Punto de partida: así arranca la carrera electoral en la que se disputa mucho más que cargos legislativos

Punto de partida: así arranca la carrera electoral en la que se disputa mucho más que cargos legislativos

Cambia Mendoza evitó la salida del PRO y apuesta a estar por encima de los 40 puntos, En el Frente de Todos, Anabel busca lograr al menos el mismo resultado que en 2019, que fue de 35 puntos. El fracaso de la creación de une tercera fuerza y la incógnita Iannizzotto.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Ya están conformados los frentes electorales que competirán en Mendoza en los próximos comicios. Y si bien falta aún definir quienes serán los candidatos, cuestión que se resolverá en una semana y que son vitales en toda campaña, el escenario electoral en la provincia puede comenzar a vislumbrarse.

Cambia Mendoza resistió uno de sus tironeos más fuertes desde que la alianza se constituyó en 2015, por la amenaza de ruptura de Omar De Marchi que se sostuvo casi hasta último momento. El lujanino pujó por obtener un mayor reparto en las listas con el objetivo claro de proyectar esta elección de 2021 hacia las gubernamentales de 2023 y se preocupó en tratar de sacarle el mayor provecho posible a los cargos elegibles en la Legislatura. Alfredo Cornejo no estaba dispuesto a discutir este punto en esta instancia, pretendía que De Marchi firmara la constitución del frente y después la distribución de los candidatos. Pero terminó cediendo. Incluso, lo hizo a pesar de la reacción de Rodolfo Suarez y los intendentes oficialistas, quienes directamente querían ir a contarle al PRO las costillas en una interna.

Los amarillos se quedaron con la repartija de, al menos, cinco lugares para la Legislatura (podrían ser seis si Cambia Mendoza hace una muy buena elección), uno a nivel nacional, poco menos de una decena de bancas en los concejos y el compromiso de una mayor participación en el Gobierno. No es un mal arreglo para quien hoy solo tiene dos legisladores provinciales que lo representan. Pero ese acuerdo podría generar un frente de tormenta para el Gobernador durante los últimos dos años que le quedarán de gestión porque De Marchi tendría un bloque potencial de seis legisladores propios. En el oficialismo sacan cuentas y analizan que, más allá de esto, no hay riesgo evidente ya que mantendrán las mayorías en ambas Cámaras con el respaldo de los bloques aliados.

Cornejo vislumbró el escenario electoral con De Marchi compitiendo por afuera y sacó una cuenta lógica: todos los puntos que el diputado iba a terminar sacando, eran votos que terminaba perdiendo Cambia Mendoza. Esa fuga no iba a poner en riesgo la elección para el Gobierno a manos del peronismo, pero claramente dañaba otra de las estrategias vitales de esta contienda. Con un radicalismo que renovó su optimismo en la provincia de Buenos Aires con la candidatura de Facundo Manes, el proyecto presidencial del exgobernador mendocino recobró impulso. Pero para ello, Cornejo precisa que el triunfo en Mendoza sea contundente, es decir, que el resultado no baje de los 40 puntos para poder ir y mostrar esas credenciales a nivel nacional. En la proyección que hace el Gobierno, el resultado estaría por debajo de los 52 puntos que logró Suarez para ser electo. Pero Cambia Mendoza confía en sacar 44 puntos en estos comicios.

Algo así ya probó Gerardo Morales en Jujuy, otro de los que mostró aspiraciones presidenciales dentro de la UCR, quien hacia finales de junio ganó en su provincia con casi el 42% de los votos. El gobernador norteño compitió en un escenario que para Cornejo sería soñado acá, ya que el peronismo se presentó partido en al menos tres frentes. Pero eso no ocurrirá.

Mismo plan, distinto partido

Anabel Fernández Sagasti se fijó, si se quiere, el mismo plan electoral que el oficialismo: todos por adentro para lograr que la dispersión de votos peronistas sea la menor posible. La senadora se juega mucho en estos comicios. Primero porque está en riesgo su proyecto de poder para dentro de dos años y sabe que un resultado inferior al que consiguió en 2019 (que rondó los 35 puntos) la alejará de ese objetivo que ya para ella asoma como complicado en Mendoza. Hoy Anabel está rondando los 30%.

Por eso José Luis Ramón fue incorporado a las listas e, independientemente de que armó su partido Protectora para presentar candidatos en todos los departamentos, la mejor manera de que fuese funcional al plan electoral del Frente de Todos era sumarlo. Él pidió ser el primero en Diputados, como forma de garantizarse su continuidad en el Congreso. Pero le dijeron que no, aunque le prometieron un lugar de preponderancia en la campaña. Para Ramón esta también será una elección importante, más allá de que esta vez no encabezará la propuesta como sí lo hizo en 2017 y en 2019.

