El PRO bonaerense le pasa factura: fuerte rechazo a los pedidos de María Eugenia Vidal

El PRO bonaerense le pasa factura: fuerte rechazo a los pedidos de María Eugenia Vidal

Los intendentes del PRO que terminaron apoyando el proyecto de Horacio Rodríguez Larreta para que Diego Santilli desembarque en la Provincia de Buenos Aires rechazaron de plano los pedidos realizados por María Eugenia Vidal para colocar a su gente de confianza en las listas de legisladores.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

"Que María Eugenia Vidal se ocupe de su campaña de la Capital que de esta nos encargamos nosotros. Que allá ponga los candidatos que quiera, pero que no se meta en la Provincia, ella se fue", soltó uno de los jefes comunales más modositos a la hora de expresarse públicamente pero que en privado no tiene empacho en subir la voz y argumentar con mucho fervor. 

Mientras siguen las frenéticas negociaciones por evitar que haya PASO entre Diego Santilli y Facundo Manes, y que hasta hoy "todo puede pasar", los jefes comunales del PRO entienden que "Horacio" (por Rodríguez Larreta) no capta del todo bien los códigos de la política bonaerense. Acá no se juega a medias ni mucho menos con buenos modales".

Uno de los elementos que atraparon a los que hicieron volar por el aire al Grupo Dorrego, donde estaban todos los intendentes del PRO juntos por una candidatura "absolutamente bonaerense" era la promesa de Rodríguez Larreta que ellos serían "los dueños de la lapicera". Es decir, iban a decidir los candidatos para legisladores provinciales sin tener que estar sujetos a los designios de nadie, ni siquiera de Vidal, que siempre ponía personas de su extrema confianza pero con poco peso político. 

La exgobernadora siempre desconfió no solo de las estructuras tradicionales. También de sus propios intendentes y referentes "de la política". 

Sin embargo, este "sueño" del manejo sobre los nombres que tendrán las listas provinciales se esfumó. Para peor, ahora toman conciencia que sí la hubieran tenido en caso de seguir como estaban, juntos. Entonces, además de deber darle los lugares que acordó directamente Jorge Macri con Rodríguez Larrreta para desandar su precandidatura a diputado nacional, también tienen que analizar otros pedidos más traumáticos, como los que realiza Gustavo Posse, el intendente de San Isidro, quien por acordar con Santilli también reclama. 

Los integrantes del Grupo Dorrego.

Jorge Macri ya tenía varios puestos asegurados, que son parte de su estructura original, pero ahora le adosará otros más. Y, en el medio de esa negociación, aún no resuelta, llegó el pedido de Vidal, que no fue a través de una servilleta, pero sí prolijamente anotados de doce nombres para integrar diferentes listas de candidatos a diputados nacionales y legisladores provinciales. 

De todos, el único que quedó en pie fue el de su exesposo y exalcalde de Morón, Ramiro Tagliaferro, quien pretende regresar a la Cámara de Diputados bonaerense, donde estuvo en 2009 hasta 2013. En las negociaciones en la Primera sección electoral, la que abarca la región noroeste del Gran Buenos Aires, quedaría en el quinto lugar de ocho. Se especula que sólo ingresarán tres, y con una excelente elección, similar a la de 2017, cinco. 

En los distritos también hay tensión y todos tienen necesidad de negociar hasta el último minuto. Hasta ahora siempre las pretensiones de los jefes comunales eran a sabiendas que sus rivales internos, también considerados socios políticos, según la acepción que se quiera adoptar, tenían mucho menos injerencia en el territorio y que sus posibilidades electorales eran casi nulas si no participaban del esquema oficial.

Esto se veía con mayor claridad en el conurbano bonaerense. En el interior, la paridad entre los del PRO y radicales hacía que muchas veces los intendentes partían casi a la mitad la distribución de cargos. En el Gran Buenos Aires, Jorge Macri, Diego Valenzuela, Néstor Grindetti, Jaime Méndez y en su momento Martiniano Molina y Nicolás Ducoté no eran generosos con sus aliados y los ubicaban en lugares grises o con escasísimas chances de ingresar a sus respectivos concejos deliberantes.

Con esta posible interna esto cambió. De piso los que tengan la misma sábana que Facundo Manes superarán el 30% de los sufragios de las PASO y eso le permitirá a acceder a dos concejales plenos en la nómina oficial. Y allí, porque no hay acuerdo con el PRO, podrán colocar a quien quieran, sea afín o no al intendente, la mayoría de los casos con un quorum muy justo en sus respectivas legislaturas locales.

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