Por qué Mendoza se empecina en no habilitar recitales masivos

Por qué Mendoza se empecina en no habilitar recitales masivos

A pesar del último decreto de agosto que aumenta el aforo en recintos cerrados al 70% de su capacidad habilitada, aún sigue rigiendo un tope máximo de 250 personas. Cómo vienen trabajando otras provincias y por qué nos convertimos en el último orejón del tarro.

Gonzalo Arroyo

Gonzalo Arroyo

El pasado 10 de agosto el Gobierno de Mendoza dio por finalizada la alerta sanitaria. El decreto 1116 enumera nuevas flexibilizaciones con respecto a los shows en vivo en espacios cerrados, elevando el aforo de un 50% a un 70%. Esto generó gran expectativa productores, organizadores y artistas que veían la posibilidad de comenzar a resurgir una de las industrias más golpeadas por la pandemia del coronavirus. Pero las buenas noticias duraron poco, ya que el Decreto pone un tope obligatorio: puede haber hasta un máximo de 250 personas, la misma cantidad con la que se viene trabajando en nuestra provincia desde diciembre de 2020 (decreto 1650).

Esta limitación de asistentes que pueden presenciar un espectáculo hace inviable la realización de conciertos "masivos" (a partir de 1.500 personas), negándole la posibilidad a un gran sector económico de poder reactivar su actividad que ya lleva 17 meses de parate.

La situación epidemiológica en Mendoza ha mejorado desde julio de 2020 a la actualidad. De eso no hay dudas. Los contagios disminuyeron, hay menor ocupación de camas UTI, se estableció un plan general de vacunación, fuertes campañas de concientización y se liberó la circulación, entre otras cosas. Por todo esto el Gobierno decidió acertadamente dejar sin efecto la alerta sanitaria. Entonces, si el panorama actual de la provincia es favorable para ir eliminando restricciones, ¿por qué en lo que respecta a los conciertos en vivo seguimos con esta limitación en la capacidad de público que data de diciembre del año pasado?

Es momento de dar vuelta la página

No se les está pidiendo a las autoridades que liberen sin ningún tipo de control. No; se les solicita que revean este punto en particular. Que las salas, bares, espacios culturales, teatros, auditorios y estadios habilitados puedan desarrollar actividades a partir de un porcentaje de aforo determinado (sea del 30%, 50% o 70%) sin límites o con un tope razonable de público dependiendo del espacio e infraestructura particular de cada lugar.

Si en la actualidad está permitido un show para 250 personas en un lugar habilitado para un máximo de 400, como puede ser que el mismo tope de ocupación rija para un lugar habilitado para 1.000, 1.500 o 4.000 personas. Se da por hecho que un recinto con mayor capacidad habilitada de ocupación tiene una infraestructura superior (diversos ingresos de entrada y salida, cantidad de baños, ventilación, espacio en general) para poder albergar más espectadores y mayor área disponible para la ubicación de los mismos cumpliendo con los protocolos de distanciamiento.

Algunos ejemplos de un gran universo de opciones que están disponibles para abrir el abanico a este diverso e importante sector económico que representa la música en vivo. Lugares como el Auditorio Ángel Bustelo, el Stadium Arena Maipú, y hasta el Aconcagua Arena, por nombrar tan solo tres, hoy podrían estar funcionando con aforos razonables a sus capacidades estructurales, cumpliendo con todos los protocolos vigentes para actividades de música en vivo aprobados por el Gobierno provincial y nacional.

En duda

Habilitando un mínimo de 1.500 personas hoy sería factible realizar conciertos de mayor envergadura, como el que anunciaron Divididos y Ciro y los Persas en Mendoza para noviembre (shows que están agendados pero que no están a la venta por la mínima capacidad que rige actualmente en nuestra provincia). Para el Estadio Arena Maipú esa capacidad representa un 35% del aforo de las 4.300 personas que tiene habilitadas. 2.500 asistentes representan tan solo un 21% de las 12.000 personas autorizadas para el Aconcagua Arena. Y finalmente, si al Auditorio Ángel Bustelo se le aprobara un 50% de capacidad podrían ingresar 900 personas de las 1.800 habilitadas.

En este sentido es importante remarcar la labor que vienen realizando los teatros estatales desde principio de año, como el teatro Independencia, teatro Plaza, teatro Mendoza, teatro Imperial, librándoles el 100% de lo recaudado en taquilla a los artistas mendocinos, corriendo con los gastos técnicos y haciendo cumplir los protocolos establecidos, esos espacios también merecen la posibilidad de aumentar sus límite de capacidad de espectadores. 

El resto del país ya está en movimiento hace rato

Las plazas más importantes de la Argentina ya vienen trabajando desde el verano con shows presenciales en espacios cerrados. Provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe reglamentaron su actividad bajo un aforo que va del 50% al 70% con un límite de capacidad de 1.500 y de hasta 2.500 dependiendo del venue. Ejemplos, sobran: Luna Park (Buenos Aires) 2.500 localidades de 6.300 habilitadas; Quality Espacio (Córdoba) 1.500 localidades de 3.400; Teatro Opera (Buenos Aires)1.200 localidades de 1.600.

Protocolo para actividades con público. CABA, julio 2021.

Pero esto no es todo. Córdoba ya prepara para este sábado una prueba piloto de un show en formato burbuja sin butacas. Será en la Plaza de la Música con la presentación de Ulises Bueno. La gente podrá bailar en grupos delimitados por corralitos. Es decir, en otras provincias ya superaron el tema de topes irracionales de capacidad y ya trabajan en intentar volver a la mayor normalidad posible en lo que respecta a la experiencia de ver un concierto.

Nos cuidamos en libertad

La llegada de la pandemia obligó a las autoridades a tener que dedicarse a pleno a solucionar temas más urgentes. No estaban dadas las condiciones para este tipo de planteos. Pero transitado un año y medio, y viendo la situación epidemiológica en la que se encuentra Mendoza, es necesario comenzar a trabajar en conjunto con los sectores afectados para dar una pronta solución a la problemática expuesta. Apelando a la firme posición y convicción que siempre tuvo este Gobierno en relación a las restricciones y a su lema "en Mendoza nos cuidamos en libertad" creo que es posible sortear este dilema. 

Si provincias con una situación sanitaria y epidemiológica mucho más comprometida que la nuestra supieron dar respuestas, ya es hora de hacer nuestra parte. Son las autoridades las que definen los protocolos pero si hay experiencias que funcionaron en otras provincias, no veo por qué no aplicarlas acá. Los ejemplos y modelos están a la vista. No se pretende que seamos punta de lanza en la materia, lo que se pide es avanzar y no convertirse en el último orejón del tarro.

 

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