El terror del Frente de Todos: ganar la provincia de Buenos Aires y perder a nivel nacional

El terror del Frente de Todos: ganar la provincia de Buenos Aires y perder a nivel nacional

Teniendo en cuenta los sondeos que llegan a los despachos más importantes de la Casa Rosada, empieza a surgir un escenario que le hiela la sangre al oficialismo. Ganar ajustadamente en al provincia de Buenos Aires y perder la contienda de noviembre de nivel nacional. La clave, la Tercera Sección.

Beto Valdez

Beto Valdez

Los últimos números que circulan en el mundo del oficialismo indican que hoy podrían ganar ajustadamente la provincia de Buenos Aires pero ser derrotados a nivel nacional, un escenario que le hiela la sangre a gran parte del Frente de Todos. Saben que si la victoria bonaerense no es contundente no les serviría para ser los claros ganadores de los estratégicos comicios legislativos de medio término. 

Por eso la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner va a poner toda su energía en la Tercera Sección Electoral, el sur y oeste del Gran Buenos Aires donde en 2019 el FTD logró la diferencia para ganar las elecciones presidenciales. Esa es la zona del conurbano donde el kirchnerismo tiene su base electoral más fiel y numerosa. Divididos en 19 distritos, desde La Matanza hasta Punta Indio y desde Lobos hasta Quilmes, donde viven más de cuatro millones y medio de electores.

Esto explica la presencia de Cristina el jueves pasado en Lomas de Zamora repartiendo notebooks junto al gobernador, Axel Kicillof, y al intendente Martin Insaurralde, quien como anticipara Alejandro Cancelare en MDZ, empieza a sonar como cabeza de lista del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires.

Dos ministros del gabinete de Alberto Fernández confesaron en privado que “es muy probable” que el socio de Máximo Kirchner salte del segundo municipio más poblado de la Tercera, después de La Matanza, para intentar lo que no pudo en las legislativas de 2013 cuando fue derrotado por Sergio Massa.

Axel Kicillof estuvo junto a CFK en Lomas de Zamora.

“Si en la Tercera no hacemos una diferencia grande, por más que ganemos en la Primera, se reduce mucho la diferencia porque nos va muy mal en el interior bonaerense”, admiten en el oficialismo. Si fuera cierto que el FTD no llega a arañar el 45% en la provincia de Buenos Aires y la brecha con Juntos por el Cambio es menor a los 10 puntos, el número final a nivel nacional puede ser desfavorable para los intereses de la Casa Rosada.

Se pronostican palizas en CABA, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza, con lo cual se pueden revertir los 8 puntos de diferencia que logró Alberto sobre Mauricio Macri en las elecciones generales. 

Pese al entusiasmo inicial que generó en el oficialismo la feroz interna opositora, lo cierto es que varios dirigentes del PJ bonaerense perciben que la PASO entre el PRO y la UCR puede ser tan competitiva que sume un porcentaje de votos inusual en el principal distrito del país. “Y ellos después van a salir juntos a pelearnos voto a voto”, dicen.

De ahí que la vicepresidenta no oculta su preocupación por el escenario electoral bonaerense y el voto de los jóvenes que en 2019 se fueron masivamente al Frente de Todos. Hoy los votantes entre 16 y 25 están enojados con el Gobierno por los efectos de la cuarentena y ella los quiere recuperar.

De todas formas, estos pronósticos, siempre que aseguren un triunfo en Buenos Aires, preocupan más a la Casa Rosada y al resto del oficialismo que a Cristina. “Un triunfo incluso ajustado a nivel bonaerense sería el trampolín para la candidatura presidencial de Kicillof, como quiere Cristina”, dicen fuentes de la Casa Rosada.

Ese escenario resulta disparatado para la mayoría del establishment peronista. “Con el estilo de Axel no hay 23 posible”, dice un gobernador con preocupación. Por eso quieren poner toda la carne en el asador para la campaña electoral. 

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