Yo soy yo, no la “esposa de”

Yo soy yo, no la “esposa de”

La precandidata a legisladora Ángela Floridia cuestiona las notas y comentarios que la mencionan como "esposa de" y defiende el rol de las mujeres en la política de manera independiente.

Por Ángela Floridia

Por Ángela Floridia/ Precandidata a senadora provincial Frente Cambia Mendoza

Parece mentira que en pleno siglo XXI, una mujer tenga la necesidad de aclarar que para acceder a la política no necesita de un hombre; que no es portadora de privilegios  por estar casada “con”, y que tiene identidad, pensamiento crítico y existencia propia. Parece mentira, pero no lo es.

Aún hoy, pese a tantos años de lucha para conquistar derechos y cuando pareciera que el mundo empieza a correr ese techo de cristal que nos impusieron históricamente, siguen apareciendo opiniones que ponen en duda la capacidad anteponiendo preconceptos fundados no en lo legal, no en lo ético, sino en un machismo cruel sin ningún tipo de asidero.

Mi militancia política no comenzó con mi casamiento, en 2015. Con 18 años, en 1996, me afilié al radicalismo, por lo que cuento con largos años de caminar y recorrer el territorio al que pertenezco, Las Heras.

Pero no sólo eso. He tenido a cargo la organización de la fiscalización en distintas elecciones y encargada de fiscalización en escrutinios definitivos, soy presidenta de la junta electoral y apoderada de  la UCR, fui miembro titular de la Secretaría de la Mujer del radicalismo provincial junto a Claudia Najul y he formado a jóvenes que con la misma ilusión que yo, están dando sus pasos en este partido.

En cuanto a mi actividad en el sector público, trabajé en el Registro Civil, en el Concejo Deliberante de Las Heras, en el bloque de diputados de la UCR en la Legislatura y también en el Interbloque Cambia Mendoza. Fui Prosecretaria Habilitada de la Cámara, lugar desde donde promoví la modernización de esta institución con la Gestión Documental Electrónica y en el que  establecí  manuales de procedimiento y un orden administrativo que derivó en importantes ahorros presupuestarios. Actualmente soy Directora de Personal y precandidata a senadora provincial por el primer Distrito Electoral.

Pero no es mi intención hacer gala de mi trabajo en política ni en la gestión pública. Pretendo dejar en claro que no existe legislación alguna, ni en materia de partidos políticos ni constitucionalmente, que me impida acceder a una banca por compartir mi vida con quien es Presidente del Tribunal de Cuentas de la provincia.

En primer lugar, porque prohibirlo sería precisamente, inconstitucional; en segundo lugar, porque el Tribunal de Cuentas es un organismo de control de otros organismos del Estado, no de los legisladores; tercero, porque cuestionar mi precandidatura por ese hecho es negarme el legítimo derecho a ser elegida por el voto ciudadano.

Finalmente y más preocupante, porque el mensaje es tendencioso y peligroso al dar a entender que las mujeres, por ser hijas, primas, hermanas, madres “de” o estar casadas “con”, deben renunciar a la posibilidad  de ocupar lugares de poder. Bajo ese concepto, deberíamos olvidarnos de quiénes somos, qué nos apasiona, qué queremos. Deberíamos renunciar a nuestros objetivos y quedarnos a la sombra, relegadas, y con ello, tirar por tierra nuestras conquistas.

Creo que es momento de cambiar la perspectiva, romper estereotipos, abrir la mente y dejar, desde los actos y desde lo discursivo, de ponernos barreras.

Para quienes no me conocen, SOY Ángela Floridia. No, la “esposa de”.

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