El engañoso dato sobre la baja de la pobreza y la indigencia

El engañoso dato sobre la baja de la pobreza y la indigencia

Según datos oficiales, bajó la indigencia a pesar de la crisis. El efecto camuflaje de los planes sociales.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

En medio de la profunda crisis económica y social, hay un dato que es disruptivo con la vida cotidiana: bajó la indigencia, según los datos oficiales. Es decir que hay menos familias que tienen carencias extremas y no tienen los recursos económicos para alimentarse. Todo, a pesar de la pandemia.

En Mendoza, según el Gobierno, el 4,8% de la población estuvo en esa condición en noviembre del 2020 (último dato), mientras que en 2019, sin pandemia, el 6,4% vivía en esas condiciones. Incluso la indigencia sería, según la medición oficial, más baja que en 2018. El fenómeno parece extraño. El año pasado la desocupación creció, la economía cayó un 10% y la pandemia impactó fuertemente en las actividades informales, a la economía de subsistencia, que son la vía de sustento de las familias más vulnerables. 

El registro oficial parece más una especulación estadística que una realidad. Pero en el medio hay un factor clave: la ayuda social, planes de asistencia y rescate que hubo el año pasado, herramientas sin las cuales los datos serían muy distintos. El problema es que esos sostenes no son sustentables y generan un camuflaje que invisibiliza.

Solo en Mendoza se registran 131.164 hogares, que incluyen 607.867 personas aproximadamente bajo la línea de pobreza. "Dentro de este conjunto, 15.281 hogares se encuentran bajo la línea de indigencia, los cuales incluyen aproximadamente a 68.815 personas indigentes", dice la información oficial. Fuera de la estadística quedan sin registro las familias cuyas condiciones de vida son idénticas, pero reciben algún ingreso de emergencia. En Argentina, 24,3 millones de personas viven en la pobreza y casi 4 millones en la indigencia y esa situación queda "disimulada" por la asistencia económica de emergencia. 

En Argentina hay muchas más personas que viven en la pobreza e indigencia de lo que están registrados oficialmente. No es una mentira, pero sí datos que pueden tender al engaño. En ese contexto, la decisión está en manos de la política, en saber si se planifica según la Argentina que dicen la estadísticas oficiales, o la de la Argentina real. 

La Universidad Católica Argentina analizó el problema en profundidad y determinó cómo sirvieron para amenguar el impacto de medición de la pobreza los planes de asistencia en emergencia. A nivel nacional, la pobreza sería casi 10 puntos mayor si no hubieran estado los programas Alimentar, IFE y otras ayudas sociales.

Más fuerte sería el impacto en la indigencia: según la UCA, el 18% de los argentinos viviría en la indigencia si no existieran esas ayudas. Esos programas ayudaron a salvar la emergencia, pero no la sostenibilidad. Así como las familias que reciben esas ayudas salen de la "línea de indigencia", también tiene una alta dependencia, pues el problema de base no se soluciona. Se trata de la generación de empleo, oportunidades y desarrollo. De hecho el desempleo real, ronda el 28,5% según el cálculo de los investigadores, quienes tuvieron en cuenta el factor "desaliento" en la búsqueda de trabajo. 

El impacto mayor es en la niñez. Hoy el 15,6 de los niños argentinos tienen inseguridad alimentaria severa; es decir que tienen problemas de nutrición por falta de alimentos y 3 de cada 10 niños tienen problemas de alimentación.

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