Ya se comenzó a notar que hablará y mucho de lo que muestra como logro político personal y es la declaración de Mendoza como "zona fría" y la consecuente rebaja en las tarifas de gas de entre un 30% y un 50%. En realidad, el proyecto fue impulsado por Máximo Kirchner y por Anabel ante el gabinete económico de Alberto Fernández, que lo compró porque entre otros beneficiarios estaban incluidos una gran cantidad de habitantes de la provincia de Buenos Aires. A Ramón, le dieron la posibilidad de venderlo mediáticamente como una forma de que su figura tome cuerpo, pensando en que lo iban a terminar poniendo como candidato.

Ahora bien. El líder de Protectora dio una voltereta política gigantesca en la Cámara de Diputados aliándose al oficialismo, pero para las encuestas es el dirigente que más mide por fuera de Cambia Mendoza y del PJ. Para Sagasti, Ramón le puede aportar cinco puntos. Pero un sondeo del Gobierno realizado de manera digital en la ultima semana lo termina valorando aún más. Lo midieron como posible candidato a senador nacional y alcanzó los 6,8 puntos en intención de voto.

Anabel tiene otro desafió fuerte en esta contienda además de la consolidación de su plan de llegar a la gobernación en 2023. Como paso previo, debe asegurar su liderazgo dentro del peronismo que hoy sigue mostrando signos de inestabilidad. Es verdad que consiguió armar un frente electoral como pretendía, pero las reticencias de algunos intendentes peronistas a sumarse a las listas de candidatos es la señal de que alguno podría salir a disputarle el poder después de noviembre.

Siempre escurridizo, Emir Félix es quien aparentemente está mandando señales en ese sentido. Para él o para su hermano Omar está reservado el lugar que a Ramón le negaron, pero ninguno de los dos todavía dice que sí. La especulación de los sanrafaelinos es válida: una derrota de Sagasti este año los dejará en condiciones de darle la pelea al kirchnerismo dentro de su partido si ellos quedan al margen de la contienda. ¿Lo harán? Nadie lo sabe todavía.

Iannizzotto, un problema para el Frente de Todos.

Un cabo suelto parece haberle quedado a Cambia Mendoza y al Frente de Todos y es una de las incógnitas de esta elección. ¿Cuántos votos terminará cosechando Carlos Iannizzotto, que es uno de los signos de pregunta que aparecen hoy a poco menos de tres meses de la PASO?

El dirigente de Coninagro estuvo enredado en la constitución de una tercera fuerza electoral que finalmente no se concretó y que apostaba a captar a los indecisos y a los desencantados tanto con el radicalismo como con el peronismo que no son pocos en la provincia. De perfil antiK, Iannizzotto podría hacerle daño al oficialismo. Pero también podrían fugar hacia él algunos votos peronistas.

La Izquierda también presentó su frente y es otra incógnita. En al misma encuesta en la que aparece Ramón, Noelia Barbeito figura con un 5% de intención de voto para el cargo de senadora.

Lo que por algunos días fue el alumbramiento de una gran coalición con ambiciones incluso de colocar un diputado en el Congreso, se derrumbó en un par de rondas de café por la imposibilidad de sus dirigentes de repartirse los cargos con expectativas. El Partido Demócrata, la Coalición Cívica, Ciudadanos por Mendoza, el Mendoexit, el Partido Verde, el Partido Federal y el propio Iannizzotto exploraron la semana pasada la alternativa de presentarse todos juntos. Y estuvieron cerca de concretar el deseo porque fueron conscientes de la realidad de que si se presentaban como frente sumaban más chances que si competían por separado. Esa idea alimentó las reuniones que se llevaron a cabo durante los días previos al cierre de la presentación de los frentes electorales ante la Justicia.

Con altísima expectativa, este sector alimentó la esperanza de que De Marchi los encabezara si, como venia advirtiendo, rompía con Cornejo. Pero todo se comenzó a venir abajo cuando este les avisó que se quedaba donde estaba. Allí llegó el momento de la verdad que, en definitiva, es lo mismo que les interesa a todos: quién se terminaba quedando con los lugares para los cargos entrables. El punto fue que había pocos lugares de reparto y para muchos con ambiciones. Los cargos posibles se concentraban particularmente en la Legislatura. Proyectando la perfomance de estas fuerzas en la provincia, históricamente han demostrado cierto peso en el Gran Mendoza y una poca efectividad en las urnas hacia el interior. Con ello, el nudo de la rosca era saber quién se iba a quedar con los primeros lugares a diputado y senador provincial en el primer y tercer distrito electoral. Una buena elección de diez puntos, les aseguraba dos bancas legislativas. El problema fue que por lo menos eran seis, los que codiciaban esos espacios.

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