su rol de administrador del presupuesto nacional en lugar de Cafiero luego que le dijera que no al propio presidente Fernández. Cristina Fernández de Kirchner tiene razones más potentes para convencer a quienes pretende alinear a sus propuestas, aunque estas hoy por hoy le provoquen un gran dolor de cabeza al gobernador de Tucumán. 

Con una pelea fuerte con su vicegobernador Osvaldo Jaldo, a quien le ganó en la última PASO, los intendentes que responden a Manzur le piden que no acepte el cargo como Jefe de Gabinete o que el vice no realice un "golpe institucional", aunque hasta dos años eran lo mismo o algo parecido. Se habían juntado para despojar todo resto que pudiera dejar el ex jefe provincial José Alperovich. 

Jaldo apagó el teléfono como señal de autonomía y no queriendo recibir ningún tipo de presión. No atendió ni al presidente ni a Sergio Massa. Esperaría el llamado de la persona con más poder en el Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner, la única que lo podría convencer, como hizo con el gobernador. 

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