La gestión de Alberto para que los chinos no hicieran caer Portezuelo

La gestión de Alberto para que los chinos no hicieran caer Portezuelo

La embajada argentina en China negoció con la empresa Sinohydro las condiciones de los pagos en dólares, para que la empresa finalmente concretara una mejora en la oferta económica que reclamaba Rodolfo Suarez y no abandonara el proyecto. Los motivos detrás de la decisión del presidente.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Una gestión de altísimo nivel diplomático argentino contribuyó para que Rodolfo Suarez lograra salvar la licitación para la construcción de la represa Portezuelo del Viento que estuvo al borde del naufragio en los últimos días. Esto, ante la negativa cerrada de la empresa china Sinohydro, cabeza del proyecto, a realizar una mejora en la oferta económica en el marco del proceso para que, finalmente, la provincia pudiera hacer cuadrar los costos de la obra con el presupuesto disponible.

En ese sentido, el embajador en China, Sabino Vaca Narvaja, estuvo reunido a principios de esta semana con los directivos de Sinohydro en ese país para garantizarle a la empresa asiática que no iba a enfrentar problemas con el tipo de cambio y que los pagos se iban a realizar en dólares, principal motivo por el cual Portezuelo había quedado a un paso de no seguir.

La movida diplomática tiene un trasfondo: Alberto Fernández decidió respaldar la construcción de la obra y los motivos son varios. Por un lado (y así se lo transmitió a Suarez en su última visita a Mendoza) el presidente aparece como decidido a seguir adelante con lo que hoy es uno de lo proyectos de inversión en obra pública más importantes de la Argentina. También, porque la provincia y la Nación son socios en el salvataje financiero de IMPSA, la empresa mendocina que es parte medular en este negocio.

Que se construya Portezuelo es vital para el sostenimiento de una empresa que fue insignia de la provincia durante décadas, pero que terminó dependiendo del aporte de capitales por parte del Estado en más de U$S 20 millones para poder sostenerse en pie. Para que la exmetalúrgica de Enrique Pescarmona funcione a futuro, no se necesita otra cosa más que ganar licitaciones importantes a nivel provincial, nacional e internacional. En la actualidad, el único proyecto fuerte que tiene en carpeta es el aporte de las turbinas para Portezuelo y la finalización de un contrato para aportar más de una docena de turbinas para Yacyretá. En diseño está el desarrollo de energías renovables y la posibilidad de trabajar con el Ejército Argentino en la fabricación de tanques. Y no mucho más. La empresa necesitará, sostienen, de al menos dos años de trabajo en licitaciones locales para, recién ahí, salir a competir nuevamente al mundo.

Pero existió otro elemento que movilizó las gestiones del Gobierno nacional y habría que encontrar aquí la clave. La Casa Rosada buscó evitar que los chinos se retiraran de la licitación argumentando problemas con el tipo de cambio que rige en la Argentina producto de las decisiones que se adoptaron en materia económica.

El único oferente en la licitación, la UTE Malal- hue , respondió este miércoles al pedido de rebaja de precios que hizo el Gobierno provincial y ahora deben decidir si adjudican o no los trabajos en un proceso que no demorara menos de seis meses. La empresa ofreció una rebaja del 22,6% a las ofertas que realizó que en concreto representan más de 200 millones de dólares menos de lo que originalmente había propuesto. Si se considera el IVA, Portezuelo costaría entre 980 y 995  millones de dólares, es decir más de 100 millones por encima del presupuesto oficial pero dentro del "dinero disponible" que tendrá Mendoza para ejecutarla (sin IVA el presupuesto de la obra sería de 820 millones de dólares). En total, habrá disponibles 1023 millones de dólares. Pero además de los trabajos estaba previsto licitar la tercerización de la inspección, para lo cual se calculan otros 100 millones de dólares aproximadamente.

Una veintena de representantes chinos venía trabajando en Mendoza desde hace más de un mes y hasta la semana pasada la licitación estaba a punto de derrumbarse por la negativa a reducir costos por parte este único que se presentó en la carrera. El punto estuvo basado en la preocupación de Sinohydro por la inestabilidad política en la Argentina que podría generar, en este caso particular, que Alberto Fernández dejara de pagar las cuotas del acuerdo por U$S 1.023 millones que suscribió Mauricio Macri con Mendoza y que son la base del financiamiento de la obra.

Pero fundamentalmente el consorcio oferente planteó sus reparos por la cotización del dólar que se iba a tomar y a que la provincia le pague la obra en pesos. Mendoza tiene formado un fideicomiso en dólares, en donde se depositan cada tres meses los pagos que provienen de la Nación y esa fue a garantía que puso la provincia sobre la mesa.

Hubo otro aspecto que mantenía trabada posibilidad de una mejora de oferta y estaba vinculado al costo de la mano de obra. La UOCRA, el sindicato de la construcción, exigía que se incluyera el pago de dos adicionales que elevaba el presupuesto de este ítem (15% por ítem campamento y un 30% por trabajo en la montaña) que el propio gobierno provincial negoció para intentar rebajar. Pero más allá de esto último, el punto clave de las preocupaciones chinas siempre estuvo en la cotización del dólar.

Quien encabeza la presentación, la asiática Sinohydro, es cabeza de la UTE Malal- hue, que además integra otro gigante oriental, China Gezhouba Group Corporation, y completan la mendocina Impsa, que tendrá a cargo el sistema hidroeléctrico de la represa y dos conocidas del medio local: Ceosa y Obras Andinas que se ocuparán del resto de las obras complementarias que también implican una inversión millonaria. Si resulta adjudicado, el líder asiático de la obra se quedará con el 46% de la participación en el consorcio, Impsa con el 22% y las otras dos empresas locales con el 16% cada una.

Horas antes del acto de apertura de los sobres con la mejora de oferta, un grupo de cámaras empresarias de Mendoza le envió una carta a Suarez reclamándole que no avance con la obra. El documento llevó las firmas de entidades de San Rafael, Malargüe y General Alvear y además fue respaldado por Carlos Achetoni (presidente de la Federación Agraria Argentina), por el sancarlino Alfredo Cecchi ( FEM), por Eduardo Sancho (Acovi) y por Carlos Iannizzotto (Coninagro), entre otros.

El gobierno desoirá el planteo y avanzará con la obra, convencido de que se trata de una movida surgida desde el Sur con empresas que quedarán fuera del reparto de los beneficios que, promete, otorgará Portezuelo. De hecho, la Cámara Argentina de la Construcción salió en defensa del proyecto en momentos en que estas otras entidades pidieron que se suspenda la licitación. Pero desde el peronismo hicieron otra lectura y señalan a sectores vinculados a dirigentes del propio radicalismo como los responsables de haberle juntado las cabezas a estos empresarios para presionar a Suarez a que abandone la idea de hacer el dique y utilice los fondos disponibles para desarrollar otro plan de obras.

 

